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Senador del Morena respalda cacicazgo de Cuen en la UAS

“Pongan sus piecitos en la tierra” sentencia Rubén Rocha Moya, senador del MORENA por Sinaloa, a la comunidad universitaria de la UAS en lucha contra el cacicazgo de Cuén

Lunes 14 de septiembre | 22:54

El 19 de junio de 2018, Rubén Rocha Moya, entonces candidato del Movimiento de Regeneración Nacional (MORENA) al Senado en representación del Estado de Sinaloa, pronuncia un enérgico discurso frente a miles de trabajadoras y trabajadores de la Universidad Autónoma de Sinaloa (UAS), en el cual afirmaba que una vez en el escaño de la Cámara Alta, él iba a “contribuir a acabar con un coto político de un partido que socava” las libertades dentro de la Universidad.

Era el cierre de campaña y junto al hoy senador se encontraba Andrés Manuel López Obrador, a quien Rocha comprometió públicamente a apoyar la lucha contra el cacicazgo imperante en la UAS; las y los trabajadores universitarios y ciudadanxs que abarrotaron la calle Obregón de Culiacán, Sinaloa gritaban jubilosos a pesar del calor fulminante característico del verano sinaloense al mediodía.

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Esta escena tenía sus antecedentes: Rocha Moya había estado organizando reuniones con grupos de trabajadoras y trabajadores universitarixs en activo y jubilados que han visto sus derechos laborales y humanos pisoteados por el grupo político que desde hace 15 años dirige a la Máxima Casa de Estudios de Sinaloa, el cual es encabezado por el cacique universitario Melesio Cuén; Rocha estableció el compromiso de fungir como mediador en la solución de casos concretos.

Y es que la situación en la UAS es sumamente grave; desde hace una década y media el grupo cuenista ha manipulado la estructura institucional y territorial de la Universidad para, a través de métodos clientelares y el ejercicio de la violencia en contra de opositores políticos, impulsar cuanto capricho se le ocurra a Cuén: así lograron el registro del Partido Sinaloense (PAS) el 14 de agosto de 2012, dando nacimiento a lo que en Sinaloa conocemos popularmente como “La Universidad-Partido”.

Una vez en el Senado, Rubén Rocha es nombrado presidente de la Comisión de Educación, a razón de su trayectoria: es profesor jubilado de la UAS, donde llega a ser Secretario General del Sindicato de Profesores (1980-1983) y años más tarde Secretario General de la Universidad (1989-1992) para, finalmente, ser Rector (1993-1997) de la misma. Ya como congresista esta trayectoria para nada ha contado a la hora de sostener su palabra o de perdida, mostrar empatía hacia aquellos trabajadores universitarixs que creyeron en sus promesas.

A nivel general la 4T reivindica en su discurso una supuesta dignificación de los profesores que choca brutalmente con la realidad: continúa la precarización laboral de las y los trabajadores de este sector a todos los niveles, en el ámbito público y privado; el gobierno federal ha hecho alianzas con los magnates dueños de las grandes empresas de telecomunicaciones que se traducen en redituables contratos para estos últimos, otrora enemigos acérrimos del magisterio, quienes hoy son presentados como los “paladines de la educación” encargados de implementar los programas de educación a distancia en medio de la pandemia.

En torno a los cacicazgos universitarios, a pesar de la reciente aprehensión de Gerardo Sosa Castelán, ex rector de la Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo, vinculado a proceso por el supuesto desvío de 58 mdp del erario público, la gran mayoría de las y los legisladores del MORENA a nivel local y federal, han omitido poner a debate en sus respectivos Congresos las condiciones estructurales que posibilitan el surgimiento de estos fenómenos, aún y cuando las comunidades universitarias exigen con clamor popular la realización de discusiones públicas encaminadas a dar solución a las situaciones específicas de sus instituciones educativas relacionadas con el tema: en Sinaloa, MORENA, con mayoría en el Congreso, ha mantenido en la congeladora las propuestas de reforma a la Ley Orgánica de la UAS, “no es prioridad de la presente Legislatura” es lo que dicen al respecto, desaprovechando una oportunidad histórica para solucionar el “problema Cuén”, cuyas repercusiones han afectado severamente no solo a la Universidad, sino también a la Entidad; omisión que por ende ha ayudado al cacique universitario a blindar legalmente su dominio sobre la institución educativa en comento.

En el caso UAS en específico, la contradicción entre el discurso de dignificación de las y los profesores enarbolado por distintos actores de la 4T y la realidad se vuelve evidente en el desprecio manifiesto con el que Rocha Moya respondió -junto al Rector de dicha universidad- a medios de comunicación que lo cuestionaron sobre las propuestas de Reforma a la Ley Orgánica universitaria, tema en el cual van implícitos los compromisos públicos realizados en campaña: “tiene que poner los piecitos en la tierra” dijo, y continuó “…no se puede ir contra una institución por motivaciones de tipo político, en el que, aunque existan desacuerdos en algunos aspectos, no debe llevar a los trabajadores a tomar actitudes irresponsables…” (https://youtu.be/QvEbrNxKuPs). En estas palabras. ¿Dónde queda la dignificación de las y los trabajadores universitarios?

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Ahora resulta que los irresponsables no son quienes tienen secuestrada a la UAS desde hace 15 años; ahora resulta que las y los integrantes de la comunidad universitaria, quienes han visto pisoteados sus derechos laborales y humanos, van “contra” la UAS por exigir un alto a las condiciones de precarización y el uso clientelar de la universidad… Con esas palabras el congresista morenista asume la misma lógica de los dirigentes cuenistas, mismos que afirman que ellos son la UAS y que toda crítica que vuelva evidente la situación que impera en la Universidad es un agravio a la Universidad misma.

La afinidad de Rocha Moya por el Partido Sinaloense y el grupo cuenista va más allá de esto. Durante la pandemia, el PAS ha exigido intensificar el activismo clientelar, forzando a miles de trabajadores de la UAS a asistir a campañas de sanitización en todo el Estado so pena de ser despedido. ¿La razón de ello? Aceitar la maquinaria de la estructura universitaria para ofrecérsela al Senador, quien se perfila como candidato a la gobernatura de Sinaloa.

Todo esto clarifica perspectivas: para superar este difícil panorama, es necesario que las y los trabajadores universitarios de la UAS, así como sus estudiantes, vuelvan evidentes, a través de denuncias públicas, las condiciones de clientelismo, precarización y abusos laborales que les son impuestas por los directivos universitarios y dirigentes del PAS, así como impulsar una organización de trabajadores, independiente de todos los partidos políticos que, desde la izquierda, dé la batalla en defensa de sus derechos laborales y de la educación pública, por mayor presupuesto para la UAS, pero también por remover a la cúpula burocrática filo-cuenista que tiene secuestrados al SUNTUAS académico y administrativo, así como a la Casa Rosalina desde hace una década y media.






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