UAM-IZTAPALAPA

¿Qué podemos hacer frente a los constantes asaltos y la criminalización de la juventud?

Recientemente se ha abierto una discusión en la comunidad de la UAMI entorno a la seguridad producto de los constantes asaltos en las rutas que vienen de Santa Marta a la UAMI, ¿es esto un hecho aislado por fuera de lo que pasa en el país? ¿Qué podemos hacer los estudiantes?

Viernes 9 de febrero | 17:11

Ya no es noticia que la violencia y la delincuencia en todo el país han ido en aumento desde que inició el siglo. El estado putrefacto, agusanado de la economía y de las instituciones políticas corrompidas supura la gangrena de donde se nutren la violencia y la degeneración social.

La crisis económica en la que actualmente se encuentra el país –salario mínimo más bajo incluso que el crecimiento de los índices de precios, pronóstico de crecimiento miserable (2.7 por ciento máximo) que no se cumplen a fin de año y con la inflación más alta de los últimos 9 años (5.5 por ciento) – acelera la barbarie social.

Además, la estrategia de la guerra contra el narco, a más de diez años de su implementación, ha atestado al país entero de fosas clandestinas, de feminicidios y desaparecidos. Por eso nada podemos esperar de las estructuras políticas del Estado, cuya degeneración y corrupción son conocidas a nivel mundial.

En ese sentido, la aprobación de la Ley de Seguridad Interior sólo vislumbra más violencia y más sangre para el país. Esta nueva ley le da más libertad al ejército para reprimir, para desaparecer y asesinar personas como ocurrió en Ayotzinapa y en Tlatlaya, y como recién aconteció con el joven Ulises Adair Cardona Flores, menor de 17 años desaparecido en Jalisco por la Marina.

La comunidad de la UAMI ha iniciado un debate frente a los constantes asaltos en las rutas que vienen de Santa Marta. Este problema ha escalado al grado de que la última semana se dio una reunión improvisada entre las autoridades de la UAMI, los estudiantes y elementos de la policía auxiliar.

Ante la ola de asaltos, de secuestros y feminicidios que invade como cáncer a México en general y a la metrópoli capitalina en particular, y que azotan muy especialmente a estudiantes y trabajadores, tenemos que recuperar los ejemplos antes mencionados para pensar si la Ciudad de México está exenta del actuar que las fuerzas armadas han tenido en todo el país: desaparición forzada, relación con las redes de trata y el narcotráfico, violaciones a derechos humanos o tortura.

Basta con recordar la desaparición forzada y la tortura hasta el delirio que sufrió recientemente Marco Antonio Sánchez, estudiante de prepa 8, en manos de la policía, para clarificar que la respuesta no está en la exigencia de mayor presencia de la policía en los alrededores de las universidades.

El Politécnico es el gran ejemplo de cómo pese a la presencia de la policía, particularmente la Policía Bancaria e Industrial, los asaltos y el narcomenudeo no disminuyen, por el contrario, son los PBI quienes están al frente del negocio de robo de autopartes que se da en distintas unidades.

No podemos pensar en que la respuesta para evitar que los asaltos que sufre la comunidad universitaria de la UAM Iztapalapa se encuentre en el llamado a reforzar la presencia de la policía, la institución que por excelencia criminaliza a la juventud.

Muy por el contrario, consideramos que la salida para evitar ser asaltados en nuestro trayecto de casa a la universidad, es la exigencia concreta a las autoridades de la UAM para que desde rectoría se garantice un transporte gratuito para estudiantes y trabajadores que vaya desde la UAMI a los puntos más concurridos, es decir rutas definidas por la propia comunidad en horarios matutinos y vespertinos.

Consideramos que este transporte debe pertenecer a la UAM y por ende, el personal debería ser basificado, contar con plenos derechos sindicales y tener un salario digno.

Esta demanda no es una utopía: las universidades más importantes del país, como la UNAM y el politécnico, cuentan con transporte gratuito.

Para que en la Universidad Autónoma Metropolitana pueda hacerse realidad esta demanda, debemos consolidar una organización estudiantil fuerte y con métodos democráticos, que busque soldar alianzas con los trabajadores de la Universidad, incorporando a su organización también las demandas de los trabajadores.
Al mismo tiempo, los trabajadores del sindicato deberían hacer suya la exigencia de los universitarios por un transporte gratuito para toda la comunidad garantizado por las autoridades universitarias.

Si el problema es que no se cuenta con mayor presupuesto, hagamos la exigencia al Estado para mayor presupuesto a las universidades públicas y pensemos en recortar los salarios de los altos funcionarios de la universidad que por sólo poner un ejemplo, en el caso del rector percibe un sueldo mensual de más de 100 mil pesos.

Desde la Agrupación Juvenil Anticapitalista, creemos que tenemos que seguir discutiendo estos temas de suma importancia sin dejar de lado la lucha contra la militarización, la Ley de Seguridad Interior y por justica para nuestro compañero Marco Antonio, tratado con brutalidad por la policía de Mancera, por eso te invitamos este miércoles 14 de febrero a las 13:00hrs frente al Edificio E a discutir sobre estos temas.






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