×
×
Red Internacional

La migración es un fenómeno que actualmente se ha visto en incremento debido a las condiciones de inseguridad social, precariedad y violencia que viven la mayoría de las personas a nivel mundial. Especialmente cuando se trata de mujeres y niñas de comunidades campesinas, indígenas y trabajadoras.

Sábado 12 de septiembre de 2015 | 02:40

La migración es un fenómeno que en las últimas décadas ha adquirido una importante composición femenina, lo cual impacta en los ámbitos económico, político y social a nivel internacional.

En los últimos años las condiciones de guerra, pobreza y violencia provocadas por las intervenciones imperialistas en las semicolonias, han expulsado a cientos de miles de personas y familias en todo el mundo, que tienen la urgente necesidad de dejar sus hogares para buscar mejores condiciones de vida y trabajo.

Según datos de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), se estima que, a nivel mundial, el 49% de los migrantes son mujeres, debido a que tienen que asumir el sustento económico de sus familias. En América Latina esta cifra se eleva a 50.1% y en México la proporción de mujeres migrantes constituye un 24.5%. Su condición de mujeres y migrantes las expone a un sin fin de peligros y atropellos durante su travesía en busca de una vida digna.

México: lugar de origen y tránsito de migrantes

México se ha convertido en un país de tránsito, residencia temporal y destino para migrantes centroamericanos, sudamericanos, así como de personas provenientes de Asia y África. Según datos de organizaciones civiles, cada año ingresan por la frontera sur al menos 400 mil migrantes que buscan llegar al gigante del norte.

La frontera entre México y Estados Unidos en la más transitada a nivel mundial. Las condiciones de pobreza y violencia en nuestro país, orillan anualmente a 1 millón de mexicanas y mexicanos a emprender la peligrosa ruta para alcanzar el “sueño americano”.

Sin embargo este sueño se convierte en pesadilla en su paso por territorio nacional y topa con un Estado e instituciones podridas, totalmente subordinadas a la reaccionaria política migratoria de Estados Unidos. Además, las y los migrantes son víctimas de los horrores cometidos por cárteles de la droga, quienes son protegidos impunemente por las autoridades migratorias, las fuerzas armadas y los gobiernos en turno.

Oprimidas por el género, explotadas por la clase

Según un informe de Amnistía Internacional, el 80% de las mujeres y niñas centroamericanas sufren violencia sexual en su paso por México. En su camino se enfrentan a un sin fin de violaciones a sus derechos humanos, que van desde la discriminación y el racismo hasta el peligro de ser secuestradas por las redes de trata o ser víctimas de feminicidio.

Las trabajadoras migrantes forman parte de las capas más explotadas de la clase obrera y nutren los centros de trabajo clandestinos más precarios. Son susceptibles de sufrir accidentes y enfermedades laborales, despidos injustificados, acoso sexual, maltratos, sueldos miserables y jornadas laborales extenuantes en las fábricas o el servicio doméstico; no cuentan con prestaciones, guarderías ni seguridad social. Todo esto sucede bajo el amparo del gobierno y los partidos patronales en turno, que miran hacia otro lado cuando se trata de explotación y precarización laboral por parte de patrones y empresarios.

Dentro de esta sociedad patriarcal existe una división sexual del trabajo que establece qué actividades corresponden a cada persona, dependiendo del género y la clase a la que pertenezcan. A esto se suman las desigualdades generadas a partir de su raza, nacionalidad, orientación sexual, edad, etc., y que forman parte de la opresión milenaria hacia las mujeres, de la cual el capitalismo se apropia para seguir perpetrando su dominio. Por este motivo es que, sobre las espaldas de las trabajadoras migrantes recaen dobles y hasta triples cadenas de opresión.

Nativa o extranjera, la misma clase obrera

Los crímenes contra migrantes son un síntoma más de la barbarie capitalista, que ha llegado al punto tal que mientras se fomenta el flujo internacional de mercancías, se prohíbe y criminaliza el libre tránsito de personas de una región a otra. Esta situación demuestra que la violencia de Estado, es parte fundamental en las injusticias que se cometen contra nuestras hermanas y hermanos migrantes.

El gobierno de Enrique Peña Nieto es lacayo de Obama y el imperialismo estadounidense, pues realiza el trabajo sucio de implementar “medidas migratorias” que traen consigo una serie de brutalidades y violaciones a los derechos humanos. Del mismo modo, legitima la superexplotación y esclavitud laboral, con tal de obtener ganancias multimillonarias a costa de las y los trabajadores, sin importar si son nativos o extranjeros.

Ante esta situación es necesaria la unidad y organización independiente de toda la clase trabajadora, sin distinción de nacionalidad o género. La fuerza de la clase obrera no cabe en las fronteras nacionales o ideologías reaccionarias propias de las clases dominantes. Por el contrario, es la que puede llevar adelante un cambio radical en la sociedad con miras a terminar definitivamente con este sistema que violenta, desaparece y asesina sólo por el hecho de soñar y buscar una vida mejor.




Comentarios

DEJAR COMENTARIO


Destacados del día

Últimas noticias