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Red Internacional

PILARES.Beneficiarios de los proyectos educativos y culturales hacemos un llamado a todos nuestros usuarios

En la ciudad de derechos nuestros programas comunitarios tienen como finalidad que las actividades artísticas, educativas y culturales lleguen a nuestras colonias. Esto ha sido posible gracias a la enorme labor de sus trabajadores que no son reconocidos, ni cuentan con derechos.

Miércoles 27 de octubre | 12:39

Carta abierta al pueblo trabajador de la CDMX

El proyecto PILARES y los programas educativos y culturales arrancaron en 2019 como parte de uno de los proyectos culturales más ambiciosos de Claudia Sheinbaum en la capital del país.

Los Puntos de Innovación, Libertad, Arte, Educación y Saberes se anunciaron con bombo y platillo como espacios para las comunidades con mayor necesidad de acceso a la cultura y educación. En ese sentido los programas que se desarrollan en estos espacios se diseñaron para dar atención a un gran número de usuarios. Bajo el discurso de que la CDMX es la ciudad de los derechos, se planteó el acceso a la educación y cultura como una pieza clave para la formación de las y los jóvenes. En los PILARES se llevan adelante un gran número de actividades orientadas a la difusión cultural, la lectura, la educación, el cine, impartición de talleres de autonomía económica, desarrollo de habilidades emocionales, impartición de tutorías y asesorías para concluir estudios de nivel básico hasta profesional, entre otras.

Para poder llevar adelante esta titánica tarea se convocó a un ejército de ciudadanos, principalmente jóvenes, de diversos perfiles, la mayoría profesionistas con una profunda pasión por el trabajo comunitario y gusto por la cultura y la educación.

Muchos ya teníamos años realizando trabajo educativo y cultural comunitario de manera gratuita, por lo que vimos en estos programas la oportunidad de continuar con nuestra labor y al mismo tiempo poder sustentar nuestras vidas, ya que la labor de los artesanos o trabajadores de cultura es muy mal pagada.

Sin embargo, la “Ciudad de los derechos” no aplica para los que integramos estos programas, pues no tenemos ninguna clase de derechos. No somos considerados trabajadores ni contamos con ningún tipo de contrato, por lo que pueden prescindir de nuestros servicios en cualquier momento, como si fuéramos mercancías desechables que no importan. Nos consideran “beneficiarios de programas sociales”, nuestro salario lo consideran una beca y al tener perfil de becarios, nos niegan prestaciones básicas de ley como vacaciones, servicio médico, antigüedad y estabilidad laboral, entre otras. En medio de esta pandemia todo se recrudeció, trabajamos en un riesgo constante porque tenemos contacto con un gran numero de personas. Si llegamos a contagiarnos, todos los gastos médicos corren por nuestra cuenta y no se nos permite ausentarnos los 15 días mínimos de recuperación. Tampoco se nos brinda material sanitario, ni material de protección para poder preservarnos del Covid-19.

Al no tener contrato se desdibujan otros derechos como los horarios de trabajo. No hay un horario fijo para nosotros, dependemos completamente de las decisiones de nuestros supervisores que pueden cambiar en cualquier momento y sin previo aviso. Si bien tenemos un perfil de trabajo cultural y educativo, nuestro papel de beneficiarios les sirve para utilizarnos en tareas que no tienen nada que ver con la cultura o educación. En 2020 muchos compañeros fuimos requeridos para trabajar en los Kioskos de pruebas Covid como apoyo logístico. Durante este año todos los integrantes de los programas culturales y educativos asistimos a las campañas de vacunación en horarios que podían ir desde las 6 am hasta las 5 pm, atendiendo a miles de personas para realizar su registro sin contar con todas las medidas sanitarias, ni plenos derechos laborales. También fuimos convocados a la realización de encuestas casa por casa para darle difusión a los PILARES. Todo esto interrumpe nuestras labores de trabajo comunitario dejando ver que la cultura y educación no son una prioridad cuando hay un interés político.

Aunque en sus discursos las autoridades se muestran preocupadas por la falta de acceso a la cultura y educación, en realidad lo único que les interesa es inflar los números de usuarios del programa. No nos proporcionan los materiales que requerimos para poder realizar nuestro trabajo. Nosotros debemos financiar nuestro propio material para poder impartir las actividades. Tenemos poco tiempo para poder desarrollar los proyectos de nuestras sesiones, pues constantemente nos aumentan el trabajo sin previo aviso, con la única finalidad de aumentar números. En muchos casos las sesiones se convierten en grandes simulaciones solamente para poder llegar a la meta de la numeralia, sin que les importe la calidad ni el aprovechamiento de los usuarios.

Sumado a esto, tenemos que soportar una gran cantidad de abusos por parte de nuestras coordinaciones, nos violentan cuando el trabajo es excesivo, nos aumentan ilegalmente las horas de trabajo sin que sean pagadas y con la constante amenaza de que, si no nos agradan esas condiciones, hay una gran cantidad de personas en lista de espera para poder ingresar a los programas.

Las y los que estamos ahí en la primera línea de estos programas culturales y educativos sabemos que no les importa, a las autoridades, que las comunidades tengan acceso a educación y cultura. Lo único que pretenden es simular que la CDMX es ejemplo a seguir en estos proyectos, bajo un discurso políticamente correcto que se sostiene por sus trabajadores, no por sus acciones. Sabemos que no se pueden tener contenidos acordes a las necesidades de nuestros usuarios si se mantiene a aquellos que están frente a las comunidades en la completa precarización.

Los beneficiarios de los proyectos hacemos un llamado a todos nuestros usuarios. Nuestro compromiso con la difusión educativa y cultural es enorme. Sabemos que el arte, la educación y la cultura son fundamentales para la sociedad, pero también importa nuestra labor al servicio de nuestras niñas, niños, adolescentes, jóvenes, trabajadores y jubilados. No queremos formar parte de las simulaciones del gobierno, exigimos que el acceso a la educación, el arte y la cultura sea irrestricto para todas las personas, pero también exigimos plenos derechos para aquellos que llevamos adelante estas tareas en terribles condiciones.

¡Sumemos fuerzas!

Contáctanos por whatsApp: 5574795559




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