Política México

MEGAPROYECTO EMPRESARIAL

Tren maya o la imposición del megaproyecto

López Obrador despreció de nueva cuenta a los opositores al Tren Maya, esta vez llamó desquiciados y calificó de conservadores los argumentos en contra del megaproyecto aludiendo claramente al CNI y al EZLN.

Lunes 6 de enero | 23:28

Distintas organizaciones sociales, indígenas y sindicales han sido enfáticas en su rechazo a la imposición del Tren maya y han advertido de los efectos negativos a nivel ambiental y social que traerá consigo el proyecto.

En las localidades afectadas se ha denunciado lo turbio de la consulta realizada el mes anterior, en donde según el gobierno federal por unanimidad los “representantes” de las comunidades aceptaron sin ningún tipo de cuestionamiento el proyecto. Algo difícil de creer tomando en cuenta la polarización política y económica de la región.

Un gran negocio

El gobierno federal parece decidido en llevar a cabo este compromiso con las altas esferas de la burguesía, avalado por su supuesta consulta y envalentonado por los altos índices de aprobación presentado en las encuestas AMLO envía un mensaje de tranquilidad a los inversores.

Y cómo no cumplir si el trato estaba hecho desde antes de que se supieran los resultados de la consulta, el gobierno gastó $667 millones de pesos en asesoría, promoción, diseño y construcción. Dinero comprometido en distintos contratos con empresas privadas para echar a andar el tren.

La zona es de un gran interés para el capital privado debido a la riqueza natural y a la posibilidad de desarrollo turístico de la región, la conexión férrea de la península propuesta por el gobierno es muy atractiva para los grandes complejos hoteleros.

Un proyecto que está lejos de beneficiar a los más pobres de la región ya que el tren está pensado como atractivo turístico. Si los precios son similares a los del Chihuahua – Pacífico (Chepe) es muy difícil que una familia de trabajadores mexicanos pueda pagar sus tarifas por arriba de los mil pesos por persona

Los excluidos

El futuro para las comunidades de la zona se vislumbra gris, ante la obstinación del gobierno para llevar a cabo los grandes negocios basados en del despojo de los recursos y el desplazamiento de las comunidades indígenas.

El mensaje que manda López Obrador es claro: el proyecto se va a realizar. El desprecio con el que habla de la oposición es premeditado porque él y su equipo de gobierno saben lo que sus palabras generan en las redes sociales, se cuestiona el silencio del pasado para justificar el abuso del futuro.

La estrategia anunciada por el CNI para detener los megaproyectos no será suficiente, es necesario que todos los sectores organizados e independientes de los partidos de la burguesía manifiesten su repudio al megaproyecto y que la creciente clase trabajadora de la región se alíe con los sectores indígenas para impedir su implementación.






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