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Sudáfrica: el presidente evita una moción contra su Gobierno, pero sigue la crisis

El apoyo del oficialismo en el parlamento evitó un eventual destitución de Jacob Zuma. El presidente logra sobrevivir a la destitución pero profundiza la crisis de su gobierno.

Diego Sacchi

@sac_diego

Jueves 10 de agosto

El presidente de Sudáfrica, Jacob Zuma, logró evitar este martes una nueva moción de censura gracias a la mayoría parlamentaria de su partido. La bancada del Congreso Nacional Africano (CNA) volvió a servirle de escudo al presidente, que es catalogado por la oposición como un "criminal" por sus supuestas implicaciones en múltiples casos de corrupción.

Zuma, de 74 años, afronta 783 cargos por corrupción y el pasado año tuvo que devolver, por orden del Tribunal Constitucional, medio millón de euros de dinero público que había gastado en una reforma de su residencia privada.

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Si la moción prosperaba, los días de Zuma en la presidencia estaban contados, aunque su actual mandato finaliza en 2019. Pese a que el presidente había sobrevivido a seis mociones de censura antes, en la votación del martes se estableció por primera vez el voto secreto, lo que alimentó la posibilidad de que miembros de su propio partido votarán a favor de su destitución.

El CNA, que vive desde hace meses una batalla interna entre fracciones de poder, mostró que está lejos de romper su disciplina partidaria para entregar un triunfo a la oposición. Eso se expresó en la votación en la cual 198 diputados votaron en contra de la moción, 177 a favor y 9 abstenciones. Según esos números, alrededor de 30 diputados oficialistas apoyaron la moción, un número que no alcanzó para que la misma prosperara.

Una larga e intensa jornada dentro y fuera del parlamento

El día comenzó con protestas en todo el país: Johannesburgo amaneció con sus principales carreteras cortadas y en el centro de la capital, Pretoria, hubo movilizaciones organizadas por los partidos de la oposición.
En Ciudad del Cabo, al este del país, se estima que más de 25.000 personas se manifestaron en la sede del Parlamento, tanto a favor como en contra del presidente Zuma.

Dentro del parlamento el clima no era mejor. El líder de la oposición, Mmusi Maimane, de la Alianza Democrática partido que surgió hace años representado a la minoría blanca, pidió al Parlamento que destituyese "a este presidente corrupto". "Crecí luchando contra la opresión en este país, y ahora me enfrento a una nueva forma de opresión: un sistema corrupto que mantiene a la gente en la prisión de la pobreza", denunció.

En respuesta a Maimane, la vicesecretaria de organización del CNA, Dorries Dlakude, aseguró que su formación "reconoce los errores y está dispuesta a corregirlos", pero tachó la moción de "espectáculo político" organizado por una "oposición insurgente". Dlakude atacó a los partidos que han presentado la moción, a los que acusó de querer "manipular la legislación y derrocar al Gobierno", así como de "generar caos en la sociedad para alcanzar el poder".

La votación final dejó a oficialistas y opositores atribuyéndose una victoria. El oficialismo por salvar nuevamente al presidente, la oposición esgrimía que por primera vez el bloque parlamentario del CNA se había roto.
Lo cierto es que la votación de ayer, finalmente prolonga la vida de un gobierno en crisis, cuestionado su liderazgo en el bloque oficialista, pero fundamentalmente rechazado por amplios sectores de trabajadores y populares.

Se prolonga la crisis del gobierno y del CNA

Si algo ha marcado este último mandato presidencial de Zuma, va por su tercero, es el aumento de las luchas sociales, en especial con la irrupción de sectores de la juventud y el cuestionamiento a sus planes de ajuste en el marco de una economía cada vez más deteriorada.

El cuestionamiento al gobierno del CNA no se ha profundizado producto del rol de las direcciones sindicales y políticas que mantienen las distintas luchas, por salario o derechos elementales, divididas y aisladas.

El CNA, con Mandela a la cabeza, evitó la caída por la movilización del régimen colonialista, las promesa de una república multirracial y de la igualdad social y económica entre blancos y negros tras la caída del Apartheid se fueron desvaneciendo ante la discriminación y desigualdades que día a día viven millones de negros en Sudáfrica. Pero aún continúa siendo el partido de mayor ascendencia sobre los trabajadores y sectores populares, en buena medida debido a la autoridad ganada en la lucha contra el Apartheid.

Pero la combinación de una situación económica que no mejora y el creciente desprestigio del gobierno, están golpeando directamente al CNA, por la falta de transformación en las condiciones de vida a favor de la mayoría negra del país.

Esto ha motorizado la lucha interna en el CNA, en especial luego del traspié electoral de 2016, que definirá en su congreso a fines de este año que fracción dominara el partido. Ninguna de estas tendencias internas propone un plan alternativo al que ha llevado el gobierno hasta ahora, y es justamente ese plan el que no ha dado salida a la crisis de la economía que continúan motorizando la ruptura de la mayoría oprimida con sus direcciones históricas y es la fuente del surgimiento de nuevo fenómenos políticos.






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