Política Venezuela

CRISIS POLÍTICA

Sin acuerdo entre chavismo y oposición se convoca a presidenciales para el 22 de abril

El presidente dominicano, Danilo Medina, informó que en las negociaciones entre el Gobierno de Maduro y la oposición de la MUD no se llegó a un acuerdo, e inmediatamente el CNE convoca las presidenciales para el 22 de abril. Unas elecciones que serán para elegir más de lo mismo o peor.

Milton D'León

Caracas @MiltonDLeon

Jueves 8 de febrero | 11:52

Las negociaciones “han fracasado”, es lo que se ha dado a entender tras las declaraciones en una rueda de prensa el presidente de República Dominicana, Danilo Medina. Acompañado por el expresidente del gobierno del Estado Español, José Luis Rodríguez Zapatero, explicó que había un documento que recogía, entre otros puntos, que las elecciones se celebrarán el 22 de abril, una fecha obviamente impuesta por el gobierno. Pero se fracasa justamente en el intento de consensuar una fecha para las elecciones presidenciales.

Pero hay que ser categóricos de entrada, lo que fracasa aquí, si es tal como se afirma, no es nada parecido a algo favorable al pueblo. Pues en estos diálogos que se han venido realizando a puertas cerradas y en forma secreta, lejos de algún tipo de solución a las necesidades obreras y populares lo que se buscaba pactar es el reacomodo y los respectivos intereses tanto del gobierno y las cúpulas chavistas como de la oposición y el empresariado nacional.

Recordemos que el pasado 31 de enero, el diputado de la MUD, Luis Florido, y el asesor del bloque opositor, el empresario Jorge Roig, habían declarado que no se llegó a un acuerdo por “las diferencias que todavía existen en cuanto a las condiciones definitivas de las presidenciales y el reconocimiento de la Constituyente”. En otras palabras, se habrían puesto en otros aspectos centrales, en lo que se llegó a conocer como avances en un acta “privada” de un primer entendimiento. Pero se trata de un documento que nunca se dio a conocer. Aunque en estas rondas de negociaciones, que iniciaron en diciembre pasado en Santo Domingo, no se llegó a “un acuerdo”, Maduro continúa hablando de “seguir el diálogo" y la oposición "que las puertas del diálogo no se cierren". Pero en todas estas idas y venidas todo “huele a podrido en Dinamarca”, para usar la vieja expresión de Shakespeare.

Aún no es muy claro realmente lo acontecido en República Dominicana, debido al secretismo imperante, pero al no lograrse un acuerdo definitivo, según el presidente dominicano "el diálogo entra aquí en una especie de receso indefinido", en otras palabras han pasado al congelador. La oposición, explicó Medina, pidió más tiempo el martes para revisar el documento, pero que este miércoles no presentó otra propuesta, cuestión que es desmentida por el representante de la oposición en las negociaciones, Julio Borges, de Primero Justicia, partido que justamente el CNE le impidió validarse al no permitirle ir a reparos para completar las firmas para tal objetivo.

Aunque Medina no quiso revelar el contenido del documento que las partes tenían previsto firmar el martes, explicó que durante el proceso los temas trataron estaban relacionados con las garantías electorales, el respeto a las instituciones, la comisión de la verdad, asuntos sociales y el levantamiento de las sanciones económicas. Las negociaciones contaron con la observación de Bolivia, Nicaragua y San Vicente y las Granadinas, países invitados por el Gobierno de Maduro, mientras que por la oposición han participado Chile y México. México decidió retirarse tras la convocatoria unilateral de elecciones presidenciales, mientras que Chile advirtió el miércoles pasado que suspenderá su participación como acompañante "si no se concretan a la brevedad las condiciones entre las partes”.

Como libreto preestablecido se fija la fecha de las elecciones presidenciales

Delcy Rodríguez del PSUV con Tibisay Lucena y la Tania D’Amelio del CNE momentos antes del anuncio de la fecha de las presidenciales

A las pocas horas de las declaraciones del presidente dominicano, la presidenta del Consejo Nacional Electoral (CNE), Tibisay Lucena, declaraba justamente que las elecciones presidenciales se celebrarán el 22 de abril, como ya teniendo todo preparado. La rectora del CNE también informó que las postulaciones se harán primero por internet del 24 al 26 de febrero y ese día se abrirá un lapso de 48 horas para presentar los requisitos que darán soporte a las candidaturas, indicando además que la campaña electoral durará 16 días, arrancando el 2 de abril y terminando, como de costumbre tres días antes de los comicios. Es decir se va a una campaña relámpago, como si se tratara de comicios a un centro de estudiantes.

Un libreto ya establecido, tal como todo el show montado el día martes cuando desde las pantallas oficiales del gobierno se transmitían imágenes de una sala con una mesa en el que supuestamente se firmaría el acuerdo, intercalando declaraciones de Jorge Rodríguez, el representante oficial del chavismo en las negociaciones, levantando una lapicera para la firma, cuando ya era claro que los representantes de la MUD habían manifestado que ese día no firmarían.

Frente al fracaso de las negociaciones y el llamado a las presidenciales para el 22 de abril, aún no se sabe si algún sector de peso de la MUD presentará candidato a dichos comicios. De no hacerlo, se iría a unas presidenciales con un solo candidato de relevancia, el propio Maduro, más allá de que algunos partidos menores presenten alguna candidatura. ¿Será esta la “última palabra? Pareciera que sí, pero en la enorme crisis económica, social y política que atraviesa Venezuela, siempre puede esperarse algún giro…

Pero es de constatar que Maduro da este paso de las elecciones anticipadas con el visto bueno de la cúpula militar, convertida, con su enorme peso en el gobierno mismo y en la economía, en el árbitro decisivo y puno de apoyo fundamental del gobierno. No es casual que funcionarios de Washington, a la vez que recolectan apoyos entre los presidentes de la derecha regional para una política más agresiva hacia Venezuela, hayan insinuado un llamado a los miltares a "poner orden".

Las elecciones serán para elegir más de lo mismo o peor

Como hemos venido escribiendo desde este medio, la anticipación de las elecciones es una maniobra del chavismo, buscando aprovechar la crisis de la derecha para reelegir a Maduro por un período más y así, relegitimarse en alguna medida. Están, por tanto, al servicio del bonapartismo y encuadradas en el régimen, con estado de excepción, discrecionalidad de las normas y medidas, la ANC como “superpoder”, el rol de las FANB en todo el proceso, las proscripciones de dirigentes opositores de derecha y también el veto a corrientes disidentes o de izquierda, la represión a trabajadores y un largo etc., que muestran que serán elecciones muy antidemocráticas.

Estas maniobras bonapartistas de Maduro no hacen –una vez más-, más que dejar en manos de la derecha la demagogia de la demanda de democracia. A esta tampoco le interesa que el pueblo trabajador pueda pesar en las decisiones ante la catastrófica situación nacional, sino buscar las maneras que le permita disputar el gobierno para sus propios fines reaccionarios, contando para ello con la “ayuda” las presiones y sanciones injerencistas del imperialismo y los gobiernos más reaccionarios del continente.

Los trabajadores no tienen nada que lamentar de este “fracaso” de las negociaciones, pues son y siempre han sido para tejer salidas contra el pueblo. De igual manera, de estas elecciones anticipadas y convocadas por el chavismo tampoco saldrá nada bueno para el pueblo trabajador, son para elegir más de lo mismo o peor, sea que se presenten candidatos de la oposición de la MUD o no.

Si el gobierno en verdad quisiera realmente hacer un proceso democrático, lo primero que deberían hacer es derogar el estado de excepción, levantar todas las restricciones a la participación electoral, para que, en particular, cualquier grupo de trabajadores y la izquierda puedan presentarse, habilitar acceso igualitario a los medios y recursos estatales a todas las candidaturas. El derecho democrático mínimo del pueblo al que se dice “soberano” es poder conocer y discutir todas las candidaturas y propuestas a votar, pero el chavismo hasta este derecho elemental niega.

Es de constatar que la vieja polarización entre gobierno y oposición está en crisis, y es evidente que hay amplios sectores de la población que no confían ni en Maduro ni en la MUD. Por eso, en estas circunstancias, no sólo se maniobra contra figuras y partidos de la derecha, sobre todo se escamotea el derecho democrático de votar por quien el pueblo quiera y se proscribe ante todo a los disidentes y críticos por izquierda.

Este llamado a elecciones se da en el marco de un agravamiento de la crisis: hiperinflación, escasez, parálisis de empresas, deterioro de servicio, salud y educación, que afectan brutalmente a los trabajadores y el pueblo humilde, cuyas protestas, reciben por respuesta la militarización de los barrios, la represión y las persecuciones a luchadores sindicales. Hacen falta medidas de emergencia que ni Maduro ni, su fraudulenta ANC, ni la derecha quieren aplicar, como la suspensión inmediata del pago de la deuda externa para adquirir los alimentos y medicinas que el pueblo necesita urgentemente, entre otras. Sólo con la movilización obrera y popular podrá imponerse un programa obrero de emergencia a la altura de la catástrofe actual.

En la actual situación es importante pelear por el fin de las medidas arbitrarias, de la represión a las protestas populares y militarización de los barrios, de la persecución a luchadores de izquierda y por todas las legítimas demandas democráticas del pueblo trabajador. Es fundamental reclamar también la plena legalidad para todas las organizaciones obreras, populares y de la izquierda. Hace falta forjar un gran polo de independencia de clase, que levante un programa de acción obrero ante la catástrofe y que se prepare a dar la pelea en todos los terrenos por una salida política de los trabajadores. Ante estas elecciones presidenciales completamente manipuladas por el gobierno, será preciso levantar una clara política de independencia de los trabajadores, que sin ceder a la política del chavismo, tampoco ceda a la política de la derecha proimperialista.






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