Política México

MEGAPROYECTOS

Subvenciones y concesiones a empresarios que inviertan en Tren Maya

El gobierno federal promete estímulos para la inversión privada en la construcción del tren en el sureste. Los pueblos originarios no son tomados en cuenta.

Maestro Arturo Méndez

Agrupación Magisterial y Normalista Nuestra Clase

Lunes 17 de diciembre de 2018 | 17:00

Este domingo, Andrés Manuel López Obrador estuvo en Chiapas para dar inicio a las obras del Tren Maya.

Al acto acudieron miembros del gabinete presidencial y los gobernadores de Chiapas, Tabasco, Campeche, Quintana Roo y Yucatán, además de los empresarios Daniel Chávez (sector turismo) y Miguel Alemán Magnani (presidente de Interjet).

En el aeropuerto de Palenque, el presidente presenció una ceremonia tradicional para pedir permiso a la madre tierra para comenzar los trabajos del tren. En el ritual, realizado por representantes de doce etnias mayas, estuvo presente Emilio Ramírez Guzmán, Secretario para el Desarrollo Sustentable de los Pueblos Indígenas del Gobierno Chiapas.

Negocio

La construcción del Tren Maya está prevista entre los proyectos de infraestructura prioritaria del Presupuesto de Egresos de la Federación, para la cual se destinaron seis mil millones de pesos para 2019.

Sin embargo, se estima que el costo de la obra rondará entre 120 mil y 150 mil millones de pesos, por lo que López Obrador llamó desde Palenque a los empresarios a invertir en el proyecto.

El recorrido del tren, de mil quinientos kilómetros, comunicará a Palenque con Tenosique, Escárcega, Campeche, Mérida, Chichen Itzá, Cancún, y por el lado del Caribe, a Playa del Carmen, Tulum, Carrillo Puerto, Bacalar y Calakmul, para cerrar en Escárcega.

La ruta se dividirá en siete grandes tramos, cada uno con un costo de entre 15 y 18 mil millones de pesos por concepto de vías; por cada kilómetro se invertirán de 50 a 60 millones, a lo que se sumará el costo de los trenes.

En su llamado a los empresarios para invertir en la construcción del tren, AMLO prometió otorgarles una subvención del gobierno federal por cada kilómetro en el que inviertan. Junto a ello, se les otorgarán las concesiones para el manejo de los trenes, que serán de tres tipos: de carga, turísticos y para el transporte de los habitantes de la región.

El manejo de las estaciones correrá a cargo de los gobiernos estatales, municipales y federal.

De esta manera, el Tren Maya es presentado por el gobierno como una oportunidad de negocio para los empresarios, mientras que la opinión de las comunidades originarias no ha sido tomada en cuenta, por más que el proyecto se quiera legitimar con una ceremonia indígena organizada por el gobierno de Chiapas.

Imposición

Aunque a principios de diciembre se anunció una segunda consulta sobre el Tren Maya dirigida a las comunidades indígenas de la región, lo cierto es que la decisión de construirlo ya estaba tomada luego de la consulta de los 10 proyectos prioritarios del gobierno de AMLO (24 y 25 de noviembre), en la que no se garantizaron las condiciones adecuadas para la participación de la población que será afectada por la obra.

Pero el negocio previsto no se reduce a la construcción de las vías y las concesiones de trenes. Rogelio Jiménez Pons, propuesto para encabezar el Fondo Nacional de Fomento al Turismo (Fonatur), anunció nuevos desarrollos vinculados al Tren Maya, con un 70 por ciento de áreas verdes y un 30 por ciento de zonas urbanas.

Pero de cualquier manera, a pesar de que López Obrador insiste en que para la construcción del tren no se talará un solo árbol, representantes de comunidades originarias han expresado su preocupación por el despojo de tierras y la devastación ambiental que puedan significar los nuevos desarrollos vinculados al aumento del turismo, aunque sus voces no han sido escuchadas.

A lo anterior se suma que para el proyecto del Tren Maya no se ha presentado el Manifiesto de Impacto Ambiental correspondiente.

Por otra parte, el presidente expuso desde Palenque que con la obra ferroviaria vendrá un reordenamiento urbano en las estaciones por donde pasará el tren, “para que ya no haya tanta anarquía”, una especie de gentrificación para presentar una cara bonita al turismo.

Más allá de la consulta ad hoc para legitimar la construcción del Tren Maya, en el proyecto de construcción, los beneficios, el impacto sobre las propiedades comunales y sobre la ecología, la toma democrática de decisiones por parte de la población afectada brilla por su ausencia.






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