Géneros y Sexualidades

8M HUELGA INTERNACIONAL DE MUJERES

¿Qué hacer este 8M si eres hombre? Primer paso: ¡no romper la huelga!

En redes circula una lista de "consejos" para hombres sobre qué hacer el 8 de marzo. ¿Qué es lo que deberían hacer?

Sábado 22 de febrero | 14:32

Se acerca el 8 de marzo, Día Internacional de las Mujeres, y como cada año se pone a circular una lista de “consejos” sobre qué hacer ese día si eres hombre. Comenzó a raíz de las movilizaciones de mujeres que han tomado las calles en los últimos años y, ante diversas críticas, esta lista ha tenido “agregados”.

Comenzó con los puntos que se observan en la imagen de arriba, pero solamente llegaba a mencionar a los medios de comunicación. Al año siguiente, se añadió la cuestión de qué hacer si se es militante, pero sólo decía difundir la lista entre grupos de mujeres y amigas, el año pasado se sumó el difundir la lista entre hombres y ahora el texto vuelve a circular mencionando qué hacer si un hombre desea ir a la marcha.

Roles de género... ¿Incuestionados?

Llama la atención ver características que se le atribuyen a las mujeres sin cuestionar hasta el final el rol de género que impone una sociedad patriarcal y machista. Gran parte de los puntos que se abordan básicamente “piden” que el hombre sea quien ocupe por un día el lugar de la mujer: “si eres padre, encárgate de tus hijos; si eres amigo, ofrécete de niñero; releva a las mujeres cuidadoras en tu familia”, etcétera.

No es suficiente siquiera proponer cuestiones parciales como cubrir a una mujer en no hacer la comida o lavar la ropa, sino que es necesario acabar con el sistema y las instituciones que lo reproducen. Dichas posturas esgrimidas en la lista de “consejos” no abordan un elemento crucial: ¿qué hacer luego del 8M? Detrás de las “buenas” intenciones que se le proponen al hombre está la reproducción de los roles de género que el patriarcado nos ha impuesto: «¿quieres participar? ¡Por supuesto! Por hoy tendrás que cumplir el rol que la sociedad me ha asignado, mañana volveremos a actuar normal».

Se trata de una adaptación al llamado "viernes islandés", en referencia a cuando en Islandia las mujeres hicieron su propio paro de labores contra una ley anti-aborto. El impacto político fue fuerte a pesar de contar con importantes limitantes. Hoy dicha táctica se quiere replicar en el México de los feminicidios, los cuales han incrementado en el gobierno de la 4T de AMLO.

Esquirolaje y conciliación de clases; la huelga no es un privilegio

Pero son dos los puntos más escandalosos de esa lista: “si eres compañero de trabajo, cubre a tu compañera” y “si eres jefe, dale el día libre a las mujeres”.

Cabe preguntarse entonces: ¿cuál es el punto de convocar a una huelga y a parar si de todas maneras alguien va a cubrir el puesto? Dicha acción tiene nombre y apellido: se conoce como ser un esquirol, carnero, rompehuelgas, etc. Son epítetos creados contra aquellos quienes deciden cruzar la barricada en contra de los intereses de la colectividad que decidió el paro.

La huelga es un método de lucha histórico de la clase obrera. Su propósito es golpear los bolsillos de la burguesía y generar pérdidas económicas ante la falta de producción. No tiene sentido que una mujer se ausente en el trabajo debido al paro si de todas maneras habrá alguien (un hombre cubriéndola) generando ganancias para la patronal, en especial cuando una de las consignas para el paro internacional de mujeres en los últimos años fue “si mi vida no vale, produzcan sin nosotras”.

A eso hay que añadirle el punto (francamente insultante) donde se le pide al jefe darle el día libre a las mujeres. Incluso haciendo memoria sobre el supuesto origen del 8 de marzo, con la historia (apócrifa, por cierto) de una fábrica que se incendió en Nueva York y que habría dado pie a la creación del día de la mujer, pedirle a los patrones (los capitalistas) que den el día en lugar de fomentar el paro entre las trabajadoras y trabajadores es caer en una absurda ingenuidad dado que ellos jamás nos han otorgado nada por buena voluntad, sino como consecuencia de nuestra lucha.

Y es que frente al llamado de paro de mujeres el 9 bajo la consigna #El9NingunaSeMueve y #UnDíaSinNosotras —puesto que el 8 cae en domingo—, ha habido varios reclamos en redes sociales argumentando que el paro sería un “privilegio”.

Nada más falso. Las mujeres trabajadoras hemos parado a lo largo de la historia en defensa de nuestros derechos y en detrimento de los explotadores. Decir que una huelga es un privilegio sólo demuestra que quienes sostienen esa postura no conocen lo que es levantarse en la madrugada, recibir un sueldo miserable, regresar de trabajar y además cuidar de nuestros hijos.

Aunado a eso, frente al "riesgo" que implicaría parar y que se descuente el día, han aparecido sugerencias como ir vestidas de negro y con un pañuelo morado para mostrar solidaridad. Pero lo que eso refleja es justamente la debilidad que hay en ese sector de impulsar el paro.

Lejos de agitar la necesidad de que la huelga se extienda a los sectores estratégicos de la economía y aquellos donde las mujeres somos mayoritarias (como la educación o la salud) e impulsar comisiones de mujeres para que nos organicemos por medio de asambleas en nuestros centros de trabajo y hacer un verdadero paro efectivo —lo cual pasa por exigirle a las centrales sindicales tomar las calles ese día, como hizo el SITUAM el año pasado—, implícitamente se pone al mismo nivel el paro en abstracto en todos los sectores, incluyendo el trabajo no remunerado —poco falta para "pedirle" a las mujeres acomodadas de la Roma-Condesa que le "den el día libre" a sus trabajadoras domésticas.

El 8 de marzo fue iniciativa de mujeres socialistas en lucha contra el capitalismo; el día de la mujer marcó el inicio de la primer revolución obrera triunfante de la historia, misma que otorgó el derecho al voto femenino, el aborto, el divorcio, el derecho de herencia y demás conquistas que hoy muchas mujeres no gozamos en varias partes del mundo. Las mujeres revolucionarias hemos estado en primera fila luchando contra la opresión y explotación y, lejos de excluir a nuestros hermanos de clase, luchamos de manera conjunta.

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Como dicen nuestras compañeras de Pan y Rosas Bolivia —quienes han estado en primera fila enfrentando el golpe de estado de la derecha rancia apoyado por la Organización de Estados Americanos—, el feminismo no es un club de té apolítico. En varias partes donde se ha convocado a huelga feminista, nuestros compañeros varones han estado codo a codo con nosotras parando en sus centros de trabajo; en Argentina, gremios mayoritariamente masculinos como el de los trabajadores de la energía atómica, de PepsiCo y Kraft, aeronáuticos, y demás, han hecho huelgas bajo la consigna #NiUnaMenos, mostrando solidaridad con sus compañeras mujeres.

Por eso es clave no sólo impulsar el paro de manera activa con asambleas, sino que además nos organicemos de manera permanente en comisiones de mujeres para discutir todo luego del 8M. Y es que la falta de delimitación política de la convocatoria es tal que por eso se han intentado colgar nuestros enemigos de forma cínica y totalmente hipócrita, como vimos en estos días al PAN —que siempre se ha opuesto a que las mujeres decidamos sobre nuestros cuerpos— “adherir” al paro; por eso éste debe impulsarse desde todos los lugares de trabajo y con total independencia de los partidos del congreso, la derecha y también del mismo gobierno de la “cuarta transformación” que ha permitido que continúe la violencia contra las mujeres.

De otro modo, la patronal puede fácilmente deslindarse y otorgar el día como si fuera un feriado, como efectivamente ya está sucediendo en algunos centros laborales, provocando que se considere un día de asueto y quitándole todo el filo combativo a la convocatoria.

Así que si eres hombre y no sabes qué hacer este 8 de marzo, no cubras a tu compañera, sal a marchar con ella; no te ofrezcas de niñero ni pases lista, sino que insiste en votar el paro y ve a la marcha junto a tus compañeras mujeres, con tus hijos, adquiere conciencia, sé solidario y no relegues el cambio de roles de género a solamente un día, cuestiónate esas imposiciones. ¡Seamos miles en las calles este 8M exigiendo alto a los feminicidios y a la violencia patriarcal!






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