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Red Internacional

Docentes disidentes de la UNAM fueron presa de la represión de las autoridades de la máxima casa de estudios, al rescindirles sus contratos laborales con acusaciones que no tienen sustento y sin que pudieran defenderse.

Miércoles 16 de noviembre | 14:27

El pasado 14 de noviembre los profesores Efraín Vega y Juan Manuel Buchanan, maestros de la Facultad de Ciencias, fueron despedidos injustamente por las autoridades de la UNAM, por su participación en el movimiento #UNAMnoPaga. Es decir, la recisión del contrato es resultado de defender las condiciones laborales de los docentes precarizados que cuestionan a la casta dorada, ya que un profesor promedio gana 8 mil pesos al mes, mientras que directores y funcionarios de la burocracia dorada ganan cerca de 200 mil pesos mensuales. Este el motivo real de la represión.

El documento donde les rescinden el contrato argumenta "falta de probidad u honradez", por una supuesta violencia de género que no ha sido probada. Además, al tratarse de una cuestión de violencia de género, no son válidos sus testigos ni sus pruebas, lo que representa una violación al derecho a la presunción de inocencia. Así, vemos que las autoridades universitarias instrumentalizan en su provecho y a entera conveniencia banderas legítimas de movimientos que tienen causas justas, como el de mujeres, que en los últimos años han alzado la voz en contra de la violencia machista.

Esto es demostrable tan sólo por el hecho de que, para agosto del presente año, la máxima casa de estudios ha sido protagonista de omisiones a raíz de más de mil casos de acoso y abuso sexual que se han perpetrado al interior de la institución en tan sólo cuatro años, sin que existan sanciones (en muchos de los casos) para los responsables, quienes llegan a ser parte de esa burocracia dorada o son cercanos a las autoridades. Mientras que, por otro lado, se utiliza esta acusación para atacar y despedir a profesores que les son incómodos, a quienes, sin probarles nada, los despiden como una medida de represión política. Las autoridades de la UNAM, en su mayoría cercanas al PRI, no quieren que hayan organización y luchas de los trabajadores por sus legítimos derechos y buscan acallar con represión a quienes cuestionan su política y pelean por plenos derechos, al tiempo en que no garantizan medidas mínimas para que las estudiantes, docentes y trabajadoras puedan tener otras condiciones.

Represión contra los trabajadores universitarios

En 2019 profesores de la UACM iniciaron una lucha para exigir su basificación, lo que implicó una demanda laboral, una campaña para dar a conocer su situación en redes y la movilización dentro de los planteles para enfrentar a las autoridades de la institución. A causa de eso, fueron presa de un despido velado al no ser contratados (todos los que se movilizaron) en convocatorias posteriores. Incluso las autoridades de esa institución se atrevieron a poner en las convocatorias de 2020 y 2021 que quienes sostuvieran un procedimiento legal contra la institución, no podrían ser profesores, lo que muestra el uso de la represión y la violación de derechos laborales. Por eso, cuando surgió el movimiento en la UNAM, los profesores de la UACM se acercaron.

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En ese mismo sentido la rectoría de la Autónoma de la Ciudad, cercana a Morena, en este noviembre de 2022 ha sido denunciada por el Sindicato Único de la UACM (SUTUACM) por la intromisión en la vida sindical, ya que el sindicato protesta por contrataciones de trabajadores al margen del Contrato Colectivo de Trabajo (CCT), lo cual es una violación a éste. Además de que se persigue a trabajadores que se organizan para luchar por sus derechos. lo que es muestra de que, sin importar el partido del régimen que esté a cargo de cada institución universitaria, en su carácter patronal, siempre estarán buscando que los trabajadores no se organicen para defenderse.

Un caso semejante se dio en la entonces Escuela de Derecho Ponciano Arriaga (EDPA), hoy UBBJ sede Cuauhtémoc, en la primera mitad del 2020, cuando se desarrolló un movimiento estudiantil que fue apoyado por sus profesores. Por dicha acción, todos los docentes fueron despedidos sin que las autoridades dieran mayores explicaciones al respecto.

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Por la unidad de los trabajadores universitarios

Frente a la represión vemos necesario que los profesores de la UNAM puedan vincularse a las luchas que están ocurriendo en otras universidades, con trabajadores de sindicatos universitarios y de otros gremios. Además de que sería importante que los despedidos por luchar por sus derechos pudieran converger, dialogar y realizar acciones en común (marchas, concentraciones, foros), por ejemplo mediante coordinadoras. Pues la condición de los profesores Efraín Vega y Juan Manuel Buchanan es compartida por miles de docentes precarizados, junto con otros trabajadores universitarios que cada vez pierden más y más derechos. La solidaridad activa de trabajadores y docentes, especialmente los sindicalizados al STUNAM, es clave, así como la exigencia a la dirección sindical para que haga lo mismo.

Pero los afectados de la política de las autoridades universitarias no son sólo los trabajadores, también los estudiantes, quienes se venían movilizando y organizando en espacios como la Asamblea Interuniversitaria, con quienes también sería bueno que académicos y manuales se propongan forjar la unidad por la defensa de la educación, de todas las instituciones y todos los niveles, que permita frenar los ataques a la educación pública y que exija que haya más presupuesto para ésta y no para la militarización.


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