Sociedad

BRUTALIDAD POLICIAL

Claves sobre el asesinato de Giovanni López en Jalisco a manos de la policía

Era un albañil de 30 años. Fue detenido arbitrariamente por la policía municipal. Lo golpearon y lo torturaron hasta matarlo. Su caso desató la indignación y pone en cuestión las prácticas represivas de Enrique Alfaro, el gobernador de Jalisco, uno de los principales estados de México.

Sábado 6 de junio

Los hechos se hicieron públicos cuando la familia de Giovanni dio a conocer el video del arresto, que se hizo viral en redes sociales, ya que es contemporáneo a la revuelta en Estados Unidos desatada tras el asesinato de Floyd a manos de la policía en Minneapolis, Minnesota, un caso testigo de la brutalidad policial y el racismo que persiste en ese país.

Brutalidad policial

La policía de Ixtlahuacán de los Membrillos, un pueblo ubicado a unos 30 km de Guadalajara, capital de Jalisco, estaba realizando un operativo en el lugar el 4 de mayo pasado, con unas cuatro patrullas. Detuvieron con violencia a un vecino de Giovanni por no llevar cubrebocas, y él filmó los hechos con su teléfono. Los policías lo insultaron y lo detuvieron frente a su familia, en la puerta de su casa.

Otro joven que había sido detenido junto con Giovanni informó que lo golpearon camino a la comandancia municipal y ya en el lugar lo torturaron por unas tres horas. Según la versión del fiscal, lo encerraron en una celda de la cárcel municipal y de ahí lo sacaron para llevarlo a un hospital, pero falleció en el camino.

El cuerpo de Giovanni fue entregado sin vida a sus familiares, bajo el cínico argumento de que a los policías "se les pasó la mano". Denuncian que el cuerpo de Giovanni presenta huellas de tortura y que el alcalde Eduardo Cervantes -del PRI, el partido que había gobernado México por 80 años, responsable de la masacre de Tlatelolco, entre otras- les ofreció 200 mil pesos para silenciarlos e incluso los amenazó de muerte. Esto con el agravante de que en el municipio y en el estado hay más denuncias de casos similares.

A Giovanni lo mató la brutalidad policial que se ensaña especialmente con los trabajadores y los sectores populares.

Tres policías de Ixtlahuacán asesinaron a un inspector de la Secretaría de Comunicaciones y Transportes: lo habían arrojado a un arroyo y le robaron sus pertenencias en 2017. En 2019 se documentó la desaparición de una persona también a manos de la policía municipal. Desde 2019 se multiplicaron las denuncias de desaparición forzada de personas, tortura, detenciones arbitrarias, cateos ilegales, lesiones, amenazas, robo y allanamiento de morada.

Existen también acusaciones de vínculos de las corporaciones policíacas de la entidad con el Cártel Jalisco Nueva Generación. Nada que sorprenda si se recuerda el caso de la desaparición forzada de los 43 normalistas de Ayotzinapa, entregados por policías municipales de Iguala, estado de Guerrero, al crimen organizado, con el aval del Ejército.

Represión en marchas por #Justicia para Giovanni

El caso de este joven albañil hizo arder la indignación en las redes sociales, con la exigencia #Justicia para Giovanni. Celebridades como Guillermo del Toro y Salma Sayek se sumaron en sus redes al reclamo.

Alfaro, el gobernador, afirmó en twitter que el joven fue detenido por “supuestamente agredir a policías municipales”. Con esas mentiras quiere tapar el escándalo, mientras el gobierno de López Obrador anunció que no intervendrá ante el caso.

El pasado 4 de junio se realizó la primera manifestación en Guadalajara que exigió justicia para Giovanni, de la que participaron cientos de personas. Ardieron patrullas y entraron al palacio de gobierno. Con gases y palos respondió la policía jaliscience, así como con la brutal detención de varios manifestantes, entre ellos al menos seis menores. El gobernador Alfaro acusó también al gobierno de López Obrador de orquestar la protesta y los “desmanes” para desestabilizarlo.

Negador profesional, rechazó que hubo represión. Pero este 5 de junio lo volvió a hacer: en la segunda manifestación convocada por Justicia para Giovanni, ordenó un fuerte despliegue de policías vestidos de civil armados con palos, bates y tubos, que de forma arbitraria detuvieron a varios jóvenes a los que después subieron a camionetas pickup particulares. Al cierre de esta nota había al menos una decena de reportes de detenciones arbitrarias.

Las autoridades de la Ciudad de México no se quedaron atrás: desplegaron un fuerte operativo represivo ante la primera manifestación que se hizo en Casa Jalisco, representación estatal ubicada en Polanco, una de las colonias más acomodadas de la capital.

Jalisco ante la pandemia

Desde el inicio de la pandemia, el gobernador -ex priista y veterano de varios otros partidos que había llegado al poder como candidato de Movimiento Ciudadano, un partido de centroderecha con mayor peso en Jalisco, pero luego se declaró “independiente”- aplicó medidas más duras. La cuarentena se dio desde quince días antes del inicio de restricción de actividades a nivel federal.

Alfaro había declarado que seguirían las medidas de recomendación de la OMS y estableció como obligatorio el uso de cubrebocas. Y para hacer cumplir esto anunció el uso de la fuerza pública y amenazó que quien no cumpliera las medidas iba a atenerse a las consecuencias.

El gobernador -que ya aumentó la deuda pública estatal en 94% respecto al monto que recibió- es un empresario de la construcción muy generoso con sus amigos, a cuyas empresas otorgó varios contratos de obra pública. Ahora creó la Comisión de Reactivación Económica, a la que integró a las confederaciones patronales, a la burocracia sindical, y a la empresa Tierra y armonía, propiedad de familiares suyos, y dejó afuera a las secretarías estatales de Trabajo y de Salud.

#Justicia para Giovanni

Desde el Movimiento de las y los Trabajadores Socialistas nos sumamos al grito de Justicia para Giovanni. Es necesario poner en pie una comisión investigadora independiente, porque difícilmente el poder judicial de los ricos va a castigar a la policía que asesina, reprime y desaparece gente con total impunidad. Exigimos la disolución de la policía municipal y que el presupuesto destinada a ésta se aplique a salud y educación, además de la separación inmediata del alcalde de su cargo. Reclamamos ¡fuera la policía de nuestros barrios!

Los uniformados armados no van a garantizar la seguridad de la población durante la pandemia. Son los sindicatos y las organizaciones populares los que pueden garantizar coordinar las medidas preventivas y de distanciamiento social, con las medidas de seguridad e higiene necesarias, y que se lleven a cabo las disposiciones en cuanto a la suspensión de actividades.

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