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Réquiem para la ilusión sanderista

Hace un mes, muchos socialistas afirmaban que Bernie Sanders podría ganar la nominación demócrata y la presidencia de los Estados Unidos. Este miércoles suspendió su campaña. ¿Y ahora qué?

Miércoles 8 de abril | 23:23

Erin Schaff/The New York Times

Mientras Estados Unidos alcanza las 12.000 muertes por coronavirus y decenas de millones de personas están desempleadas, Bernie Sanders acaba de bajarse de las primarias demócratas.

Sanders recibió un impresionante apoyo durante su campaña, recaudando 180 millones de dólares - más que todos los demás candidatos a las primarias demócratas juntos - con pequeñas donaciones de trabajadores: maestros, enfermeras, trabajadores de Amazon, y más. Obtuvo el respaldo de sindicatos clave y tuvo un apoyo masivo entre los jóvenes. Su campaña representó un enorme giro a la izquierda por parte de las masas que permitió a un autoproclamado "socialista democrático" recibir un amplio apoyo.

Innumerables personas con trabajos de bajos salarios y sin seguro médico depositaron sus esperanzas en Sanders. Todo eso se vino abajo el miércoles.

Bernie Sanders se retiró de la carrera.

Esto se produce después de que perdiera en diez estados en el Súper Martes, y de una fuerte campaña en los medios de comunicación que exigen que Sanders se retire y apoye Joe Biden. En estas internas parecía que Sanders podría ganar la nominación demócrata. Sus propuestas como el llamado Medicare for All (atención de salud universal y gratuita) o universidad pública gratuita estaban en el centro de los debates. Muchas de sus de sus propuestas tuvieron altos índices de aprobación. Parecía que el establishmet Demócrata tenía que girar a la izquierda - al menos discursivamente- para seguirle el ritmo. Después del aplastante triunfo de Sanders en Nevada, parecía imparable. La revista Jacobin tituló: “It’s Bernie’s Party Now” (Ahora es el partido de Bernie).

Pero ahora estamos en medio de una pandemia. Las perspectivas son sombrías, ya que la gente muere por el COVID-19 y muchos están luchando por poner comida en la mesa, por no hablar de pagar el alquiler, debido al desempleo masivo. La gente que había puesto sus esperanzas en Sanders probablemente experimente desesperación y angustia. Pero en esta crisis, no podemos desesperarnos: tenemos que aprender de ella para luchar por el socialismo.

El Partido Demócrata contra Bernie Sanders

Muchos criticaron a Sanders por no haberse retirado antes, argumentando que se le pedía a la gente que arriesgara su salud para poder votar en las primarias como en Wisconsin, Florida y otros estados. Ohio y Nueva York retrasaron las fechas de sus elecciones. Esta crítica se repitió en múltiples medios - los medios siempre fueron enemigos de Sanders. La clase política y la Corte Suprema continuaron organizando las elecciones a pesar de la crisis sanitatia, presionando a Sanders para que se retirara.

La suerte estaba echada desde el Super Martes, cuando los demás candidatos se retiraron de la interna y dieron su apoyo a Joe Biden, quien obtuvo victorias contundentes en diez estados. Después del Súper Martes, Elizabeth Warren, la otra candidata progresista, se retiró y no apoyó a Sanders. Muchos especulan que si Warren se hubiera retirado antes, el resultado podría haber sido muy diferente. Pero Warren demostró ser leal al Partido Demócrata, quitandole votos a Sanders.

Que todo esto haya sucedido rápidamente y en poco tiempo no es un accidente. Hubo semanas de ataques mediáticos contra Sanders, y algunos informes muestran que el ex presidente Barack Obama y otros contactaron a los candidatos y los presionaron para apoyar a Biden. En muchos sentidos, la cancha se inclinó hacia Biden. El establishment colaboró muy claramente para promoverlo y acabar con la posibilidad de Sanders de convertirse en el nominado, como lo hicieron en 2016.

Sin embargo, Sanders impuso agenda. Sus propuestas eran populares - en muchos estados más que él - y le marcó la cancha al resto de los candidatos. Según algunas encuestas aproximadamente el 39% de la gente apoyaba la idea del socialismo y alrededor del 50% de la gente apoyaba Medicare for All.

Biden representa la "estabilidad" capitalista

Joe Biden no tiene ninguna solución para esta crisis. Lejos de ello - parece estar desaparecido desde que comenzó. Sin embargo, para mucha gente representa un retorno a la "estabilidad" de la era Obama. Pero la estabilidad es imposible en medio de la pandemia y la recesión.

Aunque los tweets de Donald Trump y las caóticas conferencias de prensa no fueron una característica de la vida bajo Obama, la administración de Obama-Biden no fue la utopía que muchos - incluyendo a Joe Biden - quieren hacer creer. Su historial estaba lejos de ser progresista. Obama deportó a más gente que cualquier otro presidente antes que él, lanzó ataques aéreos en al menos siete países y aprobó un plan de salud que enriqueció a las compañías de seguro sin ni siquiera una "opción pública".

En lugar de "estabilidad", Biden representa la política neoliberal que sentó las bases de la actual crisis económica y sanitaria. Miles de personas morirán en las cárceles como resultado de COVID-19. Fue Biden quien ayudó a encarcelarlos con la reforma penal de 1994. Miles de inmigrantes y refugiados morirán en los campos de concentración que Biden construyó como parte de la infraestructura del ICE (Servicio de Inmigración y Control de Aduanas por sus siglas en inglés). Incluso durante esta pandemia, Biden mantuvo su oposición a Medicare for All.

En este contexto, fue sorprendente que Sanders no expresara ninguna ira hacia Joe Biden y el establishment del Partido Demócrata en su discurso de retirada. Todo lo contrario: "Felicito a Joe Biden, un hombre muy decente, con el que trabajaré para hacer avanzar nuestras ideas progresistas" le dijo a quienes lo seguían por redes sociales.

Joe Biden es un enemigo de la clase obrera, la misma gente que apoyó a Sanders, donó dinero a su campaña y asistió a sus actos. Está firmemente del lado de los capitalistas, oponiéndose asquerosamente a la atención sanitaria universal en medio de la pandemia. Y aún así Sanders hará campaña por Biden - lo que seguramente romperá los corazones de millones sus partidarios.

Así las cosas, tenemos que sacar conclusiones políticas de lo que parece una inmensa traición a todo por lo que Sanders luchaba.

El cementerio de los movimientos

Sanders aprovechó un fenómeno de rápido crecimiento y fue capaz de traer a mucha gente nueva a la política. Sin embargo, la dirección de estas masas recién politizadas - tanto el mismo Sanders como sus aliados en el DSA (Democratic Socialists of America) - eligieron dedicar todo su esfuerzo a empujar un partido capitalista hacia la izquierda. Inicialmente, esta estrategia parecía funcionar. Algunos miembros del DSA fueron electos como diputados en algunos estados y Alexandria Ocasio-Cortez ganó un escaño en la Cámara de Representantes.

El fracaso de Sanders invita a la dirección del DSA, la revista Jacobin y todos los demás grupos Sanderistas a un profundo examen de conciencia. Al dedicar todas sus fuerzas a una estrategia que se basaba en elecciones burguesas y un partido político imperialista para llegar al socialismo - o aunque sea algunas reformas - se llevó a un incipiente movimiento hacia un callejón sin salida.

La historia está tapizada con las tumbas de los izquierdistas que intentaron reformar el Partido Demócrata. Es una estrategia que ha fracasado universalmente, desde George McGovern a Jesse Jackson y, ahora, Bernie Sanders. Los Demócratas son, como cualquier partido burgués e imperialista, enemigos jurados de los socialista. No pueden ser transformados en algo distinto de lo que siempre han sido: un partido de los capitalistas para los capitalistas. La orientación del DSA hacia el Partido Demócrata muestra un fracaso fundamental de dirección y estrategia. Los socialistas deben presentarse a las elecciones y utilizarlas para difundir sus ideas y acumular fuerzas, no para construir un partido capitalista.

Sin embargo, Bernie Sanders no es un socialista. Es un "liberal al estilo del New Deal", en sus propias palabras. Su proyecto era empujar al Partido Demócrata a la izquierda, no hacer una revolución socialista. Por eso votó por el último rescate a las corporaciones, por eso apoya al imperialismo estadounidense una y otra vez, y por eso hará campaña por Joe Biden. Sanders quiere que la gente siga votando por él para que pueda ir a la convención de nominación con el mayor número de delegados posible - en otras palabras, sigue dedicado a empujar el partido a la izquierda. Esto no hará ningún daño al establishment del partido - sin embargo, sirve para evitar que su base más radical rompa con un partido capitalista.

La tragedia del proyecto Sanders es que atrajo a una enorme franja de activistas socialistas a un partido completamente desacreditado. Esto fue orquestado por una dirección que prometió que esto era en preparación para una ruptura con los Demócratas, así como reformas estructurales bajo una presidencia de Sanders, que sería un paso en el camino hacia el socialismo.

Eso no ocurrió.

No yo, nosotros

La campaña de Sanders popularizó muchas demandas importantes que los socialistas deberían asumir: Medicare for All, perdón de los préstamos estudiantiles, universidad gratuita e impuestos más altos para los ricos. En medio de la pandemia del coronavirus, Sanders propuso un subsidio de 2.000 dólares para cada persona por mes, lo cual sería un salvavidas para muchos.

A lo largo de su campaña, Sanders aseguró que se podrían ganar reformas sustanciales ganando el apoyo popular para enfrentarse a un Congreso lleno de republicanos (y demócratas): "Yo no, nosotros", dijo Sanders.

Sin embargo, no organizó ni una sola movilización por sus propuestas. Sanders contaba con el apoyo de un amplio sector de trabajadores, estudiantes y varios sindicatos clave. Estas fuerzas podrían haber ayudado a impulsar la lucha por las reformas que Sanders propone. Imagine si Sanders hubiera llamado a todos los sindicatos que lo apoyaban a ir a la huelga por Medicare for All. ¿O si le hubiera dicho a todos los que lo apoyaban que salieran a la calle a protestar por la deuda de los préstamos estudiantiles? Todas estas tácticas eran posibles con la coalición que había construido. Sin embargo, en lugar de pedirles que lucharan, Sanders les pidió que... hicieran campaña electoral. Y que donaran a su campaña. Organizaciones como el DSA siguieron el ejemplo, invirtiendo todo su tiempo y energía en este esfuerzo. A través de este proceso, se construyó un ejército, pero no un ejército para la lucha de clases.

Cuando Sanders se retira de la carrera, su fracaso en construir un ejército de manifestantes y huelguistas enraizados en la clase obrera se hace evidente. Pero en este momento, hay una necesidad cada vez más urgente de continuar la lucha. Mientras los trabajadores de todo el país organizan paros y la lucha de clases se intensifica, la decisión de la dirección del DSA de centrarse en la campaña de Sanders debe ser cuestionada.

Mientras que algunos dicen que no hay alternativa, es nuestra tarea como socialistas construir una fuerza que pueda crear una alternativa que todos necesitamos desesperadamente. Mientras Sanders votó por un rescate corporativo, las enfermeras piden la nacionalización de la asistencia sanitaria. Socialismo o la barbarie no es sólo un eslogan - es una realidad que está ante nuestros ojos.

¿Qué hacer?

Para muchos, la derrota de Bernie Sanders será desmoralizante y desgarradora. Muchos pueden considerar darle la espalda a la política nacional para centrarse en organizaciones menores. Pero no debemos perder el ánimo y no podemos dar marcha atrás en la lucha por el poder político a nivel nacional e internacional.

La clase trabajadora necesita su propia representación política. Los trabajadores de la salud, de la construcción y de la alimentación que están luchando ahora mismo necesitan su propio partido político: un partido de trabajadores independiente de los capitalistas.

Bertolt Brecht escribió una vez que "porque las cosas son como son, las cosas no permanecerán como son". Ahora es un momento en el que el orden capitalista está en crisis y no podemos caer en la desesperación. Ahora no es el momento de la desilusión, es el momento de luchar. Es el momento de organizarse para las luchas que acaban de empezar y sentar las bases para la revolución socialista, para el futuro. Los socialistas del DSA y su periferia, como los miles de personas que fueron defraudadas por los demócratas, deben unirse a la combativa clase obrera que ya está enfrentando esta crisis de frente. Esta unidad debe estar en torno a un nuevo partido, una alternativa de la clase obrera independiente de los capitalistas. El momento es ahora. Tenemos un mundo que ganar.






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