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PATRIMONIO CULTURAL

Vandalizan la tumba de Marx en Londres

El pasado martes, personal del cementerio Highgate se percató de que la tumba del filósofo alemán había sido atacada, dañando el epitafio y el mármol del que está hecho.

Jueves 7 de febrero

Ian Dungave, quien administra el Fondo Amigos del cementerio de Highgate en Londres, notó que la placa de mármol había sido atacada con un objeto metálico. El atacante habría pretendido borrar el nombre de Marx de su propia tumba.

Dicha placa habría sido extraída de la tumba original donde Engels y las hijas de Marx lo habrían enterrado. Dungrave declaró ante la agencia AFP:

"El nombre de Karl Marx parece haber sido especialmente señalado, por lo que no fue sólo una destrucción aleatoria de un monumento, sino que parece un ataque planificado. Personalmente estoy molesto por la violencia física. Había una persona allí golpeando no una vez, sino varias, la tumba con algún instrumento de metal".

El daño se centra en el nombre de Marx, la fecha de defunción de su esposa Jenny y la fecha de muerte de su nieto Harry Longuet (quien murió a los 4 años). A propósito, la cuenta de Twitter del cementerio de Highgate declaró:

"¡El memorial de Karl Marx ha sido vandalizado! Parece que alguien lo ha dañado con un martillo. Es un monumento de grado I; esta no es forma de tratar nuestra herencia. Repararemos en la medida de lo posible". El propio cementerio asegura que de todas formas la tumba de Marx "ya no será igual".

No es la primera vez que el lugar de descanso del comunista de Treveris es vandalizado. Ya en los años 70, el busto de Marx había sido atacado con una bomba, así como sufrir a lo largo de los años pintas y grafitis.

Lo único que demuestra esto es que las ideas de Marx, aun después de muerto, siguen siendo vigentes. El fantasma del comunismo sigue espantando a las burguesías europeas y sus lacayos.

Las generaciones de marxistas que han continuado su lucha lo hacen porque son conscientes de que el capitalismo como sistema solamente ofrece miseria y explotación. En más de una ocasión, el lector se sorprende ante la frescura de las líneas en las obras de Marx, que parecen haber sido escritas ayer y no hace más de un siglo.

El vandalismo a la tumba de Marx es sólo un grito desesperado; las ideas no son algo material que se pueda destruir con facilidad, los hilos de continuidad se preservan. Como decían los checoslovacos en 1968: "podrán cortar todas las flores, pero no detendrán la primavera".






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