Economía

AMLO Y LOS MERCADOS

¿Qué hay detrás de la recompra de bonos del NAIM?

Para frenar el descontento de inversores ante cancelación de las obras en Texcoco, López Obrador ordenó la recompra de bonos. Los inversionistas, a través de las calificadoras de riesgo, aprietan haciendo “recomendaciones” para que el nuevo gobierno "no pierda la credibilidad de los mercados".

Viernes 7 de diciembre

Asciende a 1800 millones de dólares (mdd) la compra de bonos –papeles de la deuda emitida por el ex presidente Peña Nieto para financiar las obras en Texcoco, por 6000 mdd– que anunció el gobierno de López Obrador el pasado lunes. El flamante mandatario señaló que la decisión de comprar la deuda se tomó para “proteger a los poseedores de bonos y a los inversionistas en general”.

Respondió así a las críticas de inversionistas y agencias calificadoras de riesgos que siguieron a la cancelación de las obras del Nuevo Aeropuerto Internacional de México. Generó una reacción por parte de la Bolsa de Valores que llevó al peso mexicano a una depreciación de su valor, pasando de cotizar en 18.50 a 20.63 con respecto al valor del dólar. López Obrador por su parte intentó tranquilizar a los mercados planteando que sus inversiones estaban garantizadas y se buscaría la vía para reorientar su inversión.

Los mercados recibieron bien la noticia aunque para Moody´s y otras agencias estas medidas no son suficientes y de no actuar rápido el gobierno de Obrador corre el riesgo de que los bonos sean calificados como “bonos basura”. No está dicho que los inversores acepten la oferta del nuevo gobierno.

Oferta de compra de bonos para mantener la confianza

La recompra de bonos es una medida que lleva adelante un gobierno para volver a comprar papeles de deuda que emitió y fueron adquiridos por inversionistas para financiar obra pública o grandes proyectos de infraestructura.

Si el gobierno pierde credibilidad en cuanto su capacidad de pago, sea por cancelación de la obra o expectativas desfavorables en la situación económica, el valor de los bonos desciende y los inversionistas comienzan a venderlos en el mercado secundario. Para intentar evitarlo manteniendo la confianza de los mercados, el gobierno emite ofertas de compra de los bonos a valores mayores de los que cotizan.

El objetivo central es que las calificadoras de riesgo crediticio -grandes agencias capitalistas que imponen sus condiciones-, no rebajen las calificaciones de los títulos emitidos por el gobierno, lo cual lo podría poner en aprietos.

Los grandes capitales aprietan y el gobierno cede

La construcción del Nuevo Aeropuerto de Texcoco no ha sido detenida. No obstante, el derroche de recursos que representa que se siga adelante en una obra que se va a cancelar, es una vía para mantener contentos a los inversionistas planteándoles que no se detenga la obra hasta llegar a un acuerdo que les sea satisfactorio.

La recompra de bonos es una forma en que el gobierno busca compensar en parte la suspensión de la obra. Se ocupa dinero público –que se podría haber utilizado para salud, educación, vivienda– para mantener contentos a los inversionistas al tiempo que las agencias calificadoras aprietan constantemente, advierten y recomiendan. El nuevo presidente honra la deuda que dejó el repudiado Peña Nieto.

Los mercados mandan y hay que tenerlos tranquilos, o al menos así lo ve López Obrador, que desde los tiempos de su campaña electoral sostuvo que gobernaría para los pobres y para los ricos. Una utopía reaccionaria que pretende conciliar los intereses de los empresarios, sedientos de acumular más y más riqueza, y las justas aspiraciones de las mayorías, que anhelan una vida digna.






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