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Sábado 23 de Febrero de 2019

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CONACYT
La UMA: precarización del trabajo científico
Víctor Romero Escalante

En los últimos 3 años la beca Conacyt ha perdido en términos reales alrededor del 17% de su valor. Si tenemos en cuenta el aumento de la inflación que fue superior al cuatro por ciento, quiere decir que los becarios y becarias deben apretarse aún más el cinturón para llegar a fin de mes.

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La Unidad de Medida y Actualización (UMA) es la referencia económica en pesos para determinar la cuantía del pago de las obligaciones y supuestos previstos en las leyes federales, de las entidades federativas y a partir de esta se determina el pago de las becas del Conacyt

En México, la mayoría de los jóvenes que aspiran a dedicarse al trabajo científico deben enfrentarse a un largo y penoso recorrido. Primero necesitan acceder a un posgrado considerado de calidad por parte del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (Conacyt), y así obtener una beca para subsistir durante sus estudios, puntualizando que el propio Conacyt exige dedicación exclusiva a las personas que entran los posgrados que apoya económicamente.

El trabajo del científico exige un alto grado de especialización, en este sentido son actividades de tiempo completo. En los países centrales más industrializados, los recursos públicos a la investigación y a la formación de personal altamente capacitado absorbe alrededor del 3 por ciento del PIB (en algunos casos supera este número). En un caso diametralmente opuesto, en países dependientes, el dinero estatal no supera el uno por ciento del PIB. Esto trae como consecuencia lógica la subordinación tecnológica e intelectual a los países económicamente más poderosos.

México se adscribe a la orbita de países dependientes. No obstante de las restricciones estructurales que presenta México, una las grandes conquistas (aunque limitada) es que los estudiantes de posgrado pueden obtener una beca para llevar a cabo sus estudios de posgrado.

Desde que inició el programa de becas del Conacyt hasta 2016, los jóvenes investigadores recibían un apoyo equivalente a 4.5 salarios mínimos para nivel maestría y a 6 para doctorado; según el salario mínimo vigente del 2016 esto representaba $9860.4 y $13 212 respectivamente.

A partir de 2017, por iniciativa oficial, las becas dejaron de estar ligadas al salario mínimo y se vincularon a la Unidad de Medida y Actualización, que para el 2017 tenía el valor de $74.49 pesos, lo que colocaba a las becas en las siguientes cantidades: maestría con $10,056.1 y doctorado en $13, 408.2. Si atendemos que el mismo año el salario mínimo fue de 80.4 entonces las becas hubieran quedado en los siguientes montos: maestría con $ 10,854 y doctorado con $ 14, 472.

Repitiendo el mismo procedimiento pero con las cantidades de 2019 los resultados son los siguientes :

UMA 2019 ($84.49)................ Salario Mínimo 2019 ($102.68)
...Maestría = 11, 406.15................. $13,861
Doctorado = 15,208.20................. $18, 482.4

Como podrá apreciarse, en los último 3 años la beca Conacyt ha perdido en términos reales alrededor del 17 por ciento de su valor. Si tenemos en cuenta el aumento de la inflación que fue superior al cuatro por ciento, quiere decir que los becarios y becarias deben apretarse aún más el cinturón para llegar a fin de mes.

Lo anterior se suma a que los que viven de la beca no tienen ningún derecho social, a excepción del servicio de salud (IMSS) que llega a su fin al mismo tiempo que el de la beca (para maestría es de 2 años y para doctorado es de 3 o 4 dependiendo el programa) y se les ha prohibido trabajar más de 8 horas a la semana.

Es necesario hacer otra acotación. Aún suponiendo que la beca estuviera en salarios mínimos, sigue siendo insuficiente, porque tal como lo declaró el Centro de Análisis Multidisciplinario (CAM) de la UNAM “ la Canasta Alimenticia Recomendable (CAR) cuesta $264.84 pesos diarios, muy lejos de los $102.68 pesos.” Y esto no incluye gastos de vivienda y transporte por ejemplo.

Asimismo se presentan otras situación igualmente difíciles. Por una parte, las universidades y centros de investigación no generan el número de plazas necesarias para cubrir a los egresados, provocando un gran mar de desempleados altamente capacitados y, al mismo tiempo, las pocas plazas que abre son de asignatura, lo que significa salarios miserables y condiciones de vida precarias pero con profesores de alto nivel; así, de cierta forma, los becarios de posgrado que son profesores universitarios subsidian a las grandes instituciones educativas nacionales.

Ante este panorama, la única salida es la organización combativa, tal como lo vienen haciendo los profesores de asignatura del la UNAM que reclaman basificación e incremento de salarios que vayan por encima de la inflación. También tenemos la huelga de la UAM, en donde el sindicato reclama mejores condiciones de trabajo, pero que al mismo tiempo, son mejoras en la calidad de la enseñanza, al crear más infraestructura y tener profesores mejor pagados que puedan desarrollar mejor su labor académica.

Elaborado condatos obtenidos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía.

 
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