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Red Internacional

MIGRANTES CENTROAMERICANOS.Aumenta la deportación y detención de migrantes en México

Con una clara política impuesta por el gobierno de Estados Unidos, México sirve como policía migratoria para impedir el paso de miles de indocumentados, sobre todo jóvenes, en busca de mejores oportunidades y de reencontrarse con sus familias.

Maestra Tania VonkiAgrupación Magisterial y Normalista Nuestra Clase

Martes 8 de septiembre de 2015 | 02:30

En busca de mejores condiciones y oportunidades de vida, libre de violencia y precariedad; así como por la necesidad o el deseo de reencontrarse con sus familiares, miles de personas arriesgan sus vidas al cruzar las fronteras internacionales entre México y Estados Unidos, cuyas políticas migratorias obstaculizan su meta de manera crucial.

De acuerdo con el informe, publicado el pasado jueves 3 de septiembre, por el Grupo de Estudios sobre la Migración Regional, del Instituto de Políticas Migratorias de Washington; el endurecimiento de las políticas migratorias en Estados Unidos y México ha provocado la deportación de más de 840 mil migrantes centroamericanos en los últimos 5 años, entre los cuales se cuentan más de 40 mil niños.

Los autores del estudio, Rodrigo Domínguez y Victoria Rietig, mencionaron que el reforzamiento de la frontera en México, ha incrementado la vigilancia fronteriza, desplegando retenes internos y operativos en lugares que frecuentan los migrantes centroamericanos, como terminales de autobuses, hoteles y restaurantes.

El número de aprehensiones en México incrementó en un 70% en comparación con 2014, año en el que a su vez, las deportaciones incrementaron un 56% en relación con 2013. En este año se espera que las autoridades mexicanas detengan a muchos más migrantes en México que en Estados Unidos -aproximadamente 173 mil frente a los 110 mil detenidos por las autoridades estadunidenses.

Los datos del Estudio señalan que la inmensa mayoría de los migrantes centroamericanos deportados son hombres menores de 29 años, con bajo perfil educativo, y bastantes de ellos en calidad de desempleados o que tenían trabajos precarios, como la agricultura o la construcción.

El papel del Programa Frontera Sur

El incremento en las detenciones de migrantes se dio en el contexto de la llamada “crisis humanitaria”, declarada por el Gobierno estadounidense a mediados de 2014, a raíz de la llegada de 68 mil 631 niños y adolescentes que viajaban sin sus padres, y que en su mayoría provenían de los países del llamado Triángulo del Norte: Guatemala, Honduras y El Salvador. El informe plantea que Estados Unidos deportó en 2014 a tres de cada 100 niños no acompañados –de los 52 mil detenidos que hubo-, mientras México deportó a 77 de cada 100 niños detenidos. Sin embargo, las políticas de migración han estado vigentes desde hace décadas que Estados Unidos mantiene militarizadas las rutas de paso de migrantes en México.

En este contexto el gobierno mexicano impulsó el “Programa Frontera Sur”, bajo el cual se establecieron zonas de paso “formal” en donde, mediante tarjetas de “Trabajadores Fronterizos” y “Visitantes Regionales”, se pretende que los ciudadanos guatemaltecos y beliceños –esperando que después hondureños y salvadoreños se integren también- entren a territorio mexicano con la condición de quedarse máximo 72 horas seguidas. También se estableció que los puntos de revisión, aduanales y de migrantes, se llenaran de elementos de la Secretaría de Defensa Nacional (Sedena), de la Marina (Semar) y de la Policía Federal, con el supuesto fin de cuidar a los migrantes del narcotráfico. Pero el punto principal del programa está relacionado con impedir que los migrantes aborden la famosa “Bestia”, el tren de carga que va de Tabasco a Tamaulipas; es decir, que se aboca en evitar que los indocumentados lleguen a Estados Unidos.

En consecuencia, las detenciones de migrantes centroamericanos se triplicaron de 2010 a 2014: pasando de más de 100 mil a más de 340 mil. A donde van a parar los detenidos migrantes, es a estaciones migratorias y a albergues del Sistema Nacional para el Desarrollo Integral de la Familia (DIF), que están en condiciones sumamente precarias y que realmente funcionan como prisiones. Las deportaciones, por su parte, se incrementaron de 142 mil a 213 mil en el mismo periodo.

Estas medidas de control provocan que las personas busquen caminos desconocidos y más peligrosos, en los que quedan más expuestas a ser víctimas de los grupos de narcotraficantes, lo que significa, no sólo más detenciones sino también más crimen, como el acrecentamiento de las redes de trata o del tráfico de órganos y tejidos, la desaparición de personas, y sobre todo más muertos.

Cifras de niños migrantes deportados en aumento

Según el reporte de la Organización Internacional para las Migraciones (OIM), en boca del jefe de misión para los Estados de El Salvador, Honduras y Guatemala, Jorge Peraza; en la mitad del año hasta junio de 2015, en México y Estados Unidos, 7,505 menores no acompañados fueron deportados a sus países.

A pesar de que las estadísticas de dicha organización apuntan a que el 94% de estos niños repatriados han recibido asistencia inmediata en alimento, transporte a sus comunidades de origen, ropa, asistencia sicológica, social y médica; estos pequeños regresarán al lugar de donde intentaban salir, y en la mayoría de los casos, se arriesgarán por nuevos intentos.

Jorge Peraza destacó que el contexto político que ha vivido Guatemala en las últimas semanas ha complicado el retorno de migrantes guatemaltecos desde México.

Los niños representan poco más de un 10% del total de los retornados que, según estimaciones de la OIM, ascienden a 73,954 personas. Por su parte, el Instituto Nacional de Migración (INM) en México, expulsó a 34 mil niños en los últimos cinco años.

Aunado a esto las declaraciones del precandidato a la presidencia en Estados Unidos, Donald Trump, alientan la criminalización de los migrantes, situación que el gobierno mexicano acentúa con sus políticas migratorias.

Esto demuestra que las políticas de migración en México y Estados Unidos alientan la precariedad laboral, la discriminación y terribles condiciones de vida para miles de centroamericanos.

Con información de Proceso, Sin Embargo, y Excélsior




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