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Red Internacional

La devastación que provocaron las tormentas tropicales Iota y Eta, y la pandemia profundizaron la miseria en Centroamérica. Eso lleva a un nuevo éxodo de la desesperación. El próximo cambio de gobierno en Estados Unidos también alienta a miles a migrar.

Viernes 15 de enero | Edición del día

De acuerdo con Radio Progreso, de Tegucigalpa salieron hacia Estados Unidos alrededor de 6 mil personas organizadas en una nueva caravana migrante. Esperan sortear los obstáculos que ponen los gobiernos de Guatemala, México y Estados Unidos, y poder cruzar el Río Bravo.

“Me voy con toda mi familia porque no tengo trabajo desde el año pasado”, declaró a la agencia EFE Raúl Rodríguez, uno de los migrantes que salieron desde la Central Metropolitana de Autobuses de San Pedro Sula, en el norte de Honduras.

Fue en Agua Caliente, departamento occidental de Ocotepeque que limita con Guatemala donde hombres, mujeres y niños, familias enteras de varias generaciones, se unieron para partir hacia Guatemala. Llevan mascarillas porque, como la mayoría de la población en el mundo, temen a la pandemia, esta pesadilla que aún no termina. Sus pertenencias caben en una mochila, sus sueños no conocen fronteras.

"Yo vengo de Baracoa (departamento caribeño de Cortés), hemos perdido todo por Iota y Eta. Baracoa quedó destruida y no hay empleo, la gente está sufriendo hambre; por eso nos vamos", afirmó Manuel Peralta a la agencia EFE. Esas tormentas provocaron graves daños materiales especialmente en el norte y occidente de Honduras. Con la pandemia, llegó una ola de despidos, que también lleva a que muchos decidieran migrar.

Los niños van en cochecitos que llevan sus padres, otros en brazos y muchos caminan junto a los adultos, en un viaje que apenas empieza y tienen por delante un futuro incierto. Pero así y todo, la devastación, la pobreza y la violencia que dejan en Honduras es peor.

La Policía Nacional de Juan Orlando Hernández, el presidente hondureño cuestionado por vínculos con el crimen organizado, sigue a la caravana, armada con escudos, bastones y bombas lacrimógenas, preparados para reprimir en todo momento.

La policía criminaliza las caravanas migrantes

El operativo policial cuenta con unos 7 mil uniformados, según dieron a conocer las autoridades hondureñas, distribuidos a lo largo de la ruta que tomará la caravana.

Julián Hernández, comisionado de la Policía de Fronteras, declaró que el crimen organizado es el que promueve la caravana. Su discurso busca disfrazar la terrible situación que empuja a migrar a sectores del pueblo hondureño, y desacreditar la caravana. Esto viniendo de funcionarios del gobierno de Juan Orlando Hernández no debe extrañar, ya que todas las instituciones del Estado hondureño tienen, ellos seguro, vínculos con los capos del narco, como Juan Antonio Hernández, hermano del mandatario.

Las autoridades querían evitar la salida de la caravana, pero ya en la madrugada de este viernes parte de la caravana había llegado a la frontera con Guatemala. Ahí, según Radio Progreso ya hay alrededor de 600 detenidos.

Es la nefasta combinación de la aplicación de los planes neoliberales -ordenados desde Washington y aplicados por los gobiernos locales-, el impulso del desarrollo del crimen organizado -orquestado desde EEUU- y la creciente destrucción que dejan fenómenos naturales como huracanes, agudizados con el cambio climático, la que lleva a la situación actual.

Estamos ante una nueva crisis humanitaria en Centroamérica. Todos los gobiernos están dispuestos a impedir, incluso con represión, que avance la caravana migrante. Es necesario que se alcen las voces en Centroamérica, México y Estados Unidos para que los migrantes puedan transitar por la región, con todas las medidas de seguridad para evitar contagios de covid-19 y que tengan acceso a atención sanitaria, así como refugios dignos y seguros, en todos los países.

Con información de la agencia EFE y Radio Progreso




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