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Red Internacional

Hoy se someterá a votación la propuesta de la diputada priísta Cristina Ruiz de ampliar la presencia militar en las calles hasta el 2029. ¿Cómo afecta a las y los maestros?

Sulem Estrada, maestra de secundariaAgrupación Magisterial Nuestra Clase y Pan y Rosas

Miércoles 14 de septiembre | 20:53

Sin duda, la militarización del país ha sido un tema central en la política nacional en las últimas semanas. Mientras cínicamente la derecha panista, artífice de la “guerra contra el narco”, se monta en el repudio que una parte importante de la población siente hacia las fuerzas armadas para cuestionar esta medida, el Morena se alía con el PRI para mantener a los militares en las calles hasta el 2029.

Luego del triunfo del Morena en el Congreso de la Unión para que la Guardia Nacional pertenezca al ejército, la intención de mantener a los militares en las calles ha generado una enorme polarización de la opinión pública.

¿Qué podemos esperar de esa medida?

Las maestras y maestros sabemos bien lo que la militarización del país implica. No solo recordamos la matanza de Tlatelolco, el Halconazo y la llamada “guerra sucia” que emprendió el gobierno de Luis Echeverría contra los activistas y luchadores sociales -entre ellos muchos maestros-, sino que, más recientemente, hemos visto como cientos de trabajadoras y trabajadores de la educación han padecido represiones brutales a manos del ejército y la Guardia Nacional.

Recordamos vívidamente como, en octubre de 2006, cinco mil efectivos militares, encubiertos con el uniforme de la Policía Federal Preventiva, tomaron el Estado de Oaxaca. El magisterio encabezaba la Asamblea Popular de los Pueblos de Oaxaca (APPO) que durante cinco meses tuvo el control territorial de la capital del Estado. Sólo la intervención de la policía federal y el Ejército frenaron el avance de la Comuna de Oaxaca.

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Tampoco olvidamos a los 43 futuros maestros de la normal de Ayotzinapa, que nos fueron arrebatados en el marco de la imposición de la reforma educativa de los partidos del “pacto por México”. Tampoco la represión a los maestros de Oaxaca, Veracruz, Chiapas, Michoacán y Guerrero en los comicios del 2015 a manos de los militares.

Esto no es parte del pasado “corrupto, conservador y neoliberal” de gobiernos anteriores como afirma López Obrador. Apenas hace unos días, mientras en el Senado se discutía la integración de la Guardia Nacional a la Sedena, las fuerzas armadas eran utilizadas contra las y los maestros de la Sección 18 del SNTE en Michoacán, que exigían pagos atrasados y la basificación de docentes eventuales.

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Esto demuestra que, lejos de “acabar con la violencia” como afirma AMLO, la militarización del país tendrá consecuencias nefastas para las y los trabajadores, sobre todo para aquellos que intenten organizarse y luchar por sus derechos.

Necesitamos organizarnos

Todo parece indicar que el gobierno se prepara para frenar cualquier muestra de descontento frente a las medidas que atacan las condiciones de vida de las y los trabajadores. El aumento de precios, los magros salarios -que ante los escasos incrementos salariales no alcanzan para vivir dignamente-, el ataque a los derechos labores, los despidos y la precarización laboral son solo algunos de los problemas que enfrentamos.

Es por ello que debemos organizarnos. Necesitamos impulsar un movimiento nacional contra la militarización, que se delimite claramente de la derecha que pretende montarse sobre nuestras demandas y que esté encabezado por organizaciones obreras y populares, de derechos humanos, de mujeres y disidencias sexogenéricas que exija la disolución de la guardia nacional y el alto a la militarización del país.




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