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Red Internacional

GUERRA EN UCRANIA. Ataque a la libertad de prensa: la UE quiere censurar los medios Russia Today y Sputnik

La Comisión Europea hizo públicas nuevas sanciones contra Rusia, entre las que propone censurar a Russia Today y Sputnik, dos medios rusos. Este martes, Google anunció que bloquea sus canales en YouTube.

Martes 1ro de marzo | Edición del día

La UE ha decidido enviar armas y más financiamiento al ejército ucraniano, mientras la OTAN refuerza su presencia en los países del Este de Europa. Además, como parte de las sanciones hacia Rusia, esta semana ha anunciado que buscará bloquear la transmisión de dos medios de comunicación rusos en territorio europeo. Se trata de una medida totalmente antidemocrática, que atenta contra la libertad de prensa y el derecho de la población al acceso a la información.

Este martes, desde Google han anunciado el bloqueo de los canales de YouTube de ambos medios de comunicación en todo el territorio europeo.

La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, y el Alto Representante de la Unión para Política Exterior y de Seguridad, el socialista español Josep Borrell, anunciaban distintas sanciones, entre las que estaba censurar y prohibir la difusión en Europa de Russia Today y Sputnik. Borrell ha definido esta medida como "cortar el cuello a la serpiente", pues supone un ataque directo a los medios de comunicación de Rusia. "Las empresas estatales Russia Today (RT) y Sputnik [...] ya no podrán difundir sus mentiras para justificar la guerra de Putin", declaró la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen. "Estamos desarrollando herramientas para prohibir su desinformación tóxica y dañina en Europa", agregó.

La justificación ha sido la "desinformación" que producen estos medios. Según el Servicio Europeo de Acción Exterior, dirigido por el propio Borrell, ambos medios son responsables de legitimar un casus belli contra Ucrania de cara la opinión pública, así como de crear fake news que atentan al principio de veracidad de los medios de comunicación.

Esta propuesta viene precedida de otros ataques a estos medios. De hecho, Margarita Simonyan, redactora jefa de la versión inglesa de Russia Today ha sido sancionada de forma directa. De igual modo, los canales de información, como la página web de los diarios han fallado en estos días, en un claro sabotaje virtual.

Actualmente la UE no tiene competencias para prohibir medios de comunicación, esta medida debería ser adoptada por cada Estado, a través de vías judiciales. Pero más allá de si logra implementarse o no, este intento de prohibición es inadmisible desde un punto de vista mínimamente democrático, ya que no solo impediría acceder a estos medios, sino que sentaría un claro precedente, donde desde Bruselas se arrogan el derecho a decidir a qué medios puede tener acceso o no la población en la Unión Europea.

Precisamente es esta importancia la que nos obliga a considerar distintos aspectos que entran en juego en este debate.

Es cierto que el gobierno de Putin manipula la información interna, persigue a periodistas críticos y genera fake news a favor de sus intereses. Pero esto también es cierto en el caso de muchos gobiernos y medios de comunicación "occidentales" o en el caso de las monarquías árabes. Y si ese fuera el criterio, habría que censurar infinidad de medios de comunicación, quedándo solo los que los Estados capitalistas europeos consideran "afines".

Defender la libertad de prensa y repudiar la censura a RT y Sputnik es un compromiso elemental con la libertad de prensa, una trinchera frente a la censura de los gobiernos capitalistas.

Esta defensa se debe hacer sin dejar de denunciar las políticas represivas del propio Putin. Actualmente, sigue vigente la orden del Gobierno ruso de perseguir a todo aquel medio de comunicación que ofrezca una crítica y una versión que no sea la oficial. Tanto es así que en el mismo Russia Today hay periodistas que dimitieron ante la presión del Gobierno por hacer de las noticias pura propaganda. El responsable de RT en Francia dimitió y otros tantos periodistas salieron en estampida ante la opresiva atmósfera que se vivía dentro de la prensa rusa. El Gobierno de Rusia ha prohibido hablar de "invasión", ha restringido Facebook en el país y ha censurado y manipulado de forma descarada la información que se emite dentro de su frontera. La persecución a los periodistas no sólo es mediática, también es física. Visto en perspectiva: entre 1992 y 2018 han sido asesinados 58 periodistas en Rusia. Los casos más evidentes salen a la luz con una simple búsqueda: el caso del asesinato de Anna Politkóvskaya, en 2006, por oponerse a la intervención de Putin en Chechenia; o de Maxim Borodin, asesinado en 2018 tras dar a conocer la presencia de mercenarios rusos en territorio sirio. Otros son perseguidos por destapar abusos policiales, la propia corrupción política que invade las instituciones rusas (como Aleksandr Dorogov y Yan Katelevskiy). Muchos periodistas han denunciado registros domiciliarios y espionaje.

Por otro lado, es una fantasía creer que la Unión Europea se preocupa por la veracidad de las noticias emitidas por Rusia. La manipulación mediática está a la orden del día en cualquier país occidental. Enormes campañas de propaganda mediática financiadas con grandes sumas de dinero público y privado, que se ponen al servicio de justificar las intervenciones imperialistas, boicotear huelgas o criminalizar a la juventud durante la pandemia.

Europa no ha sido nunca ejemplo de respetar la libertad de prensa. Quizá el caso más conocido sea el de Julian Assange. Pero no hace falta ir tan lejos. Ricardo Gutiérrez, secretario general de la Federación de Periodistas Europeos, señalaba en unas jornadas convocadas por la Plataforma por la Libertad de Información que, sólo en 2021, hubo 33 violaciones graves a la libertad de prensa en el Estado Español. Se refería a presiones profesionales a los periodistas, montajes policiales contra periodistas, amenazas de la extrema derecha, señalamiento público, etc.

Por seguir con el ejemplo, medios españoles también han llevado a cabo prohibiciones y censura, violando esa equidad y objetividad que Borrell dice querer preservar. Un ejemplo fue el veto de RTVE para emitir una entrevista a Brahim Gali, líder del Frente Polisario. Tampoco el Estado Español protege a la prensa o pide explicaciones internacionales cuando un país con el que tiene trato asesina periodistas, como el caso de David Beriain y Roberto Fraile en Burkina Faso; o cuando torturaron a Yamal Jashogyi en Arabia Saudita (los amigos de nuestra Familia Real).

La libertad de prensa no debería ser una moneda de cambio utilizada para encubrir los intereses reaccionarios de los gobiernos y las potencias capitalistas. ¡Ninguna censura a RT y Sputnik!




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