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Cine. "Alicia en el país de las maravillas", la obsesión de Walt Disney

Si bien la película fue estrenada el 28 de julio de 1951, las obras del escritor Lewis Carroll rondaron la cabeza de Disney desde su juventud hasta que finalmente pudo llevar esta historia a la pantalla grande para convertirse en un gran clásico animado de Hollywood.

Miércoles 27 de julio | Edición del día

El feliz no cumpleaños. El sombrerero loco. La Reina de Corazones. El conejo. Hablar de "Alicia en el país de las maravillas" es justamente la inmersión en un mundo dado vuelta, donde lo imposible se vuelve real y donde la imaginación y la creatividad están a la orden del día. Ese fue el escenario que imaginó el matemático y escritor Lewis Carroll y que desde el primer momento Walt Disney quiso convertir en película, una obsesión de casi 30 años.

Disney antes de Disney

La historia comenzó así. En 1923 Walt soñaba con convertirse en un realizador de cine. Por entonces tenía 22 años y trabajaba en un estudio que se dedicaba a crear cortometrajes mudos en Kansas. Intentó hacer una serie de comics animados pero ante el fracaso, decidió armar historias cortas basadas en la obra de Lewis Carroll con actores que interactúan con la animación. Pero como tampoco le fue bien, se fue a Hollywood y a otra cosa.

Como tampoco encontraba trabajo, la hizo corta. Se unió con su hermano Roy y fundaron Disney Brothers para hacer sus propias películas animadas. Hollywood ya comenzaba su época dorada y la tierra de las oportunidades estaba abiertas para todos, siempre y cuando tuvieran los medios para solventarlo, desde ya. De esta manera fue que entre 1924 y 1926 el nuevo estudio realizó las "Comedias de Alicia", que fueron más de 50 cortometrajes que definitivamente lo posicionaron a Disney como productor y gracias a eso creó su personaje más popular, Mickey Mouse.

¿Y Alicia para cuándo?

La idea de Walt seguía siendo llevar a Alicia a la pantalla grande con una combinación de animación con acción real y hasta se llegó a hacer pruebas de pantalla, pero en 1933 se estrenó “Alicia” con estrellas en ciernes como Cary Grant y Gary Cooper y una vez más el proyecto fue aplazado. Blancanieves fue quien terminó ganándole a la historia de Lewis Carroll ya que se convirtió en el primer largometraje de Disney. Luego vendrían Pinocho, Fantasía y Bambi pero el timing elegido no fue el mejor, ya que se realizaron en plena Segunda Guerra Mundial y el público no estaba particularmente interesado en abstraerse de esta manera de la realidad. Fueron un fracaso de taquilla y solo con las décadas posteriores pasarían a transformarse en verdaderos clásicos de la animación.

Ni bien Estados Unidos quedó del lado de los ganadores tras la Guerra, Walt Disney volvió a arremeter con su obsesión. Tras algunas pruebas fallidas, pocos años después logró tener una versión definitiva que si bien se basaba en la historia, terminó siendo un espectáculo musical con una visión completamente subjetiva, un mundo de colores que transformó a los personajes originales del cuento. Finalmente, tras cinco años de idas y venidas, un presupuesto de 3 millones de dólares, 750 artistas, 800 litros de pintura para conseguir 1.000 tonalidades de acuarela en cerca de 350.000 dibujos, “Alice in Wonderland” se estrenó el 28 de julio de 1951.

"Creo que ustedes aún no están listos para esto, pero a sus hijos les encantará”

La frase de Marty McFly en “Back to the future” tranquilamente se podría aplicar a lo que pasó con la película de Disney. Después de 30 años para convertirla en largometraje, su estreno fue una decepción en taquilla que no llegó ni a cubrir el presupuesto gastado. Para Walt, Alicia terminó siendo un personaje que no generaba empatía para el público. Además, los puristas británicos de la obra de Carroll salieron a destrozar al estudio por “americanizar” la historia y crear algo que no se parecía mucho a la historia original. Uno de los animadores señaló algunas de las causas del fracaso: “tuvo demasiados creadores y directores. Es el caso de cinco directores, cada uno intentando resaltar más sobre el otro, hacer su secuencia más memorable, más grande y más loca aún si cabe, esto hizo que el producto final se resintiera bastante". Si bien fue transmitida eventualmente por televisión, “Alicia en el país de las maravillas” pudo recién volver a las pantallas tras la muerte de Disney.

Pasaron los años, la década del 50 se terminó y comenzó el flower power de 1960. Las audiencias habían cambiado y con ellas el propio Hollywood abandonó la rigidez de antaño para experimentar y realizar otras cosas. En este contexto fue que Alicia en el país de las maravillas fue transmitida en las universidades y junto a “Fantasía” (1940) pasaron a ser películas de culto por una cultura amante de la psicodelia y del sinsentido propuesto por los personajes inusuales y los colores que la artista Mary Blair había puesto sobre la historia de Carroll. Al estudio de animación mucho no le gustó esta asociación con las drogas y retiró las copias de las universidades, pero en 1974 volvieron a reestrenarla en cines y la instalaron definitivamente en la sociedad. Ni lerdos ni perezosos, se subieron al revival hippie y la explotaron abiertamente de esta manera para un público que estaba mucho más preparado a ver este tipo de contenido, muy diferente al de años anteriores. Incluso llegaron a realizar publicidades radiales con el tema “White rabbit” (Conejo blanco) de Jefferson Airplane, que a su vez se basan en el cuento de Alicia.

Con el paso del tiempo, la película se transformó en un clásico de Disney, popularizó la historia de Lewis Carroll y en 2010 Tim Burton realizó su propia película de acción en vivo que se convirtió en la quinta película más taquillera de la historia.




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