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Austeridad golpea a patrimonio histórico: derrumbe en Museo de la Estampa

La bodega del anexo del Museo de la Estampa se derrumbó debido a que no fue reparado a tiempo, a pesar de que llevaba ya un periodo largo en un severo estado de deterioro, aquí se manifiestan los efectos de los recortes a la cultura llevados adelante por Morena.

Viernes 16 de agosto | 16:34

El día de ayer, jueves 15 de agosto, ocurrió un desplome en el anexo de la bodega del Museo de la Estampa, por su parte José Alfonso Suárez del Real, secretario de Cultura de la Ciudad de México, reportó mediante redes sociales los hechos en los que afirmó que no hubo heridos. Desde la cuenta de twitter del organismo y de la cuenta del funcionario se dieron a conocer las imágenes de lo sucedido, además de la posición de la autoridad y las acciones que se van a emprender.

La razón de que esto haya ocurrido fue que la estructura que se derrumbó fue dañada por los sismos que ocurren en la capital y no fue reparada a tiempo, ya que piezas de madera de la construcción original se encontraban en un gran deterioro lo que terminó causando el siniestro. Así, el gobierno de la Ciudad pidió el apoyo de la Secretaría de Seguridad Ciudadana y Protección Civil para dar una salida desde el punto de vista del gobierno de la Ciudad.

Finalmente el secretario de cultura informó que se contempla demoler las ruinas que quedaron, limpiar el cascajo y cualquier residuo de la construcción anterior y posteriormente comenzar con la reconstrucción de la fachada para así integrar de nuevo dicho anexo. El único problema es que con ello se pierde un edificio antiguo que es patrimonio histórico, del estilo neoclásico del siglo XIX, de esa manera nace la pregunta ¿por qué ocurrieron estos hechos así?

Daños previos

Una de las cosas que se informó es que en aquel anexo no se había almacenado nada ya que tiempo atrás las instalaciones ya presentaban signos de daños graves, incluso estaban apuntaladas con polines, sin embargo es hasta ahora que la autoridad ha anunciado que están tomando medidas. Ya que finalmente la obra de reparación quedó inconclusa, obra que inició a partir de los daños producidos por los sismos que ocurren cada cierto tiempo en la Ciudad de México, especialmente el del 19 de septiembre de 2017.

Es decir el gobierno de la capital ya tenía conocimiento de que la madera que era parte de la construcción original estaba en muy mal estado, pero entonces ¿por qué no se reparó a tiempo para evitar llegar a esta situación? Bien, el gobierno del presidente Andrés Manuel López Obrador se ha caracterizado por realizar una serie de recortes en el gasto social a los que ha denominado “austeridad republicana”.

Para dar algunos datos, hoy la Secretaría de Cultura a nivel federal recibió para este año 3.9 % menos de lo asignado en el 2018, política replicada por su puesto a nivel local, todo ello ha derivado en la desaparición de becas para el arte, recorte de recursos para eventos culturales y por supuesto menor cantidad de dinero disponible para dar mantenimiento a las instalaciones de los museos.

Lo cierto es que la “austeridad republicana” del gobierno de Morena no es tal, ya que la mayor parte de los privilegios de los altos funcionarios siguen estando ahí, como ejemplo de la Ciudad de México tenemos a la directora del DIF, Estela Damián que con todo y prestaciones gana más de 150 mil pesos (más que el presidente). Mientras que en dicha institución se despiden trabajadores, tratando de disfrazar dicha situación como un “ahorro”, despidiendo a “aviadores y operadores políticos”, lo cual es completamente falso.

Regresando al terreno cultural, en julio de este año, trabajadores del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) protestaron porque fueron amenazados con ser despedidos, ya que se anunciaron 1,500 despidos para introducir a los becarios de “Jóvenes construyendo el futuro”. Aquí los becarios son en realidad una modalidad más cruenta de la precarización laboral, introduciéndolos para eliminar empleos formales.

Bajo esta circunstancia no es de extrañar que las instalaciones de museos u otros centros culturales estén descuidadas, ya que todo apunta a la continuidad de las políticas neoliberales, que finalmente en esto consisten. En precarizar a los trabajadores y deteriorar espacios y propiedad pública para privatizarlos posteriormente o cederlos para utilizarlos en otra cosa, o simplemente abandonarlos porque se considera que la función que cumplen no arroja las suficientes ganancias.

Con información de El Universal y Animal Político






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