Internacional

AUTORITARISMO Y REPRESIÓN

Un muerto y un herido grave en protesta por gasolina en Venezuela

Sucedió a manos de un jefe de la Guardia Nacional Bolivariana en Aragua de Barcelona. La brutalidad e impunidad de las fuerzas de seguridad se cobraron dos nuevas víctimas.

Diego López

Estudiante de Economía UGMA

Lunes 27 de julio | 21:29

Una vez más el venezolano paga con muerte su hambre de lucha. La tarde del sábado sucedió otro hecho de barbarie producto de la brutalidad represiva de quienes “garantizan la seguridad y el orden”. Un poblador murió asesinado a tiros por un capitán de la GNB, otro ciudadano quedó gravemente herido. La población indignada y enfurecida saqueó la casa del asesino.

Carlos Chaparro, un quesero de 47 años, fue asesinado luego de que recibiera un disparo a quemarropa por parte del capitán de la Guardia Nacional Bolivariana (GNB) Carlos Borregales, luego de que este, según relatos de los presentes, irrumpiera de manera arbitraria en la cola para echar gasolina que el Sr. Chaparro y otros habitantes del pueblo llevaran haciendo durante 17 días.

El infame hecho se registró en las inmediaciones de la estación de servicio de Aragua de Barcelona, concurrida de vehículos y ciudadanos expectantes debido a la grave crisis de producción y suministro de combustible que vive el país.

El capitán Borregales llegó al sitio en una patrulla de la GNB con la intención de abrirle paso a un grupo de carros que no estaban haciendo la cola y que, muy probablemente, pertenecieran a socios o colaboradores comerciales del asesino, quien además de su cargo como militar era, como muchos mando militares hoy, un próspero comerciante; conocido además en el pueblo por su “estatus” y su ejercicio discrecional del poder. Indignados los que se encontraban esperando la gasolina desde hace más de dos semanas, comenzaron a reclamar el abuso.

La víctima, a quien apodaban “Lalo”, encabezaba a los manifestantes que yacían en el sitio esperando su turno de surtir combustible. Para hacer frente a la protesta de las personas el oficial de la Guardia llamó refuerzos y llegaron al lugar otros guardias nacionales. Fuerte intercambio de emociones y represión que no se extendería demasiado luego de que el capitán desenfundara su arma y le proporcionara un disparo a Lalo, quien cayera al instante y no dilatara en desangrarse hasta morir.

Lalo fue cargado por los conmocionados presentes a la parte trasera de una camioneta pick-up y trasladado de inmediato al hospital Rafael Rangel de Aragua de Barcelona.

Otra persona indignada por la injusticia que estuviera reclamando junto a Lalo, Cristóbal Ruiz, de 51 años, también recibió un disparo y se encuentra gravemente herido, luchando por su vida luego de una intervención quirúrgica que se le realizara este domingo en la mañana en el hospital Luis Razetti de Barcelona.

Borregales se daría a la fuga momentos más tarde, pero en el afán de intentar llevarse a su familia, fue capturado este domingo, como lo informara el Fiscal General de la República designado por la “Asamblea Nacional Constituyente”, Tarek William Saab.

Una muchedumbre enfurecida saqueó la vivienda del capitán y uno de sus locales comerciales, horas después de que este desapareciera, muchos asqueados ya del caudillismo que ejercía Borregales en el pueblo.

El inicuo asesinato de Lalo no pareciera un hecho muy distante de lo que ocurriera el pasado 17 de julio cuando Joe Albornoz, de 18 años, fue asesinado por disparos cuando era parte de una protesta contra la falta de combustible de Isla de Toas, Estado Zulia. Ambos hechos, ligados a la debacle productiva de combustibles que azota a nuestro país.

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El autoritarismo local típico de los mandos esbirros que buscan diezmar a los pueblos

Este infortunio es solo desdén materializado del aparato represivo del Estado, cada vez más afianzado como un órgano criminal encargado de domar al pueblo. Es muy tradicional encontrar este tipo de situaciones de control, personajes o pequeños “caudillos” que ejercen control total sobre pueblos (literalmente) o pequeñas poblaciones, donde es más recurrente. Se ejemplifica en casos como este del capitán Borregales, destacado en Aragua de Barcelona, que nacen a raíz de la gesta de “popularidad” de este tipo de “jefes” de provincia, a lo largo de sus “funciones” en el aparato militar del Estado, apabullando a los residentes y construyendo micro emporios mercantilistas, mediante los más variados mecanismos de ventajismo, trampas e ilícito a partir de sus posiciones de poder, “lavando” así lo cosechado de la corrupción que predomina bajo consentimiento directo de los responsables.

Borregales es ni más ni menos que una presentación quizá menos letal que la del fallecido teniente coronel del ejército, Ernesto Solís, quien fuera asesinado en Tumeremo (Bolívar) a principios de año, como parte de un ajuste de cuentas que la misma población, harta del reinado de terror de Solís tomara en sus propias manos: se contabilizaban ¡cientos asesinatos y desapariciones bajo su nombre!, denunciadas por madres, esposas y familiares.

Aragua de Barcelona pide J U S T I C I A. 🙏

Publicado por María De Lourdes Perez en Lunes, 27 de julio de 2020

El capitán Borregales goza de gran prioridad en Aragua de Barcelona, es conocido por hacer lo que se le antoje y por poseer propiedades y negocios, como locales comerciales, y ejercer control sobre la estación de servicio, lucrando con el trueque de gasolina. Así como en Aragua, se denuncia en poblaciones aledañas como San Mateo, donde los destacados del “orden” sacan partido de sus posiciones para humillar a los vulnerables y condenar a los pequeños comerciantes, dando apadrinamiento a los comercios dominantes y haciendo cada vez más sólida su estancia de inmoralidad y corruptela.

Y es así como se dan hechos condenables y lamentables en demasía, locales y lacerantes muestras del nivel de descomposición del aparato militar de este Estado, que dejan pérdidas irrecuperables en recurso humano, como lo es un quesero de profesión, parte fundamental de la producción alimentaria del pequeño pueblo de Aragua de Barcelona. Pérdida que parte de la necesidad de esbirros caudillistas y asesinos impuestos por el cohecho del Estado, a los que percibir semejante influjo de recursos mediante sus negocios y corruptelas, pareciera haberlos hecho perder todo sentido de preservación de la vida ajena.






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