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TRABAJO PRECARIO

Se celebra la Jornada Mundial por el Trabajo Decente

Este 7 de octubre de 2020 se celebra el 13ro aniversario de la Jornada Mundial por el Trabajo Decente, promovida por la OIT y la ONU, sin buscar mayores alcances que los discursivos.

Miércoles 7 de octubre | 23:31

Este 7 de octubre de 2020 se celebra el 13ro aniversario de la Jornada Mundial por el Trabajo Decente, el cual es reconocido por la Organización Internacional del Trabajo (OIT) y la Organización de las Naciones Unidas (ONU), desde 2008 este día es retomado por diversas organizaciones en especial las de corte sindical, las cuales han buscado movilizarse ese día (o eso dicen). Trazando jornadas para reclamar por el trabajo decente, como un instrumento para el desarrollo económico, el bienestar social y construir una economía que dé prioridad a las personas.

Entre estas acciones de corte sindical se plantean mesas redondas, manifestaciones masivas, cartas de protesta entre otras cosas. Dicen que el objetivo es defender los salarios dignos para todos los trabajadores y trabajadoras, empleos seguros y sin riesgos. Mientras el resto del año guarda silencio ante la precarización y la ausencia de derechos laborales mínimos, la OIT dice impulsar estas jornadas buscando hacer del capitalismo una sociedad más justa. Afirmación imposible mientras se sostenga la principal condición que la vuelve injusta y desigual: la explotación capitalista. Como ellos mismos dicen “El empleo productivo y el trabajo decente son factores clave para alcanzar una globalización justa y reducir la pobreza”.

De hecho, los objetivos que promueve este organismo internacional se plantearon en la Asamblea General de las Naciones Unidas en septiembre 2015, sobre el trabajo decente y los cuatro pilares del Programa de Trabajo Decente: creación de empleo, protección social, derechos en el trabajo y diálogo social, los cuales “se convirtieron en elementos centrales de la nueva Agenda 2030 de Desarrollo Sostenible”. Es decir, de entrada, anuncian que no se van a salir de los marcos establecidos por los capitalistas.

Si bien es correcto plantear un programa que se base en la creación de empleo, los derechos en el trabajo, la protección social y el diálogo social, con la igualdad de género como un objetivo transversal, lo cierto es que todo esto es un discurso vacío en un mundo en el que las ganancias capitalistas están por encima de los derechos y la vida de las y los trabajadores. Como ejemplo actual vemos como los capitalistas descargan la actual crisis sobre los trabajadores. Y es que los derechos que los proletarios alcanzaron durante su historia no son un gracioso regalo de los patrones sino un producto de arduas y hasta sangrientas luchas.

El contenido de la OIT

Para comprender el carácter de la Jornada Mundial, es necesario entender el contenido de la organización que la está impulsando, para ser más específico hay que comprender la historia y el programa que defiende la Organización Internacional del Trabajo, en primer lugar, porque si bien discursivamente pretende erigirse como autoridad que medie entre los conflictos de capital y trabajo, lo cierto es que carece de la neutralidad de la que presume para hacerlo.

En realidad, su función es la de legitimar la explotación laboral en cada país y contener la lucha de clases, para evitar que los trabajadores luchen por sus derechos atentando contra las ganancias de los empresarios.

Es por eso que la OIT interviene precisamente para desviar y contener desde lo “legal” la protesta obrera y popular, de hecho, la propia OIT nació en junio de 1919, en oposición a la Tercera Internacional dirigida por el Partido Bolchevique, es decir, fue un instrumento para combatir o al menos frenar el espíritu de la Revolución rusa en diversos países. Ya que la política de Lenin y Trotsky era combatir a los regímenes burgueses construyendo partidos revolucionarios, que buscaran encabezar a la clase obrera en vías de la toma del poder.

La OIT, por el contrario, promovía y hasta la fecha promueve la colaboración de clase mediante una perspectiva reformista, que persiga objetivos de corte meramente sindical y economicista, lanzando por la borda los aspectos más políticos y revolucionarios del movimiento obrero, como la independencia de clase, acabar con la propiedad burguesa y la explotación del hombre por el hombre, junto con terminar la opresión colonial, el patriarcado, la democracia y la autoorganización obrera. Dando prioridad a la visión de la burocracia sindical, lo que termina por preservar a los capitalistas y su orden social entre los que se encuentran su Estado, sus partidos, sus sistemas políticos y por su puesto la defensa de sus ganancias.

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Una salida revolucionaria

Por ello, cuando este organismo habla de trabajo decente, lo hace sólo en términos discursivos, sin una disposición real para alcanzarlos, pero para que esto no resulte tan evidente utiliza un discurso gremialista ya que a sus jornadas están invitados exclusivamente sindicatos, dejando fuera de facto a los millones de trabajadores que no están afiliados, de hecho, en esta Jornada, la OIT ni siquiera hace el llamado a los líderes de estos organismos laborales para que afilien a los precarizados. Tampoco hace el llamado a que se funden nuevos sindicatos ahí donde no existen, ni hace la exigencia a que se respeten los contratos colectivos de trabajo.

La defensa del trabajo decente tendría que incluir la lucha en contra la precarización laboral, la cual degrada de forma sistemática las condiciones laborales de millones de trabajadores a lo largo del mundo, este es otro elemento contra el cual la OIT no se pronuncia y si lo hace, es un llamado tibio, apela al trabajo decente en abstracto y como parte de una agenda de políticas públicas. Pero no habla de los mecanismos y las lógicas concretas con las que ese trabajo no es decente, de hecho, se pone abiertamente en disposición de mejorar la economía capitalista.

Así, este 7 de octubre, parece más una forma de hacer que la OIT tenga su propio 1ro de mayo más que una fecha para organizar a la clase trabajadora para que conquiste sus propias demandas, ya que los trabajadores necesitamos una verdadera alternativa de organización política que no se quede en los discursos y guarde la independencia de clase. Es por ello que rescatamos el programa de Lenin y Trotsky de construir partidos revolucionarios, que se propongan ser la dirección que la clase obrera necesita para terminar con este orden de miseria y explotación.

Igualmente somos conscientes de la necesidad de promover la más amplia unidad entre las organizaciones de trabajadores y populares, por ello también somos impulsores del Movimiento Nacional Contra la Precarización y los Despidos, el cual es un frente único fundado para promover los lazos de solidaridad, la independencia de clase y la lucha por los derechos laborales. Hay que combatir la precarización que se da dentro y fuera de los sindicatos, ya que muchos de entrada necesitamos trabajo, se necesita erradicar el desempleo, tener trabajos estables, sueldos dignos, acceso a la seguridad social, a los créditos para la vivienda, las vacaciones pagadas, la jubilación etc.

Es necesario buscar todo tipo de medidas que beneficien a los proletarios y que ataquen directamente las ganancias de los capitalistas, pero ¿Cómo lograrlo? Con la unidad de la clase obrera en torno a un programa que así lo establezca y que no busque conciliar con el capital, sino luchar contra sus abusos hacia las mayorías.






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