Sociedad

TRIBUNA ABIERTA/HUELGA DE LA UNAM DE 1999-2000

Un día como hoy, hace 21 años, fui muestra de la peor represión del Estado al CGH en la UNAM

Hoy es un día especialmente difícil para mí. Hace 21 años, el 11 de diciembre de 1999 se convertiría en prueba viva de lo que el Estado con sus instituciones y múltiples recursos puede hacer para quebrar un movimiento social. ¿Cuál?: la huelga universiraria 99-00, esa que detuvo el aumento de las cuotas que ha permitido que 20 generaciones tengan la posibilidad de acceder a la educación media superior gratuitamente.

Sábado 12 de diciembre de 2020

Ese movimiento que la Historia oficial pretende borrar, desaparecer, apropiarse de él, institucionalizarlo desde la visión de los traidores vestidos de amarillo, políticamente tibios y que ahora son gobierno vestido de Morena.

Esos que distorsionan los hechos porque tienen los medios y recursos para hacer libros plurales y foros que no tienen la legitimidad de los actores del movimiento, de los que hasta el último día en que fue rota la huelga de manera violenta con la entrada de la PFP defendieron la educación pública y gratuita, de pie, sin doblarnos, espantarnos o doblegarnos ante la promesa de migajas o prevendas como plazas en el gobierno, consejerías estudiantiles, puestos de profesores dentro de la UNAM o simplemente estipendios para preservar un estilo de vida; como lo hicieron ellos. (Moderado seguro diputado).

A 21 años no hay responsables por la brutal represión de aquel 11 de diciembre de 1999; no hay una disculpa pública por los tratos crueles e inhumanos.

Los actores del régimen como Rosario Robles en aquel entonces Jefa de gobierno del DF, ahora presa, envuelta en una simulación que implica la "supuesta investigación" por desviar recursos públicos y enriquecerse ilícitamente. Obviamente, sin regresar absolutamente un quinto de lo robado.

Alejandro Gertz Manero, actual Fiscal General de la República, su premio por perfeccionar las estrategias de represión a los movimientos sociales durante cada gestión en la que fue parte de la administración pública.

El Estado con todo su poderío, aquel 11 de diciembre de 1999 inició la estrategia para disolver protestas sociales y movilizaciones. No se había visto una represión de tal magnitud con un operativo pensado para reprimir y disolver la protesta desde el 68 y 71. Fuimos su laboratorio, les funcionó y continuaron perfeccionando el método con la APPO y en ATENCO.

Quién diría que seríamos la piedra del zapato del régimen. Decían que a esa marcha habíamos asistido el sector más radical de la huelga; yo creo que éramos el sector con perspectiva internacional de la lucha.

Fuimos golpeados, torturados, llegamos al reclusorio por consigna política, más que por elementos legales.

Hoy a 21 años me siento orgullosa de ser parte de ese gran movimiento estudiantil que con su inexperiencia e inocencia logró enfrentar los planes imperialistas de privatizar la educación pública. Movimiento que no se rindió, ni se vendió, que resistió y que aguantó los embates más cruentos del Estado mexicano.

Si bien el 11 de diciembre quedó tatuado en mi ser, no sólo por los golpes, los tratos crueles e inhumanos, la cárcel, el rechazo, la persecución, también lo es por la solidaridad, el apoyo, las muestras de cariño, la camaradería de mis hermanos de vida que fortalecieron mi espíritu y me impulsaron a seguir y ser lo que soy.

21 años, 65 kilogramos, 1.55 de estatura un montón de sueños y convicciones y a esta hora 16:45 horas hace 21 años estaba con múltiples lesiones, en galeras del MP sin imaginar que todavía faltaba lo peor....

Hoy como ayer, con estos recuerdos en mi memoria digo: ¡Presos políticos libertad!






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