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UNAM presenta propuesta de aumento salarial de 3.4% a académicos

La UNAM y el AAPAUNAM pactaron un miserable incremento al ingreso de los profesores, en donde los principales afectados son, por supuesto, los de asignatura, al ser los más desprotegidos ante las medidas patronales y percibir salarios miserables.

Jueves 28 de enero

En estos días, la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) dio a conocer su propuesta para el aumento salarial y de prestaciones para su personal académico, un magro 3.4% y 1.8%. Estas disposiciones se aplicarán entre el 1 de febrero de 2021 y el 31 de enero de 2022, mientras que el aumento a las prestaciones será entre el 1 de febrero de 2021 y el 31 de enero de 2023. Esta decisión fue avalada por la Asociación Autónoma del Personal Académico (AAPAUNAM), sindicato blanco que permite la existencia de figuras precarizadoras, como la de profesor de asignatura.

Mientras tanto, la secretaria general del AAPAUNAM, Bertha Guadalupe Rodríguez Sámano, declaró cínicamente que: “sin los académicos no hay Universidad”, además de llenarse la boca hablando de que “la UNAM es la mejor (universidad) de Latinoamérica, gracias al trabajo de sus técnicos, profesores e investigadores”, cuando ella es cómplice de dejar en la indefensión laboral a decenas de miles de profesores.

Queda más que claro que, por la vía de los hechos, los dirigentes del AAPAUNAM son cómplices de la rectoría y del patronato universitario, y es un sindicato blanco cuya principal función durante años ha sido simular el cuidado de los intereses de los maestros cuando no es así, pues su verdadera función es contener el malestar de los docentes mientras profundizan la precarización de la mayoría y mantiene la elitización de una minoría en el sector.

¿Cuánto gana un profesor de la UNAM?

¿Por qué es necesaria esta problematización acerca del aumento salarial de los profesores de la UNAM? ¿Por qué resulta tan problemático que el aumento salarial sea de 3.4% y 1.8% en prestaciones? Para responder esta pregunta se tendría que empezar por definir las condiciones de la mayoría de los académicos de la máxima casa de estudios, es decir, los que están contratados con la figura de profesor de asignatura. Esta figura es en esencia una forma de subcontratación, ya que la institución educativa efectivamente contrata a los docentes, pero lo hace sin basificación, sometiendo a estos trabajadores a la inestabilidad laboral, a estar a merced de sus jefes inmediatos (los coordinadores), a no poder acceder a los beneficios del Contrato Colectivo de Trabajo (CCT) o en su defecto a la mayoría de ellos u otros beneficios que representan derechos laborales básicos.

Los profesores de asignatura, según las estadísticas del 2020 de la propia UNAM, son 41,332, quienes llegan a ganar, a lo mucho, 10 mil pesos mensuales, y eso si bien les va, pues su salario es más o menos de 320 pesos hora/mes. Por ejemplo, en los bachilleratos pueden ganar esos 10 mil por 30 horas al mes, mientras que, entre los de nivel superior se gana de 6 a 8 mil pesos mensuales, con 12 horas al mes, que es lo máximo que pueden tener.

Ahora, hemos usado la frase “si bien les va” porque, una gran parte de profesores, no llega a esas 30 horas, ni a las 12 horas si quiera, ya que, a muchos de ellos, se les asigna una sola clase, es decir, a muchos les toca ganar menos porque no tienen la oportunidad de impartir más materias.

Pero ¿cuánto tendrían que ganar para que su salario fuera digno? Irónicamente, según un reporte del Centro de Análisis Multidisciplinarios de la Facultad de Economía de la propia UNAM, se declaró que para que un trabajador mexicano pueda cubrir sus necesidades sin carencias necesitaría ganar cuando menos 20 mil pesos mensuales. Lo cual para nada ocurre en la inmensa mayoría de los casos, pues casi todos los asalariados en el país ganan alrededor de 6 mil pesos mensuales, lo cual está muy lejos de ser un salario digno.

En el caso de los profesores de asignatura, una gran parte de ellos están en ese promedio y sólo una pequeña cantidad alcanza apenas a rebasarlo, es decir, la falta de un salario digno, de estabilidad laboral, de todas las prestaciones de ley, de representación sindical auténtica y de jubilaciones conforman todo lo que es la precarización laboral. Situación que no ha cambiado en tiempos de la 4T, pues las burocracias académicas, sindicales, los funcionarios de Estado y sus instituciones, siguen reproduciendo esta aberrante condición, es decir, esto no sólo se da en la UNAM, se da en toda la educación pública universitaria del país.

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  • Necesidad de la organización independiente

    Es una necesidad urgente de los maestros universitarios y de todos los trabajadores del país organizarnos para luchar contra la precarización laboral, que degrada nuestra calidad de vida impidiéndonos alcanzar las condiciones mínimas de bienestar, además de que degrada nuestras propias condiciones de trabajo. Porque, un salario tan magro, obliga a los docentes a buscar otras opciones laborales, lo que va desgastando su energía y su capacidad de enseñanza, y así no es posible brindar una educación de calidad.

    Por dichas razones existe la necesidad de un encuentro nacional de trabajadores universitarios con delegados de base, que unifique a los trabajadores sindicalizados y los no sindicalizados para discutir demócratamente las condiciones de trabajo y un plan de acción con el fin de hacerle frente a esas condiciones precarias. Además de hacer una exigencia a las direcciones sindicales para que tomen en sus manos la lucha contra la precarización laboral y por mejores condiciones laborales, en donde la independencia política del Estado y sus instituciones sea uno de los acuerdos primarios.

    A quienes vean la necesidad de esta perspectiva, les invitamos a organizarnos en el Movimiento Nacional contra la Precarización y los Despidos (Monapred), que es una iniciativa impulsada por múltiples organizaciones sindicales, de trabajadores precarios, socialistas, obreros industriales, trabajadores de la educación, etc., pues es necesaria la más amplia unidad entre las filas de la clase obrera para defender nuestros intereses y alcanzar nuevas conquistas. Una de las primeras cosas que se tendría que exigir es un aumento salarial de emergencia para toda la clase trabajadora, además de la basificación y la afiliación sindical (una afiliación autentica, en sindicatos reales como el STUNAM, no en sindicatos blancos como el AAPAUNAM).






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