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Red Internacional

Este martes, el presidente López Obrador le propuso a la jefa de gobierno de la Ciudad de México, Claudia Sheinbaum, el regreso a clases presenciales en la segunda semana de junio, pero ¿En qué condiciones?

Arturo RendónAcadémico de la agrupación Nuestra Clase

Miércoles 19 de mayo | 23:26

Andrés Manuel López Obrador (AMLO), presidente de México, en su conferencia mañanera del martes, le propuso a Claudia Sheinbaum que el regreso a clases en la Ciudad de México podía ser en la segunda semana de junio. Pero Luis Humberto Fernández, titular de la Autoridad Educativa Federal quien dio la fecha oficial para el regreso a clases, el 7 de junio. De hecho, los anuncios de regreso a clases del gobierno federal han sido una constante desde hace algunos meses, lo cual suscitó diversas críticas: en primer lugar, el hecho de que sólo se está vacunando al personal escolar, quedando excluidos alumnos, alumnas y familiares.

La Covid-19 no es inofensiva para la gente joven

Una de las cosas que no se están considerando en los planes de la administración de AMLO y de Claudia Shinbaum es que la Covid-19 no es inofensiva para los niños ni para la gente joven. Según cifras de la propia Secretaría de Salud, dadas a conocer este 2021, más de 600 menores de edad han muerto a causa de esta enfermedad. Además, entre el 12 de abril de 2020 y el 14 de marzo de 2021 se registraron 57 mil 546 casos de niños y adolescentes que se infectaron del virus Sars-Cov-2, lo cual no es para nada algo que deba minimizarse.

Por su parte, el sub secretario de salud Huego López-Gatell si minimiza esta situación con sus habituales falsedades, pues dijo que los niños no necesitan ser vacunados contra la Covid-19 para su regreso a clases presenciales, alegando que estando vacunados los maestros, no habría riesgos, pero las cifras lo contradicen. Además, las vacunas según información oficial de la Organización Mundial de la Salud (OMS), no hay pruebas contundentes de que la vacuna evite la trasmisión, pues lo que hace esta es reducir la gravedad de los síntomas en la persona vacunada.

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Por otra parte, no se ha pensado en los padres de los menores, pues muchos de ellos, los adultos de entre 18 y 40 años, no han sido vacunados. Entonces, ¿qué puede pasar? Lo cierto es que tanto las escuelas de nivel básico, como de superior y media superior, son grandes espacios de aglomeración de personas, lo que incrementa las posibilidades de contagio, tan sólo por el hecho de que la sana distancia se vuelve imposible.

También es necesario considerar todas las horas que pasan en la escuela los niños y jóvenes, porque hay que pensar en sus horarios de comida y de actividades. ¿Es posible que mantengan el uso del cubrebocas durante todas esas horas para que no les represente un peligro? El uso constante del cubrebocas cansa bastante, porque por su función limita mucho la libre respiración, asimismo el roce con la piel se vuelve algo muy molesto, incluso puede causar dermatitis por el contacto constante.

Hacinamiento en las escuelas

Es poco realista considerar que puede existir un regreso a clases seguro sin primero haberse cerciorado de que toda la población esté vacunada, pues como lo explicamos antes, el regreso a clases se vuelve un factor de riesgo para niños y jóvenes, ya que los grupos en las primarias y secundarias pueden ser de 40 y hasta 60 alumnos, en espacios sin mucha ventilación. De hecho, el terremoto del 19 de septiembre de 2017 sacó a relucir dichas condiciones en las escuelas, las cuales las volvían inseguras, y estas no se han modificado con el gobierno de la 4T.

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Es decir, esas condiciones de hacinamiento que se replican en la educación superior y media superior, no son sólo inseguras desde el punto de vista sísmico, también lo son desde el punto de vista sanitario, porque no se trata de que “volvamos a la normalidad”, pues esa vieja normalidad ya era precaria de por sí. Se necesita atender los problemas de forma estructural, pues, aunque la pandemia de Covid-19 se termine, es inaceptable volver a clases en esas condiciones que degradan la capacidad de los docentes de enseñar y de los alumnos de aprender.

Condiciones seguras y dignas

Lo primero que sería necesario hacer antes de volver a clases, es que haya vacunas para toda la población, como primer instrumento para reducir los riesgos de contagio ante la pandemia, pues el regreso a clases presenciales implica la movilidad –incluido el uso del transporte público- de alrededor de 40 millones de personas, más todo lo que se reactivará alrededor. De modo que es necesario garantizar los insumos sanitarios necesarios (como cubrebocas, gel, etc.) y de limpieza, garantizados por el Estado. Además, de personal médico y para atención psicológica en cada escuela, sólo así es posible un regreso realmente seguro.

En segundo lugar, debemos tener claro que las condiciones de estudio de antes de la pandemia no eran las idóneas, pues el sistema escolar de conjunto padece de grandes problemas estructurales, lo que profundiza la precarización en las condiciones de estudio y de trabajo, además de acentuar la desigualdad social. En ese sentido, se hace importante ir corrigiendo esos problemas con aumento al presupuesto a la educación pública, ya que no podemos conformarnos con que las escuelas funcionen como estaban antes de la emergencia sanitaria, hay que mejorarlas.

Por ello, es importante la exigencia de una infraestructura adecuada para el aprendizaje de los niños, lo cual lleva a pensar como prioridad la construcción de más escuelas, para que no existan grupos de 40 a 60 estudiantes en todos los niveles educativos, donde además haya agua y jabón para lavarse las manos. Junto con escaleras de emergencia, alimento escolar gratuito, instalaciones seguras contra los terremotos y profesores suficientes para cubrir las necesidades de los alumnos, los cuales tengan condiciones dignas de trabajo, como estabilidad laboral, un salario acorde a las necesidades básicas y prestaciones, tanto en escuelas públicas como privadas.

En tercer lugar, la pandemia provocó que se hicieran muy notorias las carencias materiales en la vida de las familias trabajadoras, ya que hoy por hoy existe la necesidad de internet y de equipo de cómputo como instrumentos de aprendizaje, de comunicación y de esparcimiento, los cuales no están garantizados para las mayorías. A pesar de que exista un regreso a clases con todos vacunados, la demanda de internet gratuito y computadoras en los hogares de las familias de los asalariados debe seguir en pie.

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