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Red Internacional

Derechos laborales. 25 años de las Afores, ¿cuál es el futuro de la juventud trabajadora?

La nueva ley de pensiones implementada en 1997 nos recuerda que lxs trabajadorxs carecemos de bienestar y estabilidad económica una vez terminada nuestra vida laboral. Lxs trabajadores sin ahorros mientras los empresarios lucran con nuestra precariedad.

Miércoles 6 de julio | 00:05

Además de carecer de pensiones y de derechos laborales básicos, la juventud ahora se enfrenta a una profunda precariedad, escasez y salarios que no alcanzan. Esta precariedad está presente de muchas maneras y una de ellas es el sistema de Fondos, el dinero que ahorra una persona a lo largo de su vida laboral para, en algún momento, depender de aquel fondo sin importar las dificultades económicas que atraviesan los jubilados.

Hoy se cumplen casi 25 años desde que se implementó la reforma que dio paso a las Afores. Toda una generación ha perdido esa posibilidad de acceder a una pensión que asegure el bienestar de quienes finalizaron su vida laboral. Después de esos 25 años, salen a flote las consecuencias de este modelo: los trabajadores que se jubilaron con un Afore se han acabado sus ahorros, confirmando que esta es una jugada de los empresarios para aumentar sus ganancias.

Los derechos laborales elementales como las vacaciones, una jornada laboral de 8 horas o las pensiones, son conquistas de la lucha obrera, donde por medio de la movilización y organización los trabajadores le arrebataron a la patronal aquellas ganancias que son producto del trabajo precario de miles de personas. Sin embargo, el empresariado lleva ya varios años echando para atrás esas conquistas por medio de reformas neoliberales como la de 1997.

Con la excusa de que las pensiones definidas afectan la economía del país, idea del empresariado, el gobierno permitió la entrada de servicios privados que se hagan cargo de la planeación económica del retiro de los trabajadores. Así, el patrón ahora tiene el control total de la cantidad de dinero al que tendremos acceso cuando nos jubilemos. Figuras de administraciones pasadas mantuvieron una estrecha complicidad con la patronal para permitir el paso de estas reformas, como la de Carlos Ramirez Fuentes, expresidente de la Comisión Nacional de Ahorro para el Retiro, quien dijo en una entrevista que “Le estaba costando al país muy caro, simple y llanamente se iba a volver impagable en el futuro ante la evidencia de que México comenzaba una transición demográfica”. Lo cierto es que el crecimiento demográfico es sólo una excusa, pues las ganancias que generan las empresas alcanzan perfectamente para cubrir las necesidades económicas y de bienestar de todxs lxs trabajadorxs jubilados, sin embargo, los patrones siempre ven por sus ganancias.

Hoy, quienes entraron en una Afore en estos 25 años, se han dado cuenta de que no les alcanzará para cubrir un retiro digno. Inclusive hay testimonios que aseguran que, aún con muchos años trabajando, apenas llegarían a juntar 5000 pesos, demostrando que las Afores son expresión de un capitalismo que precariza la vida laboral de lxs trabajadorxs a niveles ridículos.

La lucha por derechos laborales

La llegada de la 4T fue un alivio para quienes no tenían nada, pues implementó las pensiones universales. Sin embargo, esos 2,250 pesos cada dos meses de la pensión del bienestar, aunque puede parecer un milagro para las familias más precarias del país, lo cierto es que es una miseria comparada con toda la explotación que vivieron aquellos trabajadores que no pudieron acceder a pensiones. Además de que no alcanzan a cubrir ni una cuarta parte de la canasta básica, algo completamente indignante.

Los “avances” de la 4T no representan nada en asegurar el bienestar de la población trabajadora. Así como la organización, la movilización y la lucha logró conseguir ese bienestar que por derecho le pertenece a lxs trabajadorxs, hoy más que nunca debemos defender las pensiones que aseguren una jubilación digna. Pero esto no se logrará por medio de conquistas mínimas como las de la 4T, sino con la unidad de la clase trabajadora independiente al gobierno que arranque al empresariado sus ganancias y asegurar mínimamente un retiro digno.

Sin nosotros la patronal no tendría nada, y esto se expresa con los trabajos más precarios que tenemos la juventud. Con los Call centers o los repartidores de Uber y DIDI sólo expresan esas condiciones deplorables a las que nos enfrentamos mientras los dueños de las empresas aumentan sus ganancias.




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