Sociedad

MICHOACÁN / TRIBUNA ABIERTA

Trabajadores y estudiantes en defensa de la Universidad Pública UMSNH

En la mañana de este miércoles 9 de mayo miles y miles de estudiantes, profesor@s y personal administrativo de la Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo salieron a las calles en Morelia para defender la universidad pública y la autonomía universitaria.

Jueves 10 de mayo

Recorrieron los principales cuadros de la ciudad hasta llegar al Congreso del Estado para manifestarse en contra del decreto que pretendían aprobar los legisladores.

Los legisladores intentaron chantajear a la Universidad para garantizar el principio de no regresividad en el presupuesto anual de recursos públicos, a cambio de obligarse a realizar en menos de 45 días una ambiciosa y neoliberal propuesta de reforma a la Ley Orgánica de la Universidad Michoacana que afectaría los derechos laborales de las y los trabajadores de la Universidad, bajo la amenaza de que en caso no presentar dicha propuesta de reforma a la que el Congreso llamó “reingeniería administrativa” de la UMSNH, la haría el Congreso de forma unilateral.

Este vulgar chantaje de las cúpulas económico-políticas a la universidad, es una afrenta directa a la autonomía universitaria y también a la gratuidad de la educación superior en Michoacán. Quizá pensaron que la tibieza que ha caracterizado a éste y a los últimos rectores de la Nicolaíta, posibilitaría sin mayor problema el desmantelamiento de la Universidad y la tendencia privatizadora de la educación superior que pretende asemejar las universidades a una empresa más.

La clase trabajadora de la universidad, así como las y los estudiantes, much @s de ell@s provenientes de pueblos y comunidades indígenas o campesinas de Michoacán o de otros estados de la república, salieron a protestar y a defender los derechos laborales conquistados y las garantías de gratuidad para la educación superior que en Michoacán es un derecho reconocido constitucionalmente.

Me alegró ver a investigadoras e investigadores también en las calles protestando, yendo al Congreso a alzar la voz. Muchas veces se olvida que bajo la democracia del capital el trabajo intelectual también constituye una expresión más de la venta de nuestra fuerza de trabajo.

El Congreso reculó ante la presión de estudiantes, profesor@s y trabajadores apostados adentro y afuera del recinto legislativo. Así aprobó la reforma constitucional que garantice la progresividad y no regresividad de presupuesto anual destinado a la UMSNH, sin el artículo transitorio chantajista que pretendía condicionar tal medida a cambio de la “reingeniería administrativa” que no sería otra cosa sino la afectación al régimen de pensiones y jubilaciones de trabajadoras y trabajadores de la Universidad.

Con lo cual se hubiera vulnerado no sólo la autonomía universitaria, sino también los derechos adquiridos de la clase trabajadora, y se habría puesto en riesgo el derecho a la educación superior de miles y miles de jóvenes.

Michoacán es uno de los pocos estados de todo el país en el que la gratuidad de la educación a nivel universitario es un derecho constitucionalizado.

Ante el principio de no regresividad que impide eliminar fácilmente ese derecho de su Constitución local [lo cual no es imposible, depende de la correlación de fuerzas, y no del dogma jurídico aunque los juristas pataleen estérilmente la cantaleta de la no regresividad sin mover el culo en las calles] lo que el Congreso -que responde a los intereses económico-políticos cupulares- pretende hacer; es asfixiar ese derecho con constantes y brutales recortes presupuestales que vuelvan materialmente irrealizable ese derecho.

Esto aunque esté constitucionalizado pero “sujeto al máximo uso de recursos disponibles”.

Entonces de lo que se trata es de recortar al máximo los recursos disponibles en un claro intento de privatización de la educación superior que pondría en riesgo la posibilidad de acceder a la Universidad de miles de jóvenes de Michoacán y de otros estados del país, particularmente de las hijas e hijos de obrer@s, campesin@s e indígenas, que de no ser por la gratuidad de la educación superior en la Universidad Nicolaíta, y por las también hoy amenazadas casas del estudiante que les brindan un techo en donde vivir mientras estudian, no podrían pisar la Universidad sino fuese para barrerla o para servir la comida.

Este miércoles 8 de mayo fue un día histórico para la Universidad Michoacana, para sus estudiantes y trabajadores. Lograron defender la autonomía universitaria y desbaratar el chantaje, así como también el reconocimiento de la garantía -por ahora- de la progresividad y no regresividad al presupuesto anual destinado a la Universidad.

Se lograron colar un par de artículos transitorios que aprobaron los legisladores y que vulneran la autonomía universitaria, los menos gravosos, esos, serán combatidos vía amparo. Pero no hubieran conseguido jamás y con esa prontitud ante los tribunales judiciales, lo que consiguieron en las calles y ante la que debiera ser la tribuna del pueblo.






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