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Red Internacional

Decenas de trabajadores ocupados y desocupados, estudiantes y vecinos del distrito se reunieron para debatir cómo organizarse localmente junto a la izquierda. Qué debates tuvieron lugar, qué intercambios se dieron y qué conclusiones surgieron. Te lo contamos acá junto a las fotos y videos de la jornada.

Domingo 14 de agosto | Edición del día

Este viernes tuvo lugar la primera Asamblea Abierta del PTS de Avellaneda. Más de 80 personas se reunieron en la Casa Cultural ubicada sobre la Avenida Mitre a un par de cuadras del histórico Puente Pueyrredon y frente a la sede de Independiente, donde actualmente funciona una Escuela de Oficios. Fue la primera asamblea en Avellaneda, pero es una más de las decenas que se desarrollan en todo el país y en la zona Sur como en Temperley, Lanús o Florencio Varela.

Participaron compañeras y compañeros de la Asamblea Permanente de Guernica, ex trabajadores de EMA (Tercerizada de Edesur), estudiantes de la Universidad de Avellaneda, petroleros de Shell, trabajadores desocupados, metalúrgicos de Siam, docentes, jóvenes gastronómicos y de call center. También fueron parte de la asamblea Christian Castillo, docente universitario, y Jorge Medina, obrero de la fábrica bajo gestión obrera Madygraf (ex Donelley), ambos dirigentes del PTS. A lo largo de una hora y media, pusieron en común ideas y propuestas que viene impulsando el partido y otras nuevas para impulsar este nuevo espacio de organización.

Podés ver las propuestas para enfrentar la crisis que propone el PTS acá.

Muchos de ellos se conocían a través de las luchas y batallas en común durante los últimos años. Para otros, se trató de uno de sus primeros acercamientos a la izquierda. Sin embargo, lo que los une no es solamente la experiencia directa en común, sino la comprensión de que la situación ya es inaguantable y de que es necesario fortalecer la organización de los trabajadores y como parte de ese proceso expandir las ideas socialistas y la organización de la izquierda.

Nicole, referente de la asamblea Permanente de Guernica y militante del PTS, abre la asamblea contando quienes estábamos presentes y resalta que el objetivo es pensar entre todos una salida colectiva.

El mismo viernes también se cumplían ocho años del nacimiento de la gestión obrera en Madygraf. Jorge Medina cuenta de qué manera los trabajadores se organizan y llevan adelante la producción de una fábrica enorme sin jefes ni patrones. Dice que todo se resuelve en asamblea. No hay ningún “cráneo” que decida qué hacer desde una oficina lejos del ruido de la línea de producción. Pero la fábrica, además, de ser una fuente de trabajo está al servicio de la comunidad, por eso es que imprimieron 200 mil cuadernos para repartir en las escuelas públicas, reconvirtieron la producción para hacer sanitizante durante la pandemia y desarrollaron modificaciones en el diseño de la fábrica para que sea más amigable con el ambiente. Sin embargo, Jorge también cuenta el ejemplo de Madygraf para mostrar que los trabajadores pueden planificar la economía de un país si se lo proponen y que las asambleas que impulsa el PTS tienen por objetivo debatir cómo construir una fuerza social y una organización política para dar vuelta todo y que sean los trabajadores quienes decidan el futuro del país.

Después de un rato, se rompe el hielo. La timidez y la vergüenza ya no están. Varios comienzan a hablar, a contar. El plan de Massa pretende profundizar la orientación del gobierno y nadie puede explicar mejor de qué se trata el ajuste del FMI y del gobierno del Frente de Todos que aquellos que lo vienen sufriendo día a día y que se organizan para enfrentarlo. Laura de la Asamblea Permanente de Guernica dice: “Me duele que tengamos que pensar que nuestros hijos deben irse del país para tener un futuro. Haga lo que haga no alcanza para llegar a fin de mes, pero tenemos que organizarnos y luchar”.

Todas las intervenciones de quienes hablan reflejan que la situación económica es asfixiante y también convierten en palabras las lecciones que sacan quienes se enfrentan al gobierno, a la burocracia sindical y a las patronales. Gabriel de EMA explica cómo conquistaron su cooperativa y remata su relato diciendo: “El Estado nunca cumple lo que promete. Por eso hay que estar coordinado y luchar”.

Llegando al final de la asamblea, Christian Castillo toma la palabra. Sostiene que los socialistas son parte de cada lucha que llevan adelante los trabajadores (por aumento de salarios, contra los despidos, en defensa de la educación pública, por el derecho a una vivienda), pero que la pelea no es solo por mejoras parciales sino por transformar la sociedad de conjunto. Señala que nuestra sociedad tiene recursos de sobra pero para que esos recursos estén al servicio de las mayorías es necesario un gobierno de los trabajadores. Ideas que retumban en las cabezas de quienes lo escuchan. Otra vida es posible.

Podés mirar la intervención completa acá:

Luego, entre charlas, comida y vino, se intercambian miradas y opiniones sobre la asamblea, mientras los chicos se divierten en la juegoteca. La primera conclusión compartida es que hay que fortalecer este espacio de debate que es propio y que tiene que servir para llegar con estas propuestas a más trabajadores, acercarse a las escuelas, fábricas y barrios de Avellaneda para que todos conozcan lo que propone el PTS en el FITU. Braulio, estudiante de la Undav, plantea que hay que llevar estas ideas a todos los conocidos, amigos, gente del barrio y todos los que están cercanos: “Es el momento de la izquierda”.
Podés encontrar todas las resoluciones en el Instagram de PTS Avellaneda:

Hernán, ex trabajador de EMA (tercerizada de Edesur), afirma, sin dudar: “Seguimos en la lucha porque sabemos que todo es relación de fuerzas y sin fuerza no podríamos conseguir nada. Entre trabajadores nos podemos ayudar y salir delante de cualquier situación económica”.

Las cabezas de todos van a mil por hora. Grandes ideas para transformar la sociedad, nuevas caras para muchos pero la sensación de tener más en común de lo que creían. “¿Tenés fuego?”, le pregunta un pibe precarizado a un petrolero. Un chiste y al toque empiezan a hablar, como si ya se conocieran de antes. Intercambian experiencias. Los supervisores son más o menos iguales en todos lados y la oficina de recursos humanos es siempre la boca del lobo con el mismo olor a desodorante de ambiente. Esa pertenencia no es solo por padecer las mismas cosas que viven millones. Es por compartir y diseñar un plan en común para terminar con la irracionalidad de un sistema que determina que calentar la leche para nuestros hijos o calefaccionar nuestros hogares sea un privilegio.

Juana, referente de la Asamblea Permanente de Guernica le dice a La Izquierda Diario: “Acá siento que tengo la libertad para hablar y la idea de trabajar 6 hs, 5 días a la semana y repartir las horas de trabajo entre ocupados y desocupados está muy buena. Organizados y en las calles es la única manera de pelearle a este gobierno todo lo que nos está sacando”.
“Está bárbaro, ¿Cuándo hacemos la próxima?”, se escucha cuando dos compañeros de trabajo se despiden. La próxima asamblea abierta será el mes que viene, pero mientras tanto se harán comisiones para llevar adelante lo votado.

Mauro, un pibe cocinero de menos de 25 años que contó en su intervención cómo su trabajo no le deja tiempo para su familia y amigos, también resalta sobre la asamblea: “Me llevo una noción más grande de lo que es el socialismo y me fascina”. Ideas enormes para pelear por otra salida, la organización como única forma para hacerla posible.




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