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Servicio social de enfermería: superexplotación laboral encubierta

En todo el mundo se conocen las duras condiciones de trabajo de los médicos residentes. Pero no se sabe que las y los estudiantes de enfermería enfrentan condiciones similares, y con el agravante de que pasan más horas con los pacientes.

Gabriela Flores

Estudiante de Enfermería en la UNAM

Miércoles 9 de marzo de 2016

A diferencia de otras carreras en el área de la salud la forma de aprender, y hacer servicio social es muy distinta. En enfermería debemos hacer 1,472 horas de servicio social lo que es equivalente a un año completo en una institución de salud que elegirás de acuerdo a tu promedio.

Las instituciones más solicitadas están en el área urbana. Las áreas rurales son la última opción para todos, y es que como beca de servicio social tenemos $200.00 pesos mensuales. Pero existe la posibilidad de que no te den esa beca si fuiste becario durante la carrera, entonces no alcanza para llegar.

Durante ese año eres empleado como fuerza de trabajo, ahorrándole a las instituciones de salud millones de pesos en todo el país porque en todos los hospitales públicos hay pasantes de medicina, de enfermería, de trabajo social, y todas las demás disciplinas de la salud.

Pero existe algo más grave: desde hace unos años se han abierto plazas para el servicio social en hospitales privados como el ABC, el Hospital Ángeles por mencionar algunos. Esto se traduce en mayor explotación pues las instituciones privadas de ese nivel cobran precios altísimos por la atención, pero a los estudiantes no les ofrecen becas.

Y, por su parte, las instituciones públicas han ido cerrando lugares para hacer servicio social. Esta es una de las vías por las que el sistema de salud pública se queda con menos recursos, lo que dificulta brindar mejor atención. El Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), Instituto de Servicios y Seguridad Social para los Trabajadores del Estados (ISSSTE), Instituto de Seguridad Social del Estado de México y Municipios (ISEMyM), Instituto de Salud del Estado de México (ISEM) y Secretaría de Salud (SSA) se quedan sin pasantes. Mientras tanto, los huecos en la atención de salud son cada vez mayores, pues las plantas de jubilados no son cubiertas y se aumentan así las cargas de trabajo y se justifica la idea de que esos servicios sean administrados por empresas privadas.

Durante el servicio social no tenemos nada seguro, pues la beca de miseria que nos ofrecen no alcanza para nada –si eres el afortunado que la tenga, claro– además no garantizan ni siquiera nuestro horario de trabajo, debemos estar a disposición de las carencias de trabajadores por turno de la institución. Así pues, llevamos un ritmo de vida muy agitado, bajo estrés todo el tiempo porque no sabes a qué hora te tocara mañana.

Enfermería: trabajo precario

No solo durante el servicio social vivimos complicadas condiciones. Las oportunidades para un egresado de la licenciatura de enfermería hace unos años eran muy prometedoras. Hoy día eso es un sueño un tanto lejano, las instituciones que más “oportunidades” de trabajo ofrecen hoy en día, son las agencias de enfermería.

Estas agencias son negocios millonarios que permiten a los empresarios ofrecer servicios de salud tanto a instituciones privadas y públicas como servicios de enfermería domiciliarios pero a través de la terciarización del trabajo, cobrando grandes sumas a quienes solicitan el servicio, pero pagando a enfermeras y enfermeros una cantidad que apenas y alcanza para sobrevivir. Esto sumado a que las instituciones públicas cada vez ofrecen menos seguridad para las futuras generaciones de trabajadores, para mi generación.

Amo mi profesión más que a nada. Me encanta enseñarle a la gente cómo cuidarse sin que se sientan ofendidos o que crean que quiero demostrar superioridad. Amo cada segundo que paso en un hospital, con un paciente. Y he llorado de alegría cuando un paciente me dice “gracias señorita”.

Pero mi vocación no puede prestarse a engaño. La cruda realidad laboral de enfermeras, enfermeros y estudiantes de esta profesión es brutal: inestabilidad laboral, falta de materiales de curación y de medicinas, muy poco personal de enfermería para una cantidad cada vez mayor de pacientes, salarios bajos o inexistentes son algunos de los problemas que enfrentamos a diario.

Cuando veas a una enfermera molesta al momento de brindar la atención en algún hospital te pido te pongas de nuestro lado y entiendas que las condiciones en que realizamos nuestro trabajo son muy complicadas y fueron permitidas por el sistema político actual. Esto es producto de la política de abandono y liquidación de la salud pública, gestada por los sucesivos gobiernos que detentan el poder en el país.

A nosotras nos toca trabajar tan duro como a ti, a nosotras nos explotan igual que a ti. Hay una forma de evitar el colapso del sistema de salud pública: que trabajadoras y trabajadores de la salud estemos unidos con la clase trabajadora y los sectores populares que necesitan de un sistema de salud público, gratuito y de calidad.






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