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Red Internacional

Tras el fallo de la Suprema Corte sobre la despenalización del aborto, el movimiento de mujeres puede ir por más. Organizadas y siendo miles en las calles, podemos lograr mucho más que las migajas que ofrecen los partidos del régimen para combatir la violencia de género y patriarcal.

Jueves 18 de noviembre | 01:02

A raíz del debate abierto por la aprobación del Presupuesto de Egreso de la Federación (PEF) para 2022, los partidos de la 4T presumieron “aumentos históricos” a los programas destinados para la equidad e igualdad de género, mientras que los partidos de la coalición “Va por México” (PRI-PAN-PRD) denunciaron cínicamente los recortes a programas de atención de víctimas de violencia de género.

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Oportunismo e hipocresía de la derecha

Los partidos que en su momento impulsaron el "Pacto por México" denunciaron de manera hipócrita el poco aumento a programas de atención hacia mujeres e infancias víctimas de violencia y otros programas en materia de género.

Pero nosotras no olvidamos que, durante los gobiernos del PRI y el PAN, el feminicidio y las redes de trata crecieron de manera exponencial con la complicidad de las fuerzas armadas y de las instituciones supuestamente encargadas de impartir justicia. Tampoco olvidamos que en los lugares donde el PRD gobernó, avanzó salvajemente la precarización laboral, y son las trabajadoras estatales y de servicios las más afectadas por sus políticas laborales propatronales.

Es indignante que, ahora que son oposición, digan defender los derechos que durante muchos años ignoraron y violentaron y pretendan que olvidemos que, cuando fueron gobierno, el problema de la violencia feminicida y patriarcal se exacerbó hasta niveles insoportables.

Programas sociales y clientelismo de la 4T

El PEF 2022 contempla más de 233 mil millones de pesos para la “Igualdad entre Hombres y Mujeres”, lo que supone un aumento del 75 % con respecto al año anterior. Sin embargo, el 88.63 % de los recursos se concentran en los programas sociales impulsados por AMLO y la 4T, que si bien representan un ingreso extra, no cubren las necesidades básicas y tampoco significan mejoras permanentes para millones de mujeres y familias trabajadoras.

Por ejemplo, el programa “Jóvenes construyendo el Futuro” recibió un incremento del 100 %, mientras que programa de “Apoyo para Refugios Especializados para Mujeres Víctimas de Violencia de Género y sus Hijas e Hijos” recibió apenas el 0.04 % de aumento a su presupuesto. En el caso de las Becas de Educación Básica para el Bienestar “Benito Juárez”, autorizaron el incremento del 219 % de sus recursos, mientras que el Programa de Apoyo a las Infancias de Mujeres en las Entidades Federativas incrementará tan solo 0.04 % sus recursos para el próximo año.

Llama la atención que el aumento al presupuesto de 2022 se concentró en programas clientelares y asistenciales dirigidos a la base electoral de Morena, mientras que aquellos que atienden a víctimas de violencia y poblaciones vulnerables tuvieron raquíticos aumentos o incluso recortes a sus recursos de operación, como el caso del Programa para el Bienestar Integral de los Pueblos Indígenas, que recibirá un 3.56 % menos.

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El movimiento de mujeres puede ir por mucho más

Tras el triunfo que implicó la inconstitucionalidad de la penalización del aborto a nivel nacional, el movimiento de mujeres puede ir por mucho más en la lucha contra la opresión y explotación. Para conquistar recursos suficientes y garantizar políticas públicas que sean efectivas para prevenir y erradicar la violencia patriarcal, no podemos confiar en las maniobras políticas y el cabildeo con los partidos del régimen, que permanentemente buscan cooptar y convertir nuestras demandas en un botín electoral.

Un potente movimiento feminista y de mujeres a nivel nacional con fuerza en los sindicatos, escuelas, universidades, barrios y centros de trabajo puede imponer a los gobiernos en turno, mucho más que acciones mínimas y paliativas ante la crisis. Necesitamos medidas de emergencia tales como: un ingreso de emergencia para todas las mujeres que esten en situación de violencia; aumento salarial de emergencia y licencias para las trabajadoras en situación vulnerable; un plan de vivienda y créditos baratos para mujeres que vivan violencia en sus hogares; etc.

Estas y otras acciones articuladas en un Plan Nacional de Emergencia contra la precarización y la violencia feminicida, bien pueden ser financiadas mediante impuestos progresivos a la Iglesia y las grandes fortunas de los Slim, Salinas Pliego, Larrea, empresarios y trasnacionales que operan en México.

Por todas estas razones es que este 25 de noviembre, en el marco del Día Internacional de Lucha contra la Violencia hacia las Mujeres, te invitamos a tomar de nuevo las calles y exigir nuestro derecho al Pan y también a las Rosas.

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