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Xoloitzcuintle: el perro que sobrevivió a catástrofes, crisis, guerras y revoluciones

Son más viejos que el dios cristiano. Han sobrevivido a épocas de crisis, guerras y revoluciones.

Sergio Abraham Méndez Moissen

México @SergioMoissens

Jueves 15 de agosto | 19:11

Los xoloitzcuintle tienen entre 3 mil años de historia. Tienen más vida en la tierra que el nacimiento del dios católico.

Los perros xoloitzcuintle en la época prehispánica se comían. Pero también se les deificaba. Se pensaba que era un dios que te llevaba al inframundo después de la muerte. Si lo cuidaste bien como compañía tu camino sería seguro y en calma.

Se creía también que alejaba malas vibras de tu casa y atraía buena suerte. No tienen pelo, les faltan algunos dientes. Son perros que, al no tener variedades genéticas por el hombre, no tiene muchas enfermedades. Su temperamento es tierno, juguetón y de compañía.

Testigo de catástrofes, crisis, guerras y revoluciones

Vamos pues. Los xoloitzcuintle fueron testigos de uno de los acontecimientos más importantes de la historia: el “descubrimiento o conquista de América”.

La conquista de América es uno de lo más importantes genocidios de la modernidad. Al mismo tiempo generó las condiciones para la acumulación originaria del capital en base el despojo de los territorios indígenas y en especial con la derrota de los pueblos aztecas, mayas e incas.

“La visión de los vencidos” es el relato de historia más cercano a un relato a “contrapelo” desde el punto de vista de los vencidos: de los presagios funestos al último lamento poético de la toma de México Tenochtitlán en aquel 1521. Se consumó, con la caída de Tenochtitlán por parte de Hernán Cortes, uno de los genocidios más crueles de la humanidad.

Como señala este texto “Los frailes querían acabar con toda creencia mesoamericana. Para ellos comer carne de perro era malo y no les gustaba la ideología de que el Xoloitzcuintle era un perro mágico y de ofrenda. Por lo tanto, a principios del siglo XVII el mercado de perros de Acolman ya habría desaparecido.

Además, se instruyó el envenenamiento masivo de los perros a los cuales llamaron “callejeros”. Tanto los itzcuintlis como los tlalchichis se extinguieron entre el siglo XVII y XVIII. En la persecución de los españoles, los dueños de xoloitzcuintles se replegaron (migraron a otras zonas) y fue así como aseguraron su existencia desde el siglo XVII hasta el XIX.”

Los conquistadores le declararon la guerra también a los xoloitzcuintle pues los quemaban por el temor que causaba a los españoles. Estuvieron al borde de la extinción. Vivieron de forma salvaje en los estados de Oaxaca y Guerrero y así algunos ejemplares se salvaron de la masacre. Fue el británico Norman Wright quien les documento hasta 1950. Sobrevivieron a una masacre administrada y decida por la Corona Española.

Estos perritos fueron señalados hasta 1950 como una variedad netamente mexicana por asociaciones canófilas de Estados Unidos. Una mascota para las clases medias ilustradas de México, difícil de conseguir. Además de sobrevivir a la conquista ellos fueron testigos de la Guerra de Independencia, la Reforma, las intervenciones extranjeras de Francia y Estados Unidos, la Revolución de 1910 de Zapata y Villa y hasta de los años turbulentos que vivimos.

Fiel testigo de una época convulsa de crisis, guerras y revoluciones el xoloitzcuintle ya no está en peligro de extinción. De no sabemos si sobrevivirá es de la gran catástrofe climática que viene. Pero esa es otra historia.






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