Juventud

ESTRATEGIA INTERNACIONAL #15

"Ultras" y "moderados" en la huelga de la UNAM

El artículo que aquí reproducimos fue publicado originalmente en el periódico La Verdad Obrera de Argentina el 24 de febrero de este año(2000). Desde entonces, y a pesar de la represión y el retroceso sufrido por el movimiento estudiantil... la "normalidad académica" proclamada por Rectoría no se ha asentado.

Viernes 7 de febrero | 07:52

El Consejo General de Huelga ha realizado desde entonces múltiples acciones continuando la pelea por la libertad de todos los presos y el cumplimiento de los seis puntos del pliego petitorio, siendo el paro universitario del 12 de abril una de las más importantes.
El rector ha venido intentando avanzar en la concreción de una farsa de congreso universitario, para lo cual ha llamado a "mesas de diálogo" por establecimiento que resultaron un completo fracaso. Como parte de esta política, a mediados de abril el rector Juan Ramón De la Fuente (el responsable del encarcelamiento de centenares de estudiantes) convocó al Consejo General de Huelga (CGH) a una farsa de diálogo, ya que al día de hoy destacados miembros del CGH siguen en prisión y Rectoría ordenó nuevamente la ocupación de la UNAM por las tropas de la Policía Federal Preventiva (PFP).

Contra esta ocupación se ha revitalizado un importante movimiento democrático, con la realización de asambleas masivas en muchas facultades y escuelas y una movilización de más de 20.000 estudiantes, académicos y trabajadores universitarios el 19 de abril, un día antes de cumplirse un año del estallido de la huelga.

ContraCorriente (integrada por la Juventud de la LTS y estudiantes independientes), que viene estando a la cabeza de la lucha por la reorganización del CGH, plantea junto con la lucha por la expulsión de los "porros" y la PFP de la UNAM, la necesidad de poner en pie ya, una comisión organizadora de un congreso universitario verdaderamente democrático, conformada por estudiantes, académicos y trabajadores. Pelea porque en cada escuela y facultad los Comités de Huelga llamen a asambleas masivas para discutir y votar esta política y seguir la organización de la lucha.
Por último señalemos que en los momentos que esta revista entra a edición está comenzando a realizarse el primer Encuentro Internacional de Estudiantes, convocado por el CGH, y que cuenta con la presencia de delegaciones de varios países, entre ellas una nutrida comitiva de estudiantes argentinos.

De Ultras y Moderados

Nadie puede dudar que el gobierno, al "retomar" las instalaciones de la UNAM y encarcelar a los dirigentes del Consejo General de Huelga, le dio un fuerte golpe al movimiento estudiantil e impuso por la fuerza un retroceso, una derrota parcial de la lucha.
Pero también es innegable que esta "solución", como hoy reconocen grandes sectores del mundo político e intelectual, no da ninguna estabilidad seria al dominio de la universidad por el PRI (en alianza con el PRD) y, sobre todo, ha tenido un alto costo político para el plan de "autorreforma" del mismo PRI, parte esencial del régimen de "transición pactada" (al que nos hemos referido en numerosos artículos publicados en Estrategia Internacional y en La Verdad Obrera).

Más aún, al defender todas y cada una de las grandes acciones del CGH lo hacemos en la convicción de que esta huelga y su organismo han sentado un jalón enormemente combativo para los explotados de ese país y, en cierta medida, para el movimiento estudiantil latinoamericano y mundial. Analizaremos aquí la lucha política que se desarrolló al interior del CGH a lo largo de la huelga.
"Ultras" y "moderados" fue la denominación que la burguesía y los medios de prensa le dieron a las dos tendencias políticas principales que surgieron a lo largo de la huelga de la UNAM.

El diario mexicano La Jornada, publica el siguiente diálogo en una asamblea posterior a la represión:

"Un estudiante de los moderados [1] reclamó: ’ya vimos, el tiempo nos dio la razón, su intransigencia y la no flexibilización nos llevó a la derrota’ y un estudiante de la ultra reviraba ’No, no fue así...ustedes entregaron la huelga’".

El presidente Zedillo en el mensaje que dio a la nación luego de la represión, coincidió con los "moderados": los estudiantes del CGH "no quisieron reconocer que su movimiento original había triunfado; endurecieron aún más su intransigencia...". Zedillo se refería a la negativa del CGH a levantar la huelga cuando el rector Barnés suspendió el aumento de las cuotas. Les criticaba que no se hayan contentado con las migajas que les tiraba el régimen.

¿Cómo se explica esta coincidencia entre el gobierno del PRI y los "moderados"? ¿Fue la "intransigencia" del CGH y la "ultra" lo que llevó a la intervención de la PFP que impuso la derrota parcial de la huelga, como afirman no sólo Zedillo y los perredistas sino hasta grupos de izquierda?

Para responder a estas preguntas, haremos un primer balance de cómo se expresaron las estrategias de las distintas corrientes en cada momento de la heroica huelga de los estudiantes de la UNAM.

Surge una primera diferencia en relación a la perspectiva desde la cual cada corriente intervino en la huelga. Para los "moderados" y todas las agrupaciones de izquierda que siguieron su política, la huelga estudiantil se limitaba a una mera lucha reivindicativa por las demandas estudiantiles mínimas, dejando toda lucha por cambiar las estructura totalmente antidemocrática y retrógrada de la universidad (y ni qué decir proponerse una lucha por fuera de los marcos de la universidad) para un futuro Congreso Universitario [2]. Por el contrario, la tendencia objetiva de la huelga fue hacia cuestionar no sólo la estructura universitaria sino al régimen dirigido por el PRI, es decir, hacia la lucha política de masas.

Como plantea Enrique Semo, "La historia mexicana en los últimos 60 años está marcada por una sucesión apretada de esas rebeliones que se suceden en forma regular. Casi siempre se inician con demandas limitadas y terminan planteando cambios profundos en un sistema que en esencia es para las mayorías profundamente injusto y opresivo" [3]. Así, la lucha de los estudiantes de la UNAM contra los planes imperialistas, la represión y por democratizar la Universidad actuaron como caja de resonancia del conjunto de las contradicciones sociales. "Es claro que en la UNAM se reflejan las condiciones que vive el país...El enfrentamiento en la Universidad tiene su origen en la propia polarización social que se ha desarrollado en estos años" [4].

La verdadera dimensión de la huelga se expresó en la importancia dada por el vasto arco que se ocupó del conflicto. La Iglesia, las cámaras empresariales, el gobierno nacional, los partidos del régimen, intelectuales y burócratas sindicales atacaron virulentamente la huelga ya sea planteando salidas represivas o apoyando a los "moderados". Sectores de las clases medias, de los trabajadores y de los campesinos, expresaron de distintas maneras sus simpatías por el CGH dirigido por los "ultras".

Los "terroristas" de la UNAM y el fracaso de los "moderados"

El primer momento de la lucha se caracterizó por la negativa del rector Barnés a aceptar al CGH como interlocutor válido para negociar, por la represión y persecución a los activistas por parte de sus grupos de choque, la policía nacional y la del gobierno capitalino del PRD. Este momento finalizó con el rechazo en el CGH de la política conciliadora de los "moderados", encabezados por el CEU, de aceptar la propuesta de los profesores "eméritos" de abandonar la huelga y acordar un Congreso Universitario garantizado por las autoridades [5]. ¡Proponían levantar la huelga con el "compromiso" de un Congreso dirigido por el priísta Barnés, el mismo que había lanzado el aumento de las cuotas y las provocaciones de los "porros”!

El rechazo del CGH a esta tradicional política negociadora perredista se basó fundamentalmente en dos experiencias. La primera, la traición por parte de muchos de los dirigentes hoy en integrantes del CEU de la huelga del 87 (ver nota 2). La segunda y más reciente, fue el desconocimiento por parte del PRI de su propio compromiso en los acuerdos de San Andrés entre el EZLN y el gobierno, impulsados por el PRD.

Frente a la campaña que lanzaron los "moderados" del CEU acusando a la "ultra" de querer alargar el conflicto indefinidamente y de "intransigentes" por negarse a flexibilizar el pliego petitorio, campaña que se vio fortalecida por la defensa que hiciera el EZLN de los «moderados» [6], estos fueron echados del CGH al grito de "parista moderado, mañana serás diputado".

Este fue el primer gran hecho de radicalización de la huelga, tomando en cuenta que el movimiento estudiantil históricamente había sido perredista. El CGH había derrotado al CEU y su política de entregar al movimiento como en el ’87, rechazando de hecho la defensa del "sub" Marcos a los moderados. Esta dureza del CGH llevó a su primer triunfo, la renuncia del odiado rector Barnés. Con el nombramiento del nuevo rector De la Fuente, con un tono netamente conciliador, vendría el reconocimiento del CGH como único interlocutor válido.

Al poner un rector "dialoguista", el gobierno estaba el reconociendo el fracaso de la política llevada adelante por Barnés y los "eméritos". Pero también demostraba que era falsa y claudicante la política no sólo de los "moderados" sino también de las corrientes de izquierda [7] que los apoyaron. El CGH actuó así en forma opuesta al EZLN, que a los diez días de la insurrección campesina del ’94 abandonaría las demandas más importantes y aceptaría la intervención del ejército nacional en Chiapas, como parte de los acuerdos con el PRI.

La fortaleza del CGH era producto no sólo de lo justo de sus demandas sino de la poderosa organización en la que se asentaba: los Comités de Huelga (CH) que votaban sus delegados y "resolutivos" (mandatos) al CGH, permitiendo expresar democráticamente a los centenares de activistas que sostenían las tomas de planteles, y los miles que los apoyaban.

Las dos maniobras "democráticas" de De La Fuente

En el segundo momento de la huelga, la política del gobierno y del nuevo rector intentó por medio de la "reacción democrática" ahogar la huelga, como explican los dirigentes de ContraCorriente [8] en el reportaje que publicamos en estas páginas. Primero organizó el "diálogo" de sordos durante diciembre en el Palacio de Minería, cuyo único mérito fue que el rector reconoció al CGH como interlocutor válido en los acuerdos del 10 de diciembre. ¡Las mismas autoridades que hoy acusan a los dirigentes del CGH de delincuentes, aceptaron dialogar con esos mismo dirigentes hace apenas dos meses!

Luego vino una maniobra en gran escala: el plebiscito del 20 de enero, donde el Consejo Universitario convocó a toda la "comunidad universitaria" a votar "democráticamente" si el CGH debía o no devolver las instalaciones. Todo el aparato publicitario del régimen, que venía difamando a los dirigentes del CGH, se puso al servicio del plebiscito, que fue apoyado por los principales intelectuales "progresistas" como Carlos Monsivais y Elena Poniatowska, todo el aparato del PRD y los dirigentes sindicales de los no docentes del STUNAM.

El plebiscito era una trampa, porque entre otras cosas, igualaba el voto de los heroicos estudiantes que durante meses sostuvieron la huelga con el de los estudiantes que no habían hecho un solo día de paro y el de académicos que, en el mejor de los casos, nada habían tenido que ver con la huelga o directamente venían apoyando todos los planes de la rectoría. El compañero Luis J. Garrido, intelectual asesor del CGH, señaló que en el plebiscito la propuesta completa del rector sólo había obtenido un 39 % de apoyo. Lamentablemente, le hace una gran concesión al gobierno, al PRD y a los "moderados" que impulsaron el plebiscito: ¡no se puede aceptar que una huelga sea sometida a votación no sólo de los que no paran sino de los que están abiertamente en contra!

La política de De La Fuente tenía el objetivo de crear las condiciones políticas para justificar la represión, y no estaba dispuesto a hacer ninguna concesión de fondo. La decisión del CGH de rechazar el plebiscito y convocar a su propia consulta fue totalmente justa. ¡Qué gran experiencia para el movimiento de masas mexicano ver las trampas "democráticas" que es capaz de montar el régimen del PRI-PAN-PRD para liquidar una huelga contrapuestas al Consejo General de Huelga basado en la democracia directa de los que luchan!

Basado en la "legitimidad" del plebiscito, donde votaron, reiteramos, estudiantes y docentes que no paraban y rompehuelgas, el rector "democrático" arengó a no paristas, porros y provocadores a que concurrieran a la Universidad para exigir la devolución de las instalaciones. Sin embargo, el rector no consiguió el apoyo de los estudiantes no paristas a su política. Al fracasar nuevamente, el gobierno y su rector, definirían cerrada la etapa de "diálogo" con el CGH. Comenzaría un nuevo momento de la huelga...el de la represión.

El nuevo intento del PRI de derrotar la huelga: los porros al ataque [9])

Frente al nuevo fracaso de la política del PRI y en un intento desesperado por liquidar la huelga, los grupos de choque priístas atacaron la Preparatoria 3 el 1° de febrero. Con porros contratados especialmente por el rectorado (según confesó uno de ellos) la policía intervendría sólo para encarcelar a los estudiantes. Días después, un "desplegado" (solicitada) solventado por la rectoría y firmado por decenas de intelectuales, entre ellos Monsivais, exigiría a los paristas la devolución de las instalaciones. Otro de los empresarios instaba al gobierno a terminar con la huelga.

Entre los porros y la PFP [10]: surge un nuevo fenómeno

Frente a la perspectiva de una represión generalizada, sectores de clase media y pueblo pobre de la ciudad de México rodearon de apoyo a los estudiantes en la multitudinaria marcha del 4 de febrero. Resurgía así un movimiento democrático en defensa de los estudiantes y su lucha, y por la libertad de todos los presos: el CGH se había convertido en una nueva bandera democrática de sectores de las masas, como los había sido el levantamiento campesino chiapaneco en el ’94.

Frente a la emergencia del movimiento democrático, y para intentar anticiparse a su desarrollo, el rector convocó a una nueva reunión con el CGH, con una delegación reducida y a puertas cerradas, para el viernes 4 de febrero. Su objetivo era "demostrar" una vez más su voluntad "dialoguista" y la "intransigencia" del CGH. ContraCorriente batalló en contra de aceptar las condiciones de rectoría, contrarias a toda la práctica que venía promoviendo el CGH de negociar en forma pública y con los 120 delegados, y una vez que se liberen a los estudiantes detenidos. El CGH votó asistir pero supuestamente sólo para dar a conocer su posición de diálogo público sobre todos los puntos del pliego petitorio y con todos los presos en libertad.

Sin embargo, la delegación del CGH, por responsabilidad del CEM zapatista y con el acuerdo tácito de En Lucha [11], se quedó "discutiendo" más de 12 horas a puertas cerradas, rompiendo el mandato del CGH y permitiendo al PRI plantear cínicamente que había hecho "todo lo posible", y desatar la represión posterior.

La represión generalizada

Los acontecimientos de la madrugada del 6 de febrero son ampliamente conocidos. Los casi 1000 detenidos a manos de la PFP con la intención de desarticular al CGH, multiplicó el movimiento democrático. Junto a la marcha de los 100.000 estudiantes, trabajadores y pobladores en general que marcharon el 9 de febrero, una larga lista de "arrepentidos" desfilarían pidiendo perdón a los paristas por haber apoyado las maniobras del rector.

El "arrepentido" Monsivais se vio obligado a reconocer:

«Hace una hora terminó la marcha por la libertad de los presos políticos y a favor del Consejo General de Huelga, manifestación muy numerosa, agresiva y combativa. No advertí la resurrección del movimiento estudiantil, sino, según creo algo más vasto: la emergencia de un sector amplísimo de la sociedad civil en defensa de una causa esencial: la resistencia a la injusticia.» [12].

Sí, Monsivais acierta en su caracterización de la emergencia de un amplio movimiento democrático de "resistencia a la injusticia", sin embargo su enemistad manifiesta con el CGH lo lleva a separar a ese movimiento democrático de la "la resurrección del movimiento estudiantil". Una mirada menos prejuiciosa advertiría que el CGH tiene una gran posibilidad de afirmarse (no de "resurgir" ya que nunca desapareció). Que esto no es una expresión de deseos lo demuestra el hecho de que, el día de la represión se movilizaron 15.000 personas exigiendo la libertad y aplaudieron a rabiar un cartel que decía "Viva el heroico CGH".

En la marcha de los 100.000 a la que se refiere Monsivais, el CGH derrotó todas las maniobras para impedir que fuera el protagonista y único orador. Incluso, los estudiantes terminaron el acto media hora antes que la columna con los diputados y dirigentes del PRD ingresaran al Zócalo.

En estos días, sabemos que dentro y fuera de la cárcel hay una intensa campaña del CGH por reorganizarse y que en el Reclusorio Norte se repudió ampliamente la declaración de un dirigente que llamaba a transformar el CGH en una "Asamblea Universitaria" planteando que había terminado una etapa de la lucha. Si el CGH se reorganiza y logra reagrupar a la vanguardia, será un formidable obstáculo para hacer un Congreso Universitario amañado como pretenden las autoridades, y se podrá comprobar si, como creemos nosotros, estamos sólo ante un retroceso parcial de la lucha.

Los levantamientos de Hidalgo y Chiapas, donde los pobladores tomaron de rehenes a los policías para canjearlos por estudiantes de las normales rurales detenidos, muestran que la huella abierta por el CGH es muy profunda.

La estrechez de miras de aquellos que pretenden hacer el balance de la huelga a partir de una suma y resta de demandas estudiantiles [13], se hace evidente frente a la magnitud de fenómenos que han emergido y que plantean con toda agudeza las perspectivas del conjunto del régimen mexicano. La lucha de los estudiantes de la UNAM y el surgimiento de un movimiento democrático ha comenzado a poner en el centro del debate la legitimidad del régimen de la transición pactada por el PRI-PAN-PRD.

Como afirma Denise Dresser: "Estas posiciones polarizadas revelan un pleito profundo en torno de la transición. Algunos intelectuales piensan que el país ya llegó a la Tierra Prometida, la transición a la democracia ha ocurrido y sólo faltan ciertos ajustes. El conflicto universitario sólo será un ’incidente en la historia’. Otros creen que seguimos deambulando en el desierto; la democracia está a años luz y faltan muchos caminos por recorrer. La crisis de la UNAM es síntoma de status quo" [14]

La huelga de la UNAM expresó en cada momento, como en un laboratorio, las contradicciones del conjunto del régimen político. A su vez, puso a prueba la política de las distintas corrientes burguesas, reformistas y centristas. Mostró la miseria y falta de perspectiva histórica de los defensores de la "transición pactada". Evidenció la potencialidad de la perspectiva revolucionaria, se racionalidad, su correspondencia con el desarrollo de las tendencias objetivas de la lucha de clases, su amplitud histórica.

Creatividad y perspectiva histórica

La revista Proceso, al igual que el diario La Jornada, expresa en sus páginas a los intelectuales que defienden "por izquierda" el plan de reformar al régimen mediante la "transición a la democracia". Desde sus páginas, atacaron sistemáticamente al CGH y a las corrientes políticas consideradas "ultras":

"En medio de ese caos político, grupos como Corriente En Lucha, Contracorriente, la UJRM, Conciencia y Libertad y otras corrientes trasnochadas, leninistas y maoístas, se aseguraron de que el movimiento careciera de la creatividad suficiente para derrotar a la autoridad... Fueron ellas las que resucitaron un discurso proletario anticuado, que garantizó la antipatía de la esfera pública y de una gran parte de los posibles aliados, entre universitarios, intelectuales y grupos sociales" [15].

La "creatividad" para este intelectual perredista significaba encontrar "fórmulas" para evitar la "antipatía de la esfera pública y de una gran parte de los posibles aliados, entre universitarios, intelectuales y grupos sociales", es decir, mantener la unidad a toda costa con moderados perredistas en "carrera" hacia el Congreso de la Unión o el gobierno del Distrito Federal; con académicos que viven de las cátedras e institutos de la UNAM en manos del PRI; con intelectuales que dependen de las prebendas del CONACULTA creado por Salinas de Gortari.

Los intelectuales de Proceso olvidan que en política no rige la ley de que toda fuerza que se suma, agrega, sino que fuerzas que se "unen" con sentido y dirección contraria, se anulan, su resultado es cero. La "fuerza" de la huelga estudiantil se anula si se "suma" a la "fuerza" de los moderados que querían negociar a toda costa con Barnés y levantar la huelga. Los intelectuales centroizquierdistas confunden a sabiendas la imprescindible necesidad de unidad de toda gran lucha política (como la de la UNAM) con los sectores obreros, campesinos y populares a nivel nacional e internacional, con la alianza "para no quedar aislados" con las direcciones reformistas que parasitan las organizaciones de los trabajadores y el pueblo.

ContraCorriente luchó durante toda la huelga por la alianza más amplia con los trabajadores y campesinos entendiendo que, para que esta se desplegara, había que derrotar a los que, hablando desde la intelectualidad "progresista" o desde organizaciones populares, intentaban estrangular la huelga.

Con la misma lógica, los intelectuales perredistas calificaron a Zedillo como el "presidente de la paz" cuando se firmaron los acuerdos de San Andrés en el ’96, que "sumaron" la "fuerza" de los campesinos chiapanecos con la "fuerza" de un PRI disfrazado de democrático. Para los señores intelectuales centroizquierdistas, la "creatividad" histórica es erigir en próceres de la democracia a Zedillo, el fiel representante de las multinacionales, las doce familias y los caciques opresores del pueblo mexicano, al fiel amigo de Clinton, el terrateniente Cárdenas, y al oligárquico y chupacirios PAN, "unidos" en la reforma del odiado PRI.

Contra esta "creatividad", el CGH puso en pie una institución nueva en la política mexicana. Una institución que tendió a enfrentar a todas las trampas de la "transición a la democracia". Pero para desplegar hasta el final esta lucha, los límites del CGH radicaron en la falta de una dirección que planteara una perspectiva internacionalista y de unidad tras la única clase que puede dirigir una lucha exitosa contra este régimen podrido: la clase obrera, su programa y su organización.

De haberlo hecho, posiblemente por el retroceso en que se encuentra el proletariado mexicano (que tuvo experiencias heroicas como la de los ferrocarrileros en el ’59), esclavizado y oprimido por las direcciones charras de los sindicatos, hubiera sido muy difícil confluir en lo inmediato y quizás no hubiera cambiado el curso de conjunto de la huelga. Sin embargo, el sólo plantearlo firmemente como estrategia hubiera transformado al CGH en una organización muy superior a la que fue, y hoy la experiencia, las lecciones de lucha y las perspectivas para el conjunto de la situación mexicana, por los lazos que se hubieran establecido con los trabajadores, serían infinitamente mejores.

La única agrupación que, con todas sus limitaciones, planteó permanentemente esta perspectiva, junto con la necesidad de entablar lazos de lucha con movimientos estudiantiles de otros países, fue ContraCorriente.

Lo que los intelectuales sirvientes del régimen llaman "discurso proletario anticuado", es precisamente la "creatividad" histórica que le hace falta a los trabajadores, a los campesinos y a los estudiantes combativos mexicanos. No se trata de maquillar el corrupto PRI que, con sus caciques, charros y porros, mantiene un régimen bonapartista apenas disimulado por "formas" parlamentarias donde, por ejemplo, el PRD que dirige el Distrito Federal donde viven 16 millones de personas, se parece como una gota de agua en su gobierno al que ejerce el PRI sobre el conjunto del país. El PRD no ha "democratizado" ni un sólo sindicato y, durante toda la huelga (como hemos visto en este artículo) ni siquiera planteó una reforma seria de la UNAM.

De lo que se trata es de plantear un programa y una organización que luche por liberar la energía de los trabajadores de la opresión de las organizaciones charras, para que en una gran alianza de las clases explotadas con los campesinos y los pobres urbanos sacudan a México desde sus cimientos.

En los años ’30, el gran revolucionario ruso León Trotsky, exiliado en México, planteó extraordinarias caracterizaciones como la de "bonapartismo sui generis", que luego pasaría a ser una categoría clásica del marxismo revolucionario para definir a regímenes como el de Cárdenas en esos años o el de Perón en la década siguiente. Trotsky, sin embargo, no sólo aportó caracterizaciones al joven proletariado de México y de Latinoamérica. Señaló toda una perspectiva estratégica enraizada en las más profundas experiencias revolucionarias nacionales.

Esa perspectiva se podría sintetizar en la frase que Trotsky utiliza en uno de sus brillantes artículos: "Es necesario completar la obra de Emiliano Zapata". Es decir que, el proletariado, en alianza con los pobres de la ciudad y el campo debería continuar la obra del caudillo revolucionario campesino que impuso, en una lucha implacable contra los terratenientes, la reforma agraria e inició uno de los procesos revolucionarios más agudos del siglo en Latinoamérica.

Hoy, a fines del siglo XX, esta perspectiva no sólo no es "discurso proletario anticuado", sino que tiene más vigencia que cuando Trotsky lo formulara. En esa época, todavía se vivían los últimos coletazos de la gran revolución iniciada en 1910 y México tenía, como el mismo Trotsky dijo, "uno de los pocos gobiernos honestos" que quedaban en esos momentos cercanos a la Segunda Guerra Mundial. Hoy, México es una nación vasalla con sus trabajadores del norte trabajando en condiciones terribles de explotación en las maquilas, con una gran parte de su economía en el sector "informal", con el campesinado siendo expulsado de sus tierras día a día, y sin rastros de las conquistas del proceso revolucionario de principios de siglo.

El imperialismo norteamericano le ha destinado a México, con el Tratado de Libre Comercio, el rol de reservorio de mano de obra barata para bajar los salarios de los trabajadores norteamericanos. Hoy, México, al mismo tiempo que es explotado brutalmente por el imperialismo, tiene millones de sus ciudadanos viviendo en los Estados Unidos por lo que, toda convulsión revolucionaria en el país azteca afectaría inmediatamente en el coloso mundial que oprime a todos los pueblos atrasados del mundo. Si la clase obrera mexicana retoma el camino de Zapata, tendrá enormes aliados no sólo entre los pueblos pobres de Latinoamérica, sino entre los negros y el propio proletariado norteamericano.

No retomar la obra de Zapata, intentar reformar al PRI, lograr poco a poco la "democratización" como plantean los intelectuales volátiles, es trabajar para la derrota estratégica sin evitar por ello masacres continuas, como las que sufrieron y sufren todos los que de alguna manera enfrentaron al régimen. Ya es hora de luchar por una perspectiva de conjunto. Si hemos analizado tan cuidadosamente la lucha del CGH es porque la consideramos un síntoma de que el México "bronco y profundo" quizás se esté aproximando a nuevas jornadas revolucionarias.

La actitud del pueblo en Hidalgo y Chiapas frente a la represión policial, parecen abonar esta perspectiva. Los revolucionarios de la Fracción Trotskista - Estrategia Internacional y de la LTS [16] en México analizamos escrupulosamente los acontecimientos actuales porque son una vía para parir el futuro. Sobre estas luchas y las que seguramente vendrán de los obreros y campesinos de México deberemos construir un partido obrero revolucionario e internacionalista que impida el ciclo sin fin de represiones, persecuciones y masacres que hemos visto desde hace decenas de años.



[1El estudiante «moderado» es Francisco Cruz Retama, dirigente universitario del Partido Obrero socialista (integrante de la LIT). La tendencia «moderada» estuvo encabezada por el CEU (Corriente Estudiantil Universitaria) de la juventud universitaria del PRD.

[2La huelga del ‘87 fue levantada por los dirigentes del Consejo Estudiantil Universitario (CEU), hoy en su gran mayoría de filiación perredista, a cambio de un “compromiso” con las autoridades de realizar un Congreso Universitario. Este se realizó recién en 1990, fue totalmente digitado por el Consejo Universitario (única institución de gobierno de la UNAM, integrada en su gran mayoría por los «eméritos» y el rector puestos a dedo por del PRI) y no logró ninguna reforma sustancial.

[3Revista Proceso, 20 de febrero del 2000.

[4Francisco Rojas, nota editorial en El Universal, 9 de Febrero del 2000

[5Apoyaron esta propuesta además del CEU perredista, el CEM (zapatistas), los dirigentes del STUNAM, los intelectuales “progresistas” de Proceso y La Jornada.

[6En su comunicado “Dos acosos, dos rebeldías”, en ocasión del 15 Aniversario de La Jornada, publicado en dicho diario, el Subcomandante Marcos escribe: “En días pasados, el CGH ‘vetó’ a varios universitarios de los llamados ‘moderados’, impidiéndoles que hablaran a nombre del CGH o participaran en sus comisiones. El argumento fue que daban entrevistas, hacían declaraciones o publicaban sus posiciones en medios de comunicación. Miembros del ‘heroico’ (JA!) Comité de Huelga de Ciencias Políticas y Sociales han dado frecuente entrevistas a periódicos nacionales y hasta visitas guiadas a reporteros (con descanso en puestos de tacos), ocupando varios páginas (con fotos a color) en un semanario nacional, ¿por qué el CGH no hace lo mismo con ellos?. Si el criterio de ‘veto’ es el número de líneas ágata ¿Contó el CGH el espacio ocupado por los así llamados ‘moderados’ y lo comparó con el usado por los supuestos ‘ultras’? ¿el método para ganar una argumentación es imponer el silencio a la parte contraria? El CGH ¿se hace fuerte ‘depurando’ y convirtiéndose en un ente homogéneo? ¿Esta es la Universidad que quiere el CGH? ¿No significan el Reglamento General de Pagos, el CENEVAL y todo esto contra lo que se levanta el pliego de los seis puntos, un intento de ‘depurar’ la universidad y convertirla en un ente homogéneo con puros estudiantes que si puedan pagar?”

[7El POS llegó incluso a plantear que sin “una negociación pactada la huelga será derrotada” y que como “como Barnés ya no es interlocutor válido...habría que exigirle a Zedillo” que lo convoque.

[8ContraCorriente es una agrupación integrada por estudiantes independientes y militantes de la juventud de la LTS.

[9Se llama porros a los matones al servicio del gobierno, entre los que se encuentran grupos se seguridad privada como “Auxilio UNAM” (que el CGH exigía disolver), bandas de lúmpenes tipo “barrabravas” y estudiantes priístas.

[10Policía Federal Preventiva: cuerpo represivo creado especialmente para intervenir en conflictos internos, que tuvo en sus manos al ocupación de la Prepa 3 y luego de Ciudad Universitaria.

[11Corriente estudiantil políticamente populista que adquirió peso claramente mayoritario en el CGH luego de la expulsión de los “moderados”.

[12La Jornada, 10/02/00.

[13Dicho sea de paso, si se considera que la única concesión que hicieron las autoridades fue la suspensión del Reglamento General de Pagos, esta “conquista” se mantiene. Los “moderados” deberían demostrar que otras “conquistas” se perdieron por culpa de la “ultra”.

[14Revista Proceso, 12 de Febrero.

[15Cuauhtémoc Medina, Revista Proceso, 12 de febrero.

[16LTS, Liga de Trabajadores por el Socialismo es la denominación que entonces tenía el hoy Movimiento de Trabajadores Socialistas. La FT-EI ahora se conoce como Fracción Trotskista - Cuarta Internacional.





Temas relacionados

Juan Ramón de la Fuente   /   CGH UNAM   /   Policía Federal   /   Huelga UNAM   /   Juventud

Comentarios

DEJAR COMENTARIO