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Red Internacional

Elecciones Primarias.Apruebo Dignidad: anti neoliberalismo socialdemócrata que no toca el Chile de los 30 años

Este domingo se desarrollan las primarias presidenciales chilenas. Desde la derecha de Sebastián Piñera por un lado, y Apruebo Dignidad por otro, definirán quien será el candidato de su respectivo sector en noviembre.

Domingo 18 de julio | Edición del día

Mientras en la derecha debaten quien garantiza mejor el crecimiento de las ganancias empresariales y mete “orden” en el país, como un intento de restauración conservadora de la revuelta, en la izquierda “institucional” la alianza entre el PC y FA disputando quien liderará el bloque socialdemócrata de “cambios”, busca conciliar las demandas de las calles con el Chile de los 30 años, generando ilusiones en muchos sectores.

¿Son una alternativa para la clase trabajadora y el pueblo?

Muchos ven con ilusiones un nuevo gobierno liderado por Apruebo Dignidad, ya sea Boric o Jadue. Ya porque obviamente no quieren más gobiernos derechistas que son criminales como Piñera, o porque cansados de la vieja Concertación, buscan nuevas alternativas para dar un giro a los 30 años de opresión, saqueo y robo.

Sin embargo, el bloque de Apruebo Dignidad ha mostrado en toda la campaña su intento de construir un bloque al que llaman “anti-neoliberal” pero que no se propone enfrentar de forma consecuente el saqueo de estos 30 años, es decir, la entrega del país a un puñado de familias y multinacionales que se enriquecen a costa de la precariedad y miseria de las grandes mayorías trabajadoras. No habrá dignidad manteniendo los pilares de este sistema como pretende Apruebo Dignidad con sus medidas, tampoco reformando con algunos cambios el viejo régimen heredero de Pinochet.

Las últimas semanas de campaña fueron de “diferenciación”, con acusaciones cruzadas. Sin embargo, como se encargaron de aclarar al principio de la campaña y el final, lo que buscan es fortalecer la alianza estratégica entre el Partido Comunista y el Frente Amplio. Se trata de diferencias de perfil y definición de electorados afines. Sin embargo, e términos programáticos, no existen diferencias sustanciales entre ambos. Se trata de un programa anti-neoliberal pero de carácter socialdemócrata: es decir, busca una mayor redistribución del ingreso a través de aumento en los impuestos, mayor regulación de la actividad económica (por ejemplo, regulando las concesiones mineras y revisando los contratos) y reconocimiento de derechos sociales. De lo que se trata es de conquistar un gobierno post neoliberal, partiendo por lo que fue el gobierno de Bachelet y apuntando más a una experiencia de tipo lulista o referenciándose en la experiencia en Portugal.

En el caso de Boric, su campaña es la que muestra de cuerpo más entero el perfil amarillo y moderado del bloque, en una constante búsqueda de unidad con el “progresismo” neoliberal PS. De allí las fotos con la bacheletista Paula Narváez, precandidata de un sector de la vieja Concertación, que vuelve para engañar al pueblo mostrándose como sus amigos cuando después terminan gobernando para los banqueros y grandes empresas, como en estos 30 años. Boric realizó una campaña reforzando el carácter conciliador con la centroizquierda, apostando por un electorado más de centro aprovechándose de la campaña de los medios, la derecha y la misma ex Concertación que buscaron golpear a Jadue con el objetivo de moderar su discurso, para ubicarse él como la garantía de estabilidad y gobernabilidad. Con Boric se trata de la cara más abierta de la traición a la revuelta de octubre, del acuerdo por la paz.

Muchos que votan por Jadue y denuncian el rol de Boric, deberían ver que sostienen una alianza con los mismos que votaron la criminal ley anti-barricadas y el 15 de noviembre estuvieron sentados con la UDI. Con esa alianza el propio PC le dio fuerzas al Frente Amplio que firmó el acuerdo por la paz, y ahora usando esa alianza, el FA la usa para ir lo más condescendiente sobre Narvaez-Bachelet aplaudido por los conservadores. Ese camino el propio PC ya lo conoce, pues antes que el FA fue aliado con la vieja Concertación en el segundo gobierno de Bachelet.

No es casual la alianza que buscó el PC. Aunque Jadue buscó ubicarse desde el estallido y el Chile post plebiscito.

Algunos sectores han planteado que en la elección se disputaría un proyecto de “clausura centrista” representado por Boric, versus el “protagonismo popular” que representaría un gobierno Jadue.

La verdad es que la esencia de Apruebo Dignidad ha sido buscar sacar el protagonismo de las calles y las movilizaciones para llegarlos al protagonismo del voto. Este fue el objetivo del “Acuerdo por la Paz” que firmó el Frente Amplio, cuyas reglas el Partido Comunista ayudó a aprobar y perfeccionar en el Congreso. Durante la campaña, Jadue se encargó de ratificar que su apuesta no es romper las reglas fundamentales del Acuerdo, más bien se mostró respetuoso de todo el viejo régimen y sus instituciones de la transición pactada. Tampoco planteo ni se propuso utilizar su campaña para hacer un llamado a la movilización, a retomar la lucha de octubre para enfrentar a los poderes empresariales y conquistar la agenda de octubre. Son los mismos poderes que buscarán hacer de todo para moderar y limitar un eventual gobierno de Jadue y que sin desplegar la fuerza social de la clase trabajadora es imposible de enfrentar.

Muchas compañeras y compañeros que participaron de la revuelta, que se movilizan, muchas y muchos que incluso en luchas de años anteriores como el 2011 u otras, que han visto la política burocráticas de conciliación y desgaste del PC, llaman a votar por Jadue para “derrotar a la derecha” o porque “abre condiciones más favorables”.

Sin embargo, el PC no representa una alternativa que exprese la agenda de octubre, la lucha de la revuelta, ni que pretenda ir hasta el final para conquistar nuestras demandas y terminar con el Chile de los 30 años, del saqueo empresarial, confrontando con la lucha a auto-organización a esos viejos poderes constituidos y presentando una alternativa independiente a los empresarios. Lejos de ello, representa el intento (junto a Boric) de llevar toda la lucha a los caminos institucionales señalados por el régimen. Por supuesto que ante los ataques anticomunistas de la derecha y los conservadores no dudaremos en responder. Sin embargo, el PC representa la conciliación con aquellos poderes. Su búsqueda constante de alianza con el PS neoliberal ya quedó probada pues el PC participó de la Nueva Mayoría aliándose a la vieja ex Concertación, incluso con la DC, en un gobierno de Bachelet que jugó el rol de desmovilizar las calles para reformas pactadas con el gran empresariado. Gobierno del cual fue parte el PC que llegó a asesinar compañeros como el obrero Nelson Quichillao.

Las viejas instituciones que el PC-FA no quieren enfrentare, son las mismas instituciones están al servicio de salvaguardar las riquezas de grandes empresas, del saqueo, del robo al agua, del despojo de la tierra del pueblo mapuche, de la opresión violenta a las comunidades, de la explotación y precarización de millones de trabajadores, del robo de las pensiones, etc. Son las mismas instituciones bajo las cuales se apoya la derecha y los conservadores para lanzar campañas “anti-comunistas”. El programa de Jadue (ni que decir el de Boric mucho más conservador) busca reformar el capitalismo chileno en crisis mediante mayores “impuestos”, sin tocar el saqueo y monopolio de multinacionales y grandes empresas sobre los recursos naturales y estratégicos, sin terminar con las privatizaciones herencias de la dictadura y después de la concertación. No dice nada de “nacionalizaciones” siquiera. Intenta conciliar demandas de la rebelión, con el Chile de los grandes empresarios, con el Chile de los 30 años. Resulta utópico resolver las demandas de octubre sin tocar los pilares del modelo en manos de las grandes empresas y multinacionales, más aun en momentos de crisis económica y donde más allá del rebote de este año, lo más probable será un estancamiento económico que empujara a los empresarios a mayores ataques sobre las condiciones de vida de las masas para redoblar sus ganancias. No casualmente son los únicos ganadores con la pandemia.

¿Se podrá resolver la “cuestión mapuche” acaso sin devolver las tierras usurpadas histórica y actualmente por forestales y latifundistas de la mano armada del Estado, o sea sin expropiar a los Matte y Angellini? ¿Se podrá conseguir salud, educación, salarios y pensiones sin terminar con el saqueo a los grandes recursos?

En términos de la relación entre capital y trabajo, Boric planteó como propuesta la cogestión de empresas, con representantes de los trabajadores en los directorios de las empresas. Jadue planteó la negociación por rama, el derecho a huelga, aumento de sueldos y disminución de la jornada laboral. Esto se lograría a través de subsidios estatales para una parte importante de empresas. Lo que tienen en común es que buscan una integración desde el Estado capitalista a los sectores sociales emergentes, para darle un carácter más “social” pero sin desafiar los poderes de la dominación capitalista e imperialista. Se trata de un desarrollismo débil y lavado, que siquiera se propone recuperar los recursos estáticos del cobre, el agua y el litio.

Por eso hoy ni Boric ni Jadue representan una alternativa de las y los trabajadores independiente de todas las variantes empresariales. Más bien, Apruebo Dignidad llevará de forma coherente con su programa a nuevas alianzas con el viejo progresismo empresarial PS y otros concertacionistas (como ya tiene en su seno). No son una alternativa para enfrentar de forma consecuente a la derecha y a la vieja Concertación, retomando el camino de la lucha y auto-organización para conquistar todas las demandas de octubre, y poner fin a las herencias y al viejo régimen de la transición.

Sigue pendiente y pondremos más esfuerzos, en la constitución de una alternativa anticapitalista de la izquierda, de la clase trabajadora y el pueblo, que impulse la movilización y la lucha y sea una alternativa política. Por eso para las elecciones parlamentarias abogamos por un Frente anticapitalista y de trabajadores, para que se expresa una voz de la clase trabajadora que sea independiente de todas las variantes empresariales en las elecciones de noviembre, que se proponga retomar el camino de octubre y terminar con el saqueo de estos 30 años en la perspectiva de un gobierno de trabajadores.




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