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RÉVOLUTION PERMANENTE

Tras seis meses en el poder, Macron más que nunca un "presidente-bonaparte" de los ricos

Este martes 14 de noviembre, Emmanuel Macron "celebró" sus 6 meses de presidencia. Una primera evaluación marcada por la profundización del giro autoritario iniciado bajo Hollande y por una plétora de regalos para los más ricos.

Sábado 18 de noviembre

Publicado en Révolution Permanente, página en francés de la red internacional La izquierda Diario, el martes 14 de noviembre de 2017.

Hace sólo 6 meses, el mandato de Emmanuel Macron se inició con una ceremonia de inauguración haciendo la apología de la monarquía presidencial. Un primer evento simbólico que ponía el punto sobre las íes.

Afirmar su autoridad, mientras que lanzaba importantes reformas prometidas a las clases dominantes que, si bien ellas obviamente estaban de acuerdo con el programa del ex-banquero, permanecerían en parte reservadas al margen de maniobras reales de Macron, en un contexto de colapso del bipartidismo a la francesa.

Pronto, Emmanuel Macron ha visto reducir su cuota de popularidad, y a pesar de su política, en línea con el punto de inflexión bonapartista iniciado por François Hollande, para exaltar la figura del "señor de la guerra", como el 14 de julio pasado junto a Donald Trump.

En el frente interno, Macron siguió la política de militarización del espacio público, de deriva autoritaria y securitaria con el punto culminante de la aprobación del estado de emergencia en el derecho común.

El funcionamiento es bastante simple: afirmar su autoridad sobre el plano internacional y bélico para tratar de remediar una de las principales preocupaciones del inicio del mandato de Macron: la estrechez de la base social del presidente, que era indispensable compensar para poder lanzar las grandes batallas en torno al código de trabajo.

Internamente esto es, por supuesto, principalmente para ampliar y para incluir en el marco de la ley común las disposiciones del estado de emergencia, tan eficaz para suprimir toda resistencia en el campo de la lucha de clases, como lo demostró el movimiento contra de la ley laboral en 2016.

"Presidente de los ricos", Macron no tardó en ponerse en marcha, despedazando el código del trabajo a golpes de decretos sin que los sindicatos centrales implementen un plan de batalla a la altura del ataque. Sin embargo, el "odio" a Macron está subiendo en las clases más bajas, mientras que la reforma del ISF (Impuesto Sobre la Fortuna) aparece como un símbolo de una política ultra liberal y pro patronal.

De hecho, los primeros seis meses de la presidencia Macron se caracterizaron por una victoria en el campo de los decretos, un evento que hoy permite al presidente ganar crédito de fracciones enteras de las clases dominantes.

Sin embargo, y esto es un hecho importante, el primer ministro Édouard Philippe no juega absolutamente el rol que incumbe a su posición en el régimen de la Quinta República, a saber, el de fusible en caso de movilización importante. Ésta es de hecho la figura de Macron: el "presidente de los ricos" que muestra un desprecio de clase muy ampliamente percibido por los trabajadores y las clases populares, lo que cristaliza la ira.

Los primeros seis meses del período de cinco años no han permitido a Macron avanzar en este campo, y el presidente está luchando para construir una base social en los sectores más populares, mientras la agenda de reformas se completa.

Si la táctica "de concatenación" de los ataques por ahora da frutos, la pregunta es hasta cuándo será posible, mientras que algunos líderes de las centrales sindicales, verdadero pilar izquierdo de la política macronista, fueron desafiados seriamente debido al episodio de los decretos. Si Macron ha logrado globalmente su bautismo de fuego, es una apuesta segura que los 4 años y medio por venir tarde o temprano van a experimentar serios choques y serias sacudidas en el campo de la lucha de clases.

Traducido por Estefanía Santamaría






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