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Red Internacional

Tras poco más de un mes de campaña para recolectar las firmas necesarias, este 9 de febrero la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE) ingresa al Senado de la República su Iniciativa Ciudadana y Popular “Educación Pública para Todas y Todos”.

Luego de que el año pasado se levantó el paro magisterial de la CNTE sin haber conseguido la abrogación de la reforma educativa, la dirección de la Coordinadora optó por privilegiar la “ruta pedagógica” y legislativa para contrarrestar los aspectos nocivos de la reforma, planteando en su lugar un proyecto que intenta responder a las necesidades educativas de los sectores populares.

Producto de los esfuerzos de varios años entre maestros, especialistas en educación y recogiendo las experiencias de educación alternativa que los maestros democráticos y las comunidades han impulsado en distintos estados como Oaxaca, Michoacán, Guerrero y Chiapas, la Iniciativa Ciudadana de la CNTE intenta responder a los profundos problemas de la educación en México. Pero para ello, como planteamos más abajo, debe estar articulada con la lucha y la movilización en las calles, el camino central para derrotar los planes elitizadores y privatizadores en el sector educativo.

Por su contenido, se propone “recuperar la esencia de DIGNIDAD, que se inserta en el articulado de la Constitución Original y que las reformas pretenden canjear por el concepto de calidad. Con esta Iniciativa, devolvemos a la ley educativa el aspecto pedagógico, y que la estabilidad laboral esté bajo el cobijo del artículo 123 constitucional.”

Señalando la necesidad de cambiar el enfoque empresarial-neoliberal de la Reforma Educativa por uno social y de interés público, la Iniciativa incluye planteamientos como recuperar una evaluación integral, colectiva y no punitiva que permita diagnosticar para solucionar los problemas colectivamente; que la educación es un derecho humano universal al que deben tener acceso todas las personas que se encuentren en el territorio; la participación social en el proceso educativo; reforzar las escuelas normales; suprimir el carácter punitivo de la evaluación docente.

Asimismo, que la educación “Será participativa, intercultural, democrática, incluyente y diversa; impulsará la equidad de género, la justicia, la solidaridad y la paz; estimulará el sentido crítico, el arte y la cultura física, la iniciativa individual y comunitaria, y el desarrollo de conocimientos, habilidades y capacidades para crear y trabajar.”

La reforma educativa puede caer

Reconociendo el carácter progresivo de varios de los contenidos planteados en la propuesta de la CNTE, cuestionamos que la vía legislativa sea, en estos momentos, el camino correcto para llevarla adelante. Cuando de lo que se trata es de reorganizar al movimiento magisterial a nivel nacional y fortalecer la alianza del magisterio con otros trabajadores y los demás sectores populares en contra del gobierno y contra todas las reformas estructurales.

Sin negar el derecho que tenemos los trabajadores de recurrir a todas las vías legales que consideremos útiles en nuestras luchas, debemos estar conscientes de que sólo lograremos nuestros objetivos con la movilización en las calles, impulsando la auto-organización desde las bases y preservando nuestra independencia política respecto a los partidos patronales y las instituciones del régimen, como la forma en que podremos imponer nuestras demandas e incluso legislaciones que puedan ser progresivas.

Además, es necesario partir de las condiciones en que se desenvuelve la lucha para juzgar la pertinencia o no de tales o cuales procedimientos, ya que si no corremos el riesgo de conducir las energías del movimiento hacia una presión impotente sobre las mismas instituciones que ya mostraron su carácter reaccionario.

La cuestión es que actualmente, producto del alza en los precios de los combustibles, el movimiento nacional contra el gasolinazo ha incorporado como consignas centrales echar ¡Abajo las reformas estructurales! y ¡Fuera Peña y sus cómplices!

La marcha del 31 de enero, mostró la incorporación a la lucha de importantes sectores de trabajadores organizados en sindicatos, en donde las direcciones que no venían movilizando se vieron obligados a responder a la presión de sus bases, por lo que es necesario plantear una política de unidad combativa para fortalecer el movimiento.

Por otra parte, el 30 de enero vimos importantes marchas magisteriales-populares en Chiapas y Oaxaca, integrándose al movimiento contra el gasolinazo.

Mientras, los llamados a la “unidad nacional” lanzados desde el gobierno y respondidos por una amplia gama de empresarios, funcionarios y políticos, que van desde Carlos Slim y Mexicanos Primero hasta López Obrador y la intelectualidad de centroizquierda, pasando por los partidos del Pacto por México, parecen no tener eco entre el pueblo trabajador que se ha movilizado durante el último mes, y ante el próximo gasolinazo que se espera para el 17 de febrero la lucha promete continuar.

En este contexto, en que es posible que se abran nuevamente perspectivas para que caiga no sólo la reforma educativa, sino todas las estructurales junto con el gobierno de Peña Nieto y sus secuaces, opinamos que depositar expectativas en que la solución la darán el Congreso y sus

partidos, es decir, en que los mismos que votaron las reformas ahora legislarán a nuestro favor, sin acompañar la presentación de la Iniciativa con una estrategia que muestre la contundencia del magisterio y sus aliados por miles para imponerla, conduce a legitimarlos mientras cientos de miles los repudian en las calles.

Sin embargo, con un gobierno enfrentado por un lado al movimiento contra el gasolinazo, y por otro a las políticas agresivas de Donald Trump, el llamado a la unidad nacional puede traducirse en que el Congreso le dé entrada a la discusión de la Iniciativa Ciudadana, que abra un largo debate e incluso que haga algunas concesiones medianas, pero todo ello estaría al servicio de desviar las energías del combativo magisterio, separándolo del avance progresivo de sectores obreros y populares.

Debemos estar junto a los trabajadores y el pueblo

Consideramos que los maestros no debemos depositar ninguna confianza en el Congreso y sus partidos, y que podemos jugar un papel decisivo en el movimiento contra el gasolinazo, las reformas estructurales y el gobierno de Peña.

La CNTE, que encabezó el importante movimiento magisterial del año pasado, tiene toda la autoridad para ponerse a la cabeza de llamar a un gran Encuentro Nacional de Lucha, en donde confluyamos con los sindicatos que se reclaman opositores, los jornaleros de San Quintín, los trabajadores de la maquila de Ciudad Juárez, el movimiento de mujeres, los trabajadores de la salud, los petroleros, el Congreso Nacional Indígena y el EZLN, organizaciones campesinas, el movimiento estudiantil. Para discutir un plan de lucha unificado y preparar un primer Paro Nacional, que se proponga incorporar a los millones de trabajadores sin sindicato o atenazados por los sindicatos oficialistas en la perspectiva de la Huelga General Política, para voltear al gobierno de Peña y a todo el régimen de la alternancia.

En última instancia, sólo un gobierno de los trabajadores y el pueblo puede, no únicamente implementar íntegramente las propuestas de la Iniciativa Ciudadana de la CNTE, sino ir mucho más allá en la solución de los grandes problemas educativos y sociales. Pero para llegar allá, es imprescindible la participación de los trabajadores de la educación en esa ambiciosa y necesaria empresa, aliados a los trabajadores del campo y la ciudad junto a todos los oprimidos de nuestro país.


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