Cultura

DESERTIFICACION

A propósito del día internacional de la conservación del suelo

En el mundo, al menos dos cuartas partes de los suelos se encuentran en proceso de desertificación, el cual es el resultado de la explotación irracional de un sistema tan frágil, pero tan importante para la vida humana

Miércoles 8 de julio de 2015

Este 7 de Julio se celebró el día de la conservación del suelo. En países como Argentina y México, se conmemora para recordar al Dr. Hugh Hammond Bennet, quien fuera un científico estadounidense que dedicó su trabajo a investigar acerca de los procesos de degradación del suelo y la desertificación además de que aportó para lograr un aumento en la producción de la tierra, través de una mayor protección.

Más allá de esta conmemoración, la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura declaró el 2015 como año mundial del suelo, esto con el fin de reflexionar acerca de la importancia de los suelos a nivel mundial, así como evaluar su estado y luchar contra la degradación del mismo.

¿Por qué es importante el suelo?
El suelo, obviamente es el medio principal que requieren las plantas para desarrollarse, sin embargo es un sistema dinámico y complejo que además cumple otras funciones, tales como constituir un conjunto complejo de elementos físicos, químicos y biológicos que compone el sustrato natural en el cual se desarrolla la vida en la superficie de los continentes; otra de sus funciones es filtrar y purificar el agua superficial y así continuar con su ciclo para ser aprovechada nuevamente.

Además de esto, el suelo funge como sumidero de carbono, es decir, tiene la capacidad para “atrapar” el carbono en la atmósfera en forma de gases de efecto invernadero, y fijarlo para el aprovechamiento de las plantas, con lo cual es un factor clave para la mitigación del cambio climático.

El suelo es el hábitat de una biota específica de microorganismos y pequeños animales que son esenciales para la degradación de la materia orgánica y la fijación de sus nutrientes para que sean re aprovechados por las plantas y así, contribuyan a la cadena trófica. El suelo se forma a partir de la erosión de los materiales que son expulsados productos de la actividad volcánica de la tierra; se necesitan al menos 1000 años para formar 1 cm de suelo. Lo cual demuestra la fragilidad del mismo y el inmenso esfuerzo que representa su conservación.

Si bien la erosión y degradación de los materiales de la roca volcánica es una de las maneras más comunes por las que se crea el suelo, también constituye una de las formas más comunes y agresivas por las cuales el suelo es degradado.

Degradación de los suelos en el mundo
Una de las presiones más importantes para los ecosistemas es la conversión de tierras a otros usos del suelo para el desempeño de actividades agrícolas, ganaderas, mineras, etc., así como para la construcción de redes de transporte, redes eléctricas y represas, lo que provoca la pérdida de áreas verdes, de la cubierta vegetal y en consecuencia, el deterioro del suelo. Los efectos de degradación de suelos son numerosos, Entre ellos se incluye la disminución de la fertilidad del suelo, elevación de acidez, salinidad, alcalinización, deterioro de la estructura del suelo, erosión eólica e hídrica acelerada, pérdida de la materia orgánica y de biodiversidad.

Todo esto es el resultado del proceso de “desertificación”, el cual la Organización Mundial de las Naciones Unidas (ONU) define como; el proceso de degradación de los suelos de las zonas áridas, semiáridas y subhúmedas secas, bajo el efecto de diversos factores como las variaciones climáticas y las actividades humanas; actualmente a nivel mundial el 70% del territorio destinado para actividades agrícolas está severamente deteriorado, lo que implica que 2/4 partes del Planeta se encuentren en proceso de desertificación.

Los impactos de la desertificación son diversos: sedimentación de lagos y ríos, disminución en la captación de agua pluvial y recarga de mantos acuíferos en varias regiones, inundaciones, reducción del potencial productivo por la pérdida paulatina de fertilidad de suelos, y pérdida de la biodiversidad. Esto provoca incluso mayor pobreza en la población rural y migración a las ciudades.

El suelo es un sistema frágil, y existen muchos factores que provocan su pérdida, mientras que la recuperación y conservación es difícil, más si tomamos en cuenta las necesidades de la población mundial. Pero es interesante saber que mientras los países pobres tienden a tener mayores niveles de degradación del suelo, (casos como África y la selva Amazónica), también son objeto de los grandes capitales que explotan sus recursos, tales como la minería, los bosques, etc. toda esta depredación lleva como consecuencia, la degradación del suelo.

Es posible recuperar los suelos, pero las medidas tomadas por los gobiernos son ineficientes y en muchos casos son cómplices de los intereses de las grandes empresas, que explotan de manera criminal los recursos naturales. Las tecnologías para conservar y evitar la degradación de los suelos, no son recientes, pero no han sido aplicadas, al menos no sin un interés monetario. Es necesario que la ciencia y la tecnología sean realmente para el bienestar de toda la humanidad y no de un puñado de rapaces empresas capitalistas, para alcanzar un uso realmente sustentable de los suelos del mundo.






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