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¿Sabes cuánto reciben los dirigentes charros petroleros mientras pasan los despidos?

De acuerdo con La Jornada, más de 1,280 trabajadores son “comisionados” del sindicato y reciben $7,000,000 por mes en concepto de pago de transporte y viáticos, también para gastos de administración, operación y mantenimiento de las instalaciones del sindicato.

Bárbara Funes

México D.F |

Martes 12 de abril de 2016

Según el acuerdo signado por la ‘‘comisión mixta especial’’ en cuanto a la cláusula 251 del contrato colectivo de trabajo, Pemex aumentó el pago al sindicato desde 2015 de $ 2,842,000 a $ 7,000,000. Por año, esto implica una partida de $84,000,000 de la empresa al sindicato.

Los “comisionados” son trabajadores que figuran en la nómina de Pemex pero en realidad laboran para el sindicato.

Son los dirigentes charros seccionales y nacionales del sindicato. En Nanchital, Veracruz, hay 85 “comisionados”; en Poza Rica, también Veracruz, 65; en la sección de la Ciudad de México, 300; Tula, Hidalgo, 49 más. En la sección 36 de Reynosa, Tamaulipas, hay 46; en la 44 y la 48 de Villahermosa, Tabasco, 65; en Ciudad del Carmen, Campeche, 46, y la lista sigue.

De acuerdo con La Jornada, “A los 36 secretarios generales de los comités ejecutivos locales y a los representantes de las secciones de la rama marina, y los considerados foráneos, que están en una sección fuera de su adscripción, les pagan $1,370.75 pesos diarios por viáticos, más $1,144.75 por ayuda para transporte y gastos conexos.”

Mientras tanto, los comisionados locales perciben $542.75 diarios en concepto de viáticos, cifra que se suma a $484 de transporte.

Por privilegios permiten despidos

Mientras los dirigentes sindicales charros disfrutan de estas prebendas, más 76,500 familias obreras quedan en la calle en Campeche, Tabasco y Veracruz, como explicamos acá.

Éstas son las nefastas consecuencias del recorte al presupuesto ejecutado por Luis Videgaray, secretario de Hacienda, una política consciente de vaciamiento de la paraestatal Pemex, mientras avanza la subasta de las reservas de hidrocarburos con la apertura al capital privado de la exploración, explotación y refinación de las mismas. Éste es el verdadero rostro de la reforma energética ordenada por Hillary Clinton y sus asesores al gobierno de Enrique Peña Nieto.

La dirección del principal sindicato de los petroleros es cómplice de este brutal ataque a la clase trabajadora. Y esta traición tiene una base material: dinero y prebendas.

De acuerdo con el convenio colectivo de trabajo 2015-2017, el salario mínimo que percibe un trabajador de Pemex de la categoría más baja -8: doméstico, obrero general, tizanero- es de $240.15 por día. La categoría más alta -32: supervisores técnicos en instalaciones marinas, entre otros- en el turno nocturno percibe $1,052.30 diarios.

Para el sentido común, tal vez sean “salarios muy altos”. Sin embargo, cabe destacar que el costo de la canasta alimentaria básica en enero fue de $1,334. Esto no incluye el pago de servicios básicos como transporte, telefonía, servicios de salud y medicamentos. Y además los petroleros enfrentan innumerables riesgos en las tareas de exploración, extracción y refinamiento de petróleo, como lo evidencian los “accidentes laborales” a los que están expuestos: explosiones e incendios de plataformas petroleras, reparación de tomas clandestinas, por ejemplo.

Los funcionarios charros del sindicato cobran su salario y sus prestaciones, de acuerdo con su categoría, más los viáticos y gastos de transporte que se detallan arriba. Son los privilegios que reciben la base material de que se encarguen de sofocar el descontento entre los trabajadores petroleros, golpeados por despidos y ataques al contrato colectivo de trabajo.

Son estos charros a sueldo de Pemex quienes dejaron pasar la reforma energética, con todas las consecuencias negativas que implica para los trabajadores petroleros –sindicalizados o no, de Pemex y de las contratistas- y para sus familias.

Recuperar los sindicatos

Ante este panorama sombrío, es indispensable que los trabajadores de Pemex peleen por recuperar su sindicato para la lucha.

Un sindicato que de verdad defienda los intereses de los trabajadores debe tener puestos rotativos y revocables. No puede, bajo ningún punto de vista, tener lazos con los partidos que representan y defienden a capa y espada los intereses de los empresarios y del Estado, en Pemex la parte patronal, como es el caso de Romero Deschamps, senador por el Partido Revolucionarios Institucional.

Que expulsen a Romero Deschamps y sus secuaces, organizados desde las bases, en forma democrática, apelando a métodos de lucha obreros, como el paro y la huelga. Es insostenible que estos charros vivan la gran vida mientras decenas de miles son arrojados a la calle luego de años de dar toda su energía a la producción de petróleo.

Sólo si se recupera el sindicato, y se unen filas entre los trabajadores sindicalizados, temporarios, de confianza y de contratistas, juntos pueden definir un plan de lucha nacional para hacer retroceder la reforma energética y nacionalizar bajo control obrero las áreas petroleras entregadas al capital privado con la reforma energética. Son los trabajadores quienes pueden administrar la riqueza que generan en beneficio de la clase trabajadora y los sectores populares y en armonía con el medio ambiente.

Con información de La Jornada, El Financiero y El Economista.






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