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Red Internacional

La novela fue editada un 30 de mayo de 1967 en Buenos Aires y su éxito mundial de la mano de su autor, el colombiano Gabriel García Márquez, dio inicio a un fenómeno literario, editorial y social que pasó a la historia como el boom latinoamericano.

Domingo 29 de mayo | Edición del día
Gabriel García Márquez

Hablar de Macondo es hablar de García Márquez, casi como sinónimos. Fueron necesarios años, décadas y un éxito literario sin precedentes para una literatura proveniente de estas latitudes para que hoy ambos términos sean considerados como sinónimos. Sino, es inexplicable entender por qué el realismo mágico de un pueblo ficticio como Macondo, el escenario principal de “Cien años de soledad”, se transformó en parte del actual acervo cultural latinoamericano.

“Yo creo que esa novela no va a tener éxito”

La frase, imposible a esta altura saber si fue real o no, es atribuída a Carlos Barral, quien a mediados de los años 60 dirigía Seix Barral, una editorial de vanguardia por entonces en España. Es que Gabriel García Márquez ya no sabía dónde más llevar su más reciente novela. Había debutado en el mundo de las letras con "La hojarasca", luego con "El coronel no tiene quién le escriba" y por último con "La mala hora", pero sin llegar ninguna de estas novelas a tener ni siquiera una tirada moderada de ventas.

Cien años de soledad” fue escrita durante 18 meses entre 1965 y 1966 en la Ciudad de México y la idea original surgió en 1952 durante un viaje que el escritor realizó a su pueblo natal, Aracataca, en compañía de su madre. Macondo y algunos de los personajes ya habían aparecido en sus novelas anteriores, por lo que esta historia condensaba mucho de ellos pero desde otro punto de vista. Al principio se iba a llamar La casa, pero se decidió por “Cien años de soledad” para evitar confusiones con la novela "La casa grande", publicada en 1954 por el escritor Álvaro Cepeda Samudio.

Gabriel García Márquez
Gabriel García Márquez

La clasificación Sudamericana

"Muchos años después, frente al pelotón de fusilamiento, el coronel Aureliano Buendía había de recordar aquella tarde remota en que su padre lo llevó a conocer el hielo". Con esas veintiocho palabras García Márquez comenzó su novela y fueron las que bastaron para que Francisco Porrúa, el editor de Editorial Sudamericana de Buenos Aires, le diera finalmente el sí tan ansiado. Es que el escritor no encontraba básicamente quién se la quisiera imprimir. “No se trataba de llegar al final para saber si la novela se podía publicar. La publicación ya estaba decidida con la primera línea, con el primer párrafo. Simplemente comprendí lo que cualquier editor sensato hubiera comprendido en mi lugar: que se trataba de una obra excepcional”, fue lo que Porrúa declaró tiempo después.

La situación económica de Gabo, con pocas novelas vendidas hasta entonces, no era la mejor y era urgente enviar a Buenos Aires el manuscrito de “Cien años de soledad”. La anécdota relatada por el escritor cuenta que el costo para mandarla desde Colombia era mucho más del que pensaba, por lo que junto con su pareja, Mercedes Barcha, decidieron enviar la novela en dos partes. Por error a Sudamericana llega primero la segunda parte y ante la situación, Porrúa puso el dinero necesario para recibir cuanto antes el paquete restante.

Así fue que la novela se terminó de imprimir el 30 de mayo de 1967 y a comienzos de junio la editorial lanzó una tirada de 8000 ejemplares, que se agotaron en apenas 15 días. Fueron reemplazados por 10.000 más, que corrieron igual destino. Cien años de soledad comenzaba su escalada al éxito y a posicionarse como una de las grandes obras de la literatura latinoamericana.

La primera edición de Cien años de soledad por Editorial Sudamericana
La primera edición de Cien años de soledad por Editorial Sudamericana

Un universo llamado Macondo

La historia narra acontecimientos históricos, políticos, sociales y culturales desde la mirada de la familia Buendía, desde la pareja de José Arcadio y Úrsula Iguarán hasta toda su descendencia. Macondo, el pueblo donde se desarrolla toda la historia, va pasando también con las décadas con una suerte de fenómenos que tranquilamente se pueden atribuir a un contexto bíblico: las lluvias interminables, un San José de yeso repleto de monedas de oro, una población pagana que nada sabe de catolicismo y sí mucho de supersticiones. Sin embargo, la paradoja que encierra “Cien años de soledad” es un círculo permanente donde los Buendía a lo largo de siete generaciones no mejoran ni evolucionan con el tiempo y con todas las experiencias sino que no sacan conclusiones de ellas y vuelven, una y otra vez, a repetir los errores y también los aciertos de sus antepasados.

La guerra, el imperialismo mediante la compañía bananera, la explotación laboral, la lucha de clases, el odio político, el progreso, la miseria, el atraso social y cultural, la religión, el orgullo, la guerra, la soledad, el incesto, el olvido, todos estos elementos son parte constitutiva de la narración junto con el realismo mágico que impregna toda la historia en donde lo insólito y lo imposible no solo se vuelve real sino que es telón de fondo de toda la trama. La estirpe de los Buendía con sus cien años de soledad le sirvió a García Márquez para poner en la voz de sus personajes parte de la historia latinoamericana de tal manera que Macondo se transformó en la patria de casi cualquiera de sus lectores en estas latitudes americanas.

Boom latinoamericano

Cien años de soledad” fue el puntapié inicial de este fenómeno que incluyó a García Márquez, Julio Cortázar, Mario Vargas Llosa y Carlos Fuentes como sus principales exponentes, ya que sus publicaciones durante la década del ‘60 permitieron llevar la literatura latinoamericana a todas partes del mundo. Suyas fueron las primeras novelas impresas en Europa y que además rompieron los cánones de sus antecesores ya que sus autores expresaban en sus narrativas parte del enardecido clima político que se estaba viviendo en América Latina. La mezcla de la fantasía con la cotidianeidad dotó a este boom de características de vanguardia que le dieron a los autores la posibilidad de llevar esta creatividad y esta explosión cultural a obras que hoy ya se convirtieron en grandes clásicos.

García Márquez, Fuentes, Vargas Llosa y Cortázar, padres del boom latinoamericano, tenían una gran camaradería entre ellos
García Márquez, Fuentes, Vargas Llosa y Cortázar, padres del boom latinoamericano, tenían una gran camaradería entre ellos

La novela de García Márquez fue traducida a 40 idiomas y vendió más de 30 millones de ejemplares. Es considerada una obra maestra de la literatura hispanoamericana y universal, así como una de las obras más traducidas y leídas en español. Fue catalogada como una de las obras más importantes de la lengua castellana durante el IV Congreso Internacional de la Lengua Española celebrado en Cartagena de Indias en marzo de 2007. Fue incluida en la lista de las 100 mejores novelas en español del siglo XX del periódico español El Mundo y en la lista de los 100 libros del siglo XX del diario francés Le Monde.


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