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Red Internacional

Tribuna abierta. Colocan manta monumental a 23 años de la Huelga de la UNAM

Ex integrantes del Consejo General de la Huelga de la UNAM de 1999 colocaron una manta monumental a 23 años de aquella gesta que peleó por la gratuidad de la educación y contra la represión.

Miércoles 20 de abril | 15:11

Reproducimos el mensaje lanzado por ex integrantes del Consejo General de la Huelga de la UNAM de 1999 a 23 años de aquella gesta que peleó por la gratuidad de la educación y contra la represión.

Un día como hoy, de 1999, estalló una huelga en la UNAM en contra de la imposición de un nuevo Reglamento General de Pagos, propuesto por la Rectoría priista de Francisco Barnés, como ordenaba el TLC al entonces presidente Ernesto Zedillo.

Con la participación en mayoría de miles de estudiantes, surgió un Consejo General de Huelga democrático, representando a este movimiento estudiantil, cuya lucha sensibilizó poderosamente a cientos de miles de jóvenes y gran parte de la población.

Una huelga de fin de siglo con miles de estudiantes en las calles cuestionando las órdenes del TLC para las universidades públicas, pondría en jaque a la Rectoría y a toda la clase política mexicana, defensora de los planes mercantiles privados en la UNAM.

El CGH emitió su primer Manifiesto a la Nación, donde denunció el ataque del régimen gobernante en los últimos años, contra los derechos sociales más significativos de la clase trabajadora:

La seguridad social, la salud pública, los derechos laborales, la tenencia de la tierra, el transporte público en la capital, impulsando el rescate a la banqueros y las privatizaciones, donde pretendía incluír la educación media y media superior.

A pesar de que la Rectoría acababa de imponer ya el aumento de cuotas, el CGH se declaró su firme decisión por mantener la UNAM pública, gratuita y al servicio del pueblo.

A 23 años de esta lucha y el mismo tiempo en alternancia política de los partidos del régimen, recién vivimos la disputa por la reforma eléctrica en el Congreso, con toda la derecha como oposición a Morena, donde la realidad es que, México en las últimas décadas perdió gran parte de su soberanía energética ante empresas trasnacionales y la propuesta de la 4T no implicaba ni renacionalización o expropiación alguna.

Hoy, el sistema político y de partidos en México difiere bajo el evidente oportunismo de la derecha, que busca cómo arrebatar la presidencia a Morena, mientras la 4T plantea en algunos proyectos clave cambios de administradores del capital, sin un cambio estructural en la explotación, despojo y violencia que vivimos.

Vimos durante la emergencia sanitaria el respeto de la Secretaria del Trabajo por el explotador Salinas Pliego y su imposición del trabajo precario en empresas y outsorcing, violando el decreto presidencial que dictaba trabajo presencial sólo en áreas claves.

O cómo fue posicionada la fundación Slim como benefactora de la salud, en Centro Banamex, mientras cubría su rostro de explotación de Telmex y Grupo Carso en cientos de empresas terciarizadas en telecomunicaciones y trabajadores precarios bajo grandes empresas y proyectos de infraestructura, construcción y energía, a beneficio de una sola familia, la de Slim.

Son éstos sólo unos ejemplos, sin profundizar en cómo sigue la vida en un país donde la pandemia ha dejado medio millón de muertos y nos pretenden hacer creer que eran muertes inevitables por una pandemia incontrolable y un sistema de salud despojado por la herencia de gobiernos priistas.

El rumbo económico por el que hemos transitado estas dos décadas, ha sido con el mismo neoliberalismo al frente, aunque hoy la 4T nos diga que es la torcedura del capitalismo con rostro humano, con sus tendencias internas controladas y armonizadas por personajes como López Gatell y Claudia Sheinbaum.

A una parte del gabinete y funcionarios de la 4T los conocemos bien, algunos fueron parte de la camarilla traidora del CEU-PRD en el movimiento estudiantil mexicano, durante los 80s y 90s. Así lograron beneficios políticos y espacios de poder, que ya entonces el CGH combatía y denunció.

Miramos atentos la vehemencia con que Claudia Sheinbaum, bajo el amparo de AMLO, repudia las marchas de mujeres y usa cuerpos policiales y de granaderos para encapsular protestas e impedir la movilización social. Todo para complacer a los empresarios y transnacionales del Centro Histórico y la capital.

Los escudos, toletes y ahora, como vimos con el traslado hace unos días al reclusorio de 3 mujeres, desalojadas por 200 policías en la calle Cuba, las tanquetas blindadas son su principal arma de gobierno.

Vemos a la 4T hablar todo su gobierno de cultura y trabajo para la juventud, mientras la vida se precariza más, no se da solución a huelgas como la de Notimex o los trabajadores de la cultura y los jóvenes deben vivir más violencia y feminicidio del que vivimos nosotros.

Cuánta relación de este aniversario de la huelga con nuestro presente. Un movimiento estudiantil que luchó contra la privatización y por la democratización de la UNAM y se convirtió en referente de la necesidad de una lucha social contra la privatización y el despojo.

La UNAM hoy sigue siendo un pequeño feudo del cual se benefician los pequeños grupos que la gobiernan desde siempre.

A ningún rector o directivo le ha importado la violencia o el acoso a estudiantes o su comunidad. Al contrario, han sido los principales generadores de violencia y protección de grupos de choque. Por eso hoy utilizan las protestas de mujeres y el repudio de los estudiantes al acoso y la violencia, para fortalecer todos los órganos jurídicos reaccionarios, que atentarán contra los derechos democráticos de la comunidad.

‌La historia y la tradición que el CGH encarnó, nos lleva a recordar a las nuevas generaciones la necesidad de organización independiente y de no tener ninguna confianza en la Rectoría, sus directivos y órganos de gobierno universitario.

No serán sus instituciones, ni su aparato represivo y coercitivo, los que resolverán las legítimas demandas educativas, de seguridad, en contra de la violencia de género y la impunidad existente.

La Rectoría y su poder han sido cuestionados por cada lucha estudiantil que ha surgido en la historia de la UNAM, sólo siguen de pie por el poder que les brinda su propia estructura antidemocrática y la legitimidad que ofrece la academia.

Ahí está el representante de México ante la ONU, Juan Ramón de la Fuente, responsable de la incursión militar en Ciudad Universitaria junto con el encarcelamiento de más de mil estudiantes universitarios en el año 2000.

Por lo anterior, el pliego petitorio del CGH en 1999, que muestra su vigencia fue una síntesis de la lucha por una UNAM pública y gratuita, autónoma, democrática y sin aparato represivo.

El neoliberalismo avanza y no debemos ceder ni un ápice de nuestro esfuerzo por transformar verdaderamente a nuestra universidad y a nuestro país.

Es un mensaje a las nuevas generaciones de universitarios y los compañeros que formaron parte de esta lucha, al pueblo que la apoyó y hoy la recuerda y a 23 generaciones de estudiantes que lograron entrar a la UNAM sin cuotas.

¡Ni un paso atrás!

#CGHvive

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