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Red Internacional

A unos días del Día Internacional de lucha contra el abuso sexual hacia las infancias (19 de noviembre) y en víspera del 25 de noviembre, Día Internacional de lucha contra la violencia hacia las mujeres, es necesario mencionar la situación de la violencia hacia las niñas en México.

El 8 de noviembre varios diarios recordaron que en 2017 el profesor Abram Delgado Juárez fue acusado de agredir sexualmente a Tefany, de entonces 3 años, en un baño del Colegio Williams, sede Mixcoac; mismo que salió a relucir tras el fallecimiento de uno de sus estudiantes, Abner de 6 años, en la clase de natación.

La madre y el padre de la joven estudiante se movilizaron con familiares y conocidos de estudiantes de menos de 18 años, de varias entidades del país, que sufrieron abuso sexual en sus escuelas, para pedir justicia ante la impunidad de las autoridades escolares y los gobiernos federal y estatales.

En este caso, el Colegio Williams omitió informar de lo ocurrido a la Unidad para la Atención al Maltrato y Abuso Sexual Infantil (UAMASI), obstaculizando las investigaciones, ante lo que la Autoridad Educativa Federal simplemente emitió una multa de 160 mil pesos al Colegio que cobra colegiaturas anuales que van desde 101 mil 850 hasta 157 mil 180 pesos, según el nivel escolar.

Por lo que concierne al profesor, quien fue apresado hasta noviembre de 2021, cumple una condena de 12 años, 5 meses y 15 días.

Cifras escalofriantes

México es el país número 1 en la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) en abuso sexual infantil; el 90 % de los casos sucede dentro de los hogares y en el entorno familiar. Las cifras no son mejores en instituciones residenciales u orfanatos.

Cifras del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) y el Observatorio Cuidadano Nacional del Feminicidio (OCNF), señalan que una de cada 4 niñas mexicanas ha sufrido algún tipo de abuso sexual antes de los 18 años; en el caso de los niños es uno de cada 6. De estos, se dice que solamente uno de cada 10 niños y niñas hablarán del tema.

El 2021 fue el año más violento. Entre los estados con más casos de violencia contra niñas se encuentran el Estado de México, la Ciudad de México y Querétaro.

Cada día desaparecen en México más de 26 mujeres y niñas. Las adolescentes de 12 a 17 años representan el 80 % de estas cifras.

La principal causa de desaparición de una niña o mujer adolescente en el Estado de México es el feminicidio, de acuerdo con la Red por los Derechos de la Infancia y la Comisión Nacional de Búsqueda de Personas Desaparecidas.

En 2021, el Consejo Nacional de Población informó que cada día hasta mil mujeres menores de edad tuvieron un bebé; además, durante el confinamiento por la pandemia, los embarazos infantiles aumentaron 30 %.

El acoso y abuso callejero comienza cuando las niñas tienen 9 o 10 años, intensificándose entre los 12 y los 15 años. En 2015, en el 98.4% de matrimonios de personas menores de 15 años registrados en el país se trataba de niñas y adolescentes mujeres con hombres mayores de 18 años.

El Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública reportó que en 2020 y 2021, hasta 3 mil 13 mujeres fueron víctimas de delitos relacionados con corrupción de menores.

De 12 mil 918 menores de edad que fueron atendidos en hospitales por violencia familiar en 2021, 88.3 % eran niñas y mujeres adolescentes. De éstas, 6 mil 321 fueron atendidas por violencia sexual.

A esto se suma la falta de salud, educación, comida y vivienda por causa de pobreza.

Según la OCDE, sólo 1 de cada mil casos de violencia alcanza la condena.

¿Continuaremos así?

Como mencionan aquí Liliana Vera y Nancy Méndez: “Es fundamental problematizar que el abuso sexual ocurre bajo las instituciones de una sociedad capitalista, patriarcal y adultocéntrica. Una de estas instituciones es la familia dada las condiciones de dependencias de las infancias a los adultos responsables y el poder que esta le otorga a los mismos.”

En el magisterio, un gremio mayoritariamente femenino, las maestras debemos luchar contra las condiciones estructurales que permiten que las niñeces y adolescencias vivan abusos sexuales, revictimización judicial (es decir, revinculaciones forzadas de niñes y adolescentes con sus abusadores) e impunidad, así como la persecución de quienes les protegen, incluidas las maestras.

Requerimos mayor presupuesto para atención psicológica de estudiantes que sufren abusos: prevención, acompañamiento y protección que no deje impunes a quienes cometen las violaciones y agresiones.

La educación sexual integral (ESI) es indispensable para que las niñeces y adolescencias puedan conocer su cuerpo y aprender a cuidarlo, valorar la afectividad, reconocer la perspectiva de género, respetar la diversidad y que obtengan herramientas, tanto para cuestionar los estereotipos de género de la sociedad machista, capitalista y patriarcal, como para entender y hablar en caso de ser abusadxs.

No al PIN parental que pretende ocultar a lxs estudiantes su sexualidad, cuando son lxs más vulnerables a este tipo de violencia y las mismas familias suelen permitir y encubrir abusos.

Salgamos a marchar en contra de la violencia a las mujeres, niñas y adolescentes este 25 de noviembre. En la CDMX, nos encontraremos en la glorieta de las mujeres que luchan, antes glorieta de Colón, a las 4:00 PM.

¡Marcha con Pan y Rosas y Nuestra Clase!


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