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Red Internacional

Entrevista.“Creo que el marxismo y la lucha de los pueblos originarios tiene una base común que es muy fuerte”

En un nuevo aniversario de la conquista de America, entrevistamos a Laura Xiwe Santillan, candidata por el FITU en la provincia de Rio Negro, docente de filosofia y miembro de la comunida mapuche.

Luna KerplunkEstudiante de Física | FCEN-UBA | @LunaKerplunk

Guillermo GiglioEstudiante historia (UBA)

Domingo 17 de octubre | Edición del día

Durante muchos años el 12 de octubre se conmemoró como “Día de la Raza” hasta 2010 que se renombró a “Día del respeto a la diversidad cultural”. ¿Cuál es tu opinión de este cambio?

El cambio del nombre acerca de la conmemoración del 12 de octubre fue un logró después de muchas décadas, no solo de lucha de todos los pueblos originarios de América, sino también producto de la resistencia que hubo al genocidio, por ejemplo de lo que fue la mal llamada “Conquista del Desierto” y en el norte del país con los distintos genocidios que hubo hacia pueblos y naciones enteras.
Dimos una lucha muy grande por defender nuestra forma de vida, el derecho a ejercer nuestra propia cultura e identidad. Nuestra resistencia fue visibilizar la importancia que tiene el respeto y la relación con la naturaleza, en contraposición a cómo se vive en el capitalismo, dónde la naturaleza sólo está para saquear y explotar. Justamente esas peleas que dimos, han hecho posible que se deje de festejar un descubrimiento que no fue, la conquista, la colonización y el genocidio y que se pueda lograr un cambio, que muchas veces sigues siendo simbólico porque los cambios no solo se logran con otro nombre, sino respetando concretamente los derechos por los cuales luchamos, pero es una conquista enorme de todos los pueblos y las naciones originarias que luchan, haber logrado que el Estado lo cambie y que se reconozca en el derecho internacional y en la Constitución Nacional y de muchas provincias la preexistencia territorial cultural de las Naciones ancestrales y por lo tanto de la diversidad de pueblos y Naciones que existen en Argentina. Eso también contrarresta el mito de la argentinidad blanca, de la nacionalidad única. Esto es un paso muy importante, el cual implica la necesidad de que no solo sea un nombre que nos permita visibilizar o trabajar cultural e ideológicamente de otra manera lo que significa esta fecha, también tenemos que utilizarlo como un puntapié para luchar por todos los derechos, principalmente el derecho a las tierras ancestrales, que está siendo avasallado y es del cual dependen todos nuestros otros derechos.

Mencionaste a la mal llamada “Campaña del desierto” ¿Qué relacion ves entre la conformación del Estado Argentino y el genocidio?

Todos los Estados nacionales en América se han constituido sobre la base del genocidio a los pueblos y naciones originarias. En el caso de Argentina, debido a la lucha por la visibilización de nuestra preexistencia hemos logrado que se empiece a cuestionar desde la historia la idea del desierto. Justamente nada en América era un desierto, en Argentina nada era un desierto, estuvo y sigue estando habitado por pobladores originarios, comunidades indígenas y nativas. Todos los Estados nacionales se forjaron sobre la base del capitalismo, de la defensa de la propiedad privada, y en el caso de Argentina, por la gran extensión territorial, una de las políticas principales de la conformación del Estado fue la creación de una oligarquía rural de terratenientes extranjeros que pudieran disponer de grandes extensiones de tierra para sus negocios.
En ese sentido, no fue solamente el desarrollo rural en aquel tiempo. Podemos ver hoy en la expansión del límite de la soja, en todo lo que tiene que ver con los humedales y los incendios forestales, con el saqueo y la contaminación de la megaminería o del fracking, que sigue siendo el proyecto del Estado y de los partidos que gobiernan y sostienen esta línea de la campaña del desierto. Por eso se ha pateado tantas veces el relevamiento de las tierras comunitarias, que hace mucho tiempo que está votado, se está por vencer el plazo y se tiene que volver a postergar porque hay grandes movilizaciones para eso.
Así como hay hilos de continuidad entre la lucha de nuestros ancestros y la lucha actual en defensa de nuestra identidad y el territorio, también hay hilos de continuidad de lo que fue la conformación del Estado argentino junto a los sectores de poder. Esto tiene que ver con la negación que hubo en ese momento de la humanidad y la dignidad de los derechos del pueblo mapuche, por ejemplo. Hoy sígue estando en el discurso de representantes como Pichetto, Bullrich, o en el caso de Río Negro la gobernadora, que comparten un discurso racista del “indio” como salvaje, enemigo interno, de la propiedad privada y el progreso. Igualmente todos los partidos gobernantes coinciden en seguir negando el derecho ancestral de las comunidades originarias para poder llevar adelante su proyecto capitalista tal cual lo hicieron con la “campaña del desierto”.

¿Qué política tuvieron los distintos gobiernos con respecto a los pueblos originarios en los últimos 20 años?

En las últimas décadas hemos visto avasallamientos brutales sobre los pueblos y naciones originarias de este territorio que se llama Argentina. No nos olvidamos del asesinato en la primavera a la comunidad Qom en el 2010, de Rafael Nahuel, de Santiago Maldonado, de Cristina Loncopan, una luchadora contra el fracking en Cutral-Co, el avasallamiento hoy en día de la comunidad Campo Maripe, en la principal zona de Vaca Muerta. Tampoco nos olvidamos de la votación del pacto YPF - Chevron en el 2013 acordado entre el MPN y el Frente para la Victoria, donde se movilizó el pueblo neuquino junto a las comunidades mapuches, hubo una represión enorme mientras adentro se votaba este pacto secreto que implicaba saqueo, contaminación y avasallamiento de nuestros derechos.
Como decía antes, la línea es de continuidad, todos los gobiernos de Argentina desde la conformación del Estado han negado los derechos plenos que tenemos los pueblos que vivimos de manera prexistente en este territorio y eso ha llevado a que se avance sobre los territorios y crear discursos de odio racistas para legitimar está política de entrega de nuestras tierras a los negocios del turismo, a multinacionales y a terratenientes como Lewis o Benetton. Son los gobiernos de todos los colores, con la impunidad del caso de Rafael Nahuel y Santiago Maldonado, los que permiten a los grandes empresarios extranjeros expulsarnos de nuestros territorios, y no solo las personas originarias que viven en el territorio de manera comunitaria sufren esta opresión sino también las personas que, producto de la expulsión de esas tierras comunitarias, hemos terminado en las ciudades siendo mano de obra barata.

Yo siempre pongo de ejemplo el Alto de Bariloche: es un gueto constituido por población originaria mapuche, donde los pibes de los barrios, de tez morena, apellido mapuche, viven en un ranchito sin calefacción al lado de los basurales hacinados sin ninguna perspectiva de futuro. Lo único que se les permite ser es la mano de obra barata de los negociados del turismo, ser los albañiles que construyen los hoteles y las casas de los ricos, las mujeres ser las empleadas domésticas de los ricos, las que limpian y las que trabajan precarizadas en el turismo.
Así la discriminación tiene distintas caras. Se traslada también a la ciudad en los planos económico y social. En el plano cultural donde, a pesar de nuestra lucha, la educación intercultural no es implementada y el ejercicio de reconocimiento es negado, por ejemplo al no tener un día para festejar el año nuevo mapuche. Entonces, la política de discriminación sigue siendo la negación de nuestros derechos, la negación al derecho al territorio y a la identidad, la explotación de la mano de obra indígena que incluso muchas veces esclava como en el caso de Daniel Solano que trabajaba en Expofrut y fue desaparecido por la policía de las multinacionales y los poderosos.

¿Cuál crees que debería ser la relación entre las comunidades y el movimiento ambiental? ¿Es necesaria una mayor coordinación?

Es absolutamente necesaria una coordinación entre el movimiento ambiental y los pueblos originarios. El asambleísmo ha venido dando importantes luchas de visibilización acá y en todo el mundo contra el negacionismo del cambio climático. En la Argentina en el último tiempo hemos tenido varios incendios y otros síntomas muy importantes del calentamiento global. Hay una crisis hídrica aquí en el norte de la Patagonia, además está el avance sobre los humedales para construir casas para los más ricos. Escuché a Myriam Bregman diciendo que los carpinchos habían hecho más por la defensa de los humedales que Cabandié, el ministro de ambiente, algo con lo que estoy absolutamente de acuerdo.
Creo que la solución viene desde abajo, desde la coordinación, impulsando acciones por la defensa del territorio y reconociendo que los pueblos originarios del mundo son los que más aportan a la defensa de los ecosistemas y los bienes naturales. Creo que todas las organizaciones de las que disponemos trabajadores, estudiantes, pueblos originarios y las asambleas tenemos que coordinar porque lo que se está discutiendo hoy en la Patagonia es si el agua va a ser para la megaminería y fracking o para el consumo humano. En las comunidades que viven en el campo alejadas de todo, donde muchos son pequeños productores agrícolas y crianceros, el agua es fundamental pero cada vez escasea más, también en los barrios pobres. Por ejemplo, en la ciudad donde vivo, Fiske Menuko, hay cientos de familias en barrios populares a las que no les llega el agua, las mujeres tienen que recorrer kilómetros para buscar un poco. Esto es la irracionalidad del capitalismo: en un lugar como el nuestro, rodeado de lagos y ríos, se destinan más de 90000000 litros de agua para un pozo de fracking mientras los pobres y las comunidades originarias no tienen agua para beber. Es algo que tenemos que combatir todos los sectores porque los únicos que le podemos dar una una salida somos los de abajo, los trabajadores, los pueblos originarios, las pibas que se movilizaron para conquistar el derecho al aborto: toda la fuerza tiene que estar coordinada porque realmente la situación es crítica y no hay planeta B.

En el dossier Ideas y Universidad, venimos reflejando discusiones con corrientes que niegan el potencial del marxismo para pensar los procesos históricos latinoamericanos y la dominación colonial ¿Que opinión te merecen?

Yo soy mapuche y soy marxista, y ha sido muchas veces controversial esta afirmación. Creo que el marxismo y la lucha de los pueblos originarios tiene una base común que es muy fuerte, relacionada con la perspectiva de vida y la alienación que hay hoy de la humanidad respecto a la naturaleza. Esto no es algo casual, sino que tiene que ver con relaciones sociales de producción cómo las llama el materialismo histórico. Estoy profundamente convencida de lo que decía Marx. Además soy profesora de Filosofía, en sus manuscritos económicos filosóficos además de hablar de la alienación en el trabajo y de la alienación entre las personas, Marx también habló de la alienación del genero humano con la naturaleza diciendo claramente que somos parte de la naturaleza y que esta es el cuerpo inorgánico de la humanidad. Muy similar a la visión mapuche, nosotros no creemos que el las personas y la naturaleza sean opuestos sino que somos parte de la misma vida y tenemos la responsabilidad de mantener el equilibrio natural, que ha sido roto después de siglos de capitalismo dónde lo que gobernó (y gobierna) la sociedad es el afán de riqueza, la propiedad privada, la visión de la naturaleza como una fuente de explotación, riqueza y especulación. Sin tener en cuenta que el saqueo y la contaminación no tienen vuelta atrás.

Estoy profundamente convencida de ahora tenemos que dar la pelea por destruir este capitalismo que destruye nuestro planeta, uniendo todas nuestras fuerzas en la defensa del futuro de las generaciones que vienen, de los bienes naturales y de la fuerzas de la naturaleza que son las las que nos permiten vivir, alimentarnos y convivir con algo que es inapreciable en el mundo: los ecosistemas que nos rodean y todo lo que hemos podido construir los seres humanos a lo largo del tiempo con esta con esta naturaleza que hoy está devastada por por el capitalismo.
Entonces, es necesario pensar esto que dijo Marx en los manuscritos económicos y filosóficos y pensar que los pueblos originarios y los sectores que nos organizamos dentro de partidos revolucionarios, como yo que milito en el PTS, tenemos un objetivo en común: Comprender profundamente que el problema es el capitalismo y su ideología que opone la naturaleza y el ser humano y por comprender profundamente el gran valor que tienen los valores justamente comunitarios en equilibrio con la naturaleza, los del valor de no poner la ganancia ni la propiedad privada sobre la vida, sino pensar en un horizonte absolutamente distinto, estableciendo lazos entre las personas que sean socialmente deseables y restablecer los lazos entre las comunidades y la sociedad con la naturaleza, que es la que realmente nos permite vivir.

¿Cuál es la salida que propone el FITU ante estas problemáticas? ¿Te parece que se puede llegar a una verdadera solución de fondo en el sistema actual?

Nosotres podemos dar muchas peleas en coordinación con otros sectores pero si no nos planteamos que necesitamos un sistema distinto donde el interés comunitario y de las grandes mayorías sea el interés que rige a la sociedad, realmente no vamos a poder lograr revertir esta relación de explotación, de saqueo, de contaminación y de desvalorización de la vida qué hay actualmente bajo el capitalismo.
Sin embargo, en cada pelea que vamos dando podemos acumular la fuerza para enfrentar a los capitalistas, a este sistema y poder aspirar a una transición a otro tipo de sociedad y una relación distinta con la naturaleza. En este sentido hemos presentado desde el Frente de Izquierda con Raúl Godoy en la legislatura de Neuquén y Nicolás del Caño en el Congreso Nacional proyectos para la nacionalización de toda la industria de los hidrocarburos, que permitiría que los trabajadores, los pueblos originarios y los consumidores podamos controlar todo lo relacionado con la explotación y distribución de la industria hidrocarburífera. Además hemos apoyado y fuimos parte del proyecto de ley en defensa de los humedales. En los lugares que estamos presentamos proyectos para frenar el avance extractivista en los distintos territorios.
El Frente de Izquierda jugó un papel muy importante en la votación del pacto YPF-Chevron, cuando Raúl Godoy denunció que se votaba bajo la bandera estadounidense, con un carácter imperialista y cláusulas secretas que eran completamente inaceptables. No solo ocupamos este papel en las bancas de todo el país, nuestra militancia tiene que ver con apostar a la organización desde abajo con la juventud que está a la cabeza de pelear contra la crisis climática y por la defensa de los bienes naturales junto con las asambleas y los pueblos originarios. Con esa fuerza social estamos convencidos de que es posible pararle la mano a las multinacionales y la megaminería, organizados desde abajo y en la calle como en Mendoza y Chubut para frenar este tipo de proyectos que no tienen nada que ver con las necesidades de las mayorías populares. Esa es una apuesta que hacemos desde el frente izquierda y que invitamos a todos y a todas a pensar cómo organizarnos, reunirnos y poner nuestros esfuerzos en defender este planeta.
Tenemos que tener el ojo puesto en las falsas propuestas del sistema capitalista y sus representantes actuales de los distintos gobiernos nacionales y provinciales. El llamado “capitalismo verde” propone salidas supuestamente ecológicas que están ligadas a la energía eólica o evitar el crecimiento de los gases de efecto invernadero, pero por detrás tienen como objetivo beneficiar a las empresas incluso con bonos verdes que pueden cotizar en la bolsa. A la vez generan falsas soluciones, como la forestación: aca en la Cordillera tenemos la forestación de una especie de pino que es exótica y al serlo absorbe toda el agua y los nutrientes del suelo, secando por completo y dejando efectos similares a los de la soja: pero las madereras y las forestales lo utilizan para sus negociados, dado que crece muy rápido a pesar de que perjudica a las especies nativas y al ambiente así como aumenta la posibilidad de que se produzcan incendios.
Tenemos que tener esto claro, ninguna de las falsas soluciones que prometen estos gobiernos que siguen defendiendo a los poderosos nos van a dar una respuesta al problema de la contaminación y el calentamiento global. La respuesta la vamos a dar nosotres desde abajo y en las calles.




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