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PRESIDENCIA TRUMP

Tom Price, un empresario al frente de la Salud en Estados Unidos

Lobbista a favor de las grandes empresas, el conservador y antiabortista Price tiene acciones de 43 compañías del sector y una inversión comprobada de cientos de miles de dólares en las mismas.

Pablo Oprinari

Ciudad de México / @POprinari

Viernes 10 de febrero de 2017 | 15:07

El Senado estadounidense aprobó la designación de Tom Price como Secretario de Salud. Con 52 votos a favor y 47 en contra, los republicanos lograron ratificar al senador por Georgia, en una sesión agitada.

El perfil de Price está en sintonía con el gabinete elegido por Trump, que es considerado el más rico de toda la historia de Estados Unidos.

Tom Price inició su participación en la política republicana en 1993, organizando la oposición a la reforma demócrata conocida como Hillarycare, en cercanía con quien sería el presidente de la Cámara de Representantes, Newt Gingrich. A partir de allí escaló rápidamente: fue primero elegido al Senado de Georgia entre 1997 y 2005, y luego al Congreso de Estados Unidos durante 12 años.

Price es un conservador intransigente, como el resto de los integrantes del gabinete de la nueva administración. Su carrera fue construida sobre la base de su activa oposición al aborto y es un ferviente defensor de la privatización y la mercantilización de la salud pública.

Sacando provecho de su carrera política, este cirujano ortopédico prosperó como un rico empresario del sector médico. Durante años Price actuó como un lobbista a favor de las compañias del sector salud. Se estima que invirtió más de U$S 300,000 en acciones en empresas que se favorecen de la legislación que él mismo propone. Price participa con acciones en 43 compañías del sector médico, y son estas empresas las que aportaron a sus campañas en el pasado. Una muestra de la obscenidad de la política imperialista estadounidense y de estos “representantes del pueblo”.

Su nombramiento es un claro exponente del carácter empresarial del gabinete de Donald Trump. Su elección tiene también como objetivo desmantelar el Obamacare, del que Price es un abierto oponente.

El sistema de salud estadounidense es de los peores del planeta, con baja cobertura y muy lejos de un sistema de atención universal y gratuita. Sin embargo, la reforma de Obama -una de sus banderas de campaña en 2008, presentada como la expansión de la salud a sectores de bajos ingresos- implicó el subsidio estatal a las compañías de seguros médicos, así como el “mandato individual” que obligaba a la clase trabajadora a pagar parte importante de los costos mediante la compra de un seguro de gastos médicos. Mientras tanto, los intereses de las grandes compañías de la salud se mantuvieron intactos y sus bolsillos se abultaron.

Mientras prometió desmantelar el Obamacare, Trump enarboló un discurso demagógico (“un sistema de salud mas simple, económico y para todos”). El perfil de su nuevo secretario de Salud promete actuar en función de los intereses de las grandes empresas, y profundizar el ataque contra el acceso a una atención médica digna y de calidad para las grandes mayorías estadounidenses.

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