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Red Internacional

ECONOMÍA.Cifras de Inversión Extranjera Directa: saqueo, despojo y superexplotación

El 21 de mayo, la Secretaría de Economía informó un aumento de IED en el 1er trimestre de 2021 con respecto al año pasado. En la actualización que ayer hizo Banxico, se aprecia una caída. Mientras los medios hacen escándalo con los datos, omiten hablar del capitalismo dependiente mexicano.

Miércoles 26 de mayo | 18:44

Desde el canon neoliberal, la Inversión Extranjera Directa (IED) es vista como parte de la panacea para aliviar los males del país, tal como también lo hacen con la política de mantener las líneas de crédito con el FMI o el Banco Mundial, endeudamiento público para resolver las adversidades (muchas de ellas privadas).

La IED es presentada como generadora de empleos y progreso tecnológico en las ramas productivas donde se hacen estas inversiones. Sin embargo, desde la crítica a la economía política esta inversión refuerza los rasgos del capitalismo dependiente del país, es decir, ahondan los problemas del denominado subdesarrollo, llamado ahora eufemísticamente “economías emergentes”.

La prueba palpable de estos rasgos se puede observar en los salarios asimétricos que se otorgan en la industria mexicana de manufacturas: poco menos de 3 dólares la hora trabajada contra 23 dólares que se pagan en EEUU; además de toda la cadena de injusticias laborales que socavan la vida de los obreros mexicanos en aras de “sacar” el país adelante.

La IED va directamente relacionada con el interés de las economías centrales (capital cada vez más transnacionalizado) en “crear mercados para su industria pesada.” [1]

En México, por ejemplo, actualmente la mayor parte de la IED se concentra en las manufacturas (46.6%), seguida de la minería (13.9%), el comercio (11.5%), energía (3.4%), servicios de alojamiento temporal (3.2%) y sectores restantes (6.8%). [2]

Evidentemente, el capital no invierte donde no es rentable, pero tampoco puede invertir cualquier monto en cualquier región ni en cualquier sector. Los límites están determinados por las relaciones simétricas o asimétricas que existan entre países y regiones.

El principal inversor de México es EEUU (42.5%), seguido de España (12.1%), Luxemburgo (8.2%), Reino Unido (5.5%), Canadá (4.8%) y otros países (26.9%). Eso se traduce -como ya lo señalamos- en la mayor superexplotación de la fuerza de trabajo en la industria electrónica y automotriz de exportación (dominada por EEUU); así como el mayor saqueo de recursos naturales (que comandan las mineras canadienses); y el parasitismo financiero (donde destaca la banca española).

El 1er trimestre del año, la IED alcanza un monto de 11 mil 864 millones de dólares, lo que si bien significa una disminución con respecto al 1er trimestre del año pasado y la coloca en los niveles de hace una década, esto es parte de la crisis económica, agudizada por la crisis sanitaria, lo cual no indica que la economía local dejará de girar en torno a esta tabla "salvadora".

Si algo tiene México y Latinoamérica que ofrecer al capitalismo imperialista, es fuerza de trabajo para explotar y recursos naturales para expropiar. También son capitalismos que absorben la tecnología de la que se va deshaciendo la industria pesada del llamado primer mundo (antes de amortizarla), evitando las pérdidas que aparejan los rápidos cambios tecnológicos en aquellas economías.

La IED permite apreciar la profundidad de la subordinación de la economía local a los países con mayor desarrollo tecnológico y dominio político, como en nuestro caso es el imperialismo estadounidense tensionado por el ascenso asiático.

Por lo que no se puede ser ciegos de la relación directa que existe entre la IED con gran parte de los graves problemas económicos y sociales del país. Entre ellos: empleo precario, bajos salarios, despojo de territorios, asesinato de ambientalistas, endeudamiento de las familias mexicanas con el pago de intereses a la banca, etc.

Mientras estos procesos atraviesan el desarrollo del capitalismo en México, los medios hacen escándalo con los datos que recientemente presentó la Secretaría de Economía (SE) y que ayer actualizó Banxico. [3]

El viernes, por ejemplo, el periódico La Jornada, que se ha convertido en uno de los órganos de prensa del gobierno, exaltó los datos preliminares de IED que presentó la SE, donde se muestra un aumento con respecto al trimestre del año pasado, como si hubiera que festejarlo [4]. Por el contrario, en la actualización de Banxico, se evidencia una disminución, la cual fue usada por medios opositores de derecha, como El Economista, para insinuar la bancarrota del gobierno en este eje de “crecimiento” del país. [5]

Estas disputas por arriba, por supuesto, responden a los intereses de las fracciones de las clases dominantes, que se expresan tanto en medios masivos como en partidos políticos. Intereses que son diametralmente opuestos a los de las clases trabajadoras.






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