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RUSIA

Putin se reúne con el presidente chino y lanza ejercicios militares sin precedentes

Durante el encuentro Xi Jinping le pidió a su par ruso cooperar frente al unilateralismo y “acciones económicas hostiles", en clara referencia a la política de la Casa Blanca.

Miércoles 12 de septiembre

En un clima amable y distendido, en el que incluso se permitieron degustar caviar y otras exquisiteces (mientras en Moscú se reprimía una importante movilización contra la reforma jubilatoria), los presidentes ruso Vladimir Putin y chino, Xi Jinping, se reunieron el martes en la oriental ciudad rusa de Vladivostok. La cumbre que se dio en el marco del Foro Económico Oriental, además de acuerdos comerciales, tuvo el objetivo fundamental de enviar señales contra Washington y contra la OTAN, la gran alianza militar comandada por EEUU.

Xi dijo que "vemos la globalización económica y una política multipolar, pero también vemos otras tendencias que van en contra de este desarrollo positivo". "Vemos acciones unilaterales y acciones económicas hostiles”, refiriéndose a la guerra comercial que ha abierto el presidente de los EEUU Donald Trump contra China imponiendo fuertes aranceles a las importaciones provenientes del país asiático.

También sostuvo que “Rusia y China son buenos vecinos y socios” y que “Entramos en una nueva era de cooperación y juntos podremos neutralizar los retos y riesgos que enfrentamos".

A su tiempo, el presidente ruso aprovechó para destacar que el comercio bilateral con China ha aumentado en casi un tercio, alcanzando los 50.000 millones de dólares en la primera mitad del año, y expresó su esperanza de que a finales de 2018 el intercambio llegue a unos 100.000 millones de dólares.

Durante el encuentro, ambos países firmaron una serie de acuerdos económicos, entre ellos la concesión por parte del Banco del Desarrollo de China (BDC) al banco ruso estatal para el desarrollo y el comercio exterior Vnesheconombank (VEB) de 12.000 millones de yuanes (unos 1.750 millones de dólares) y los mandatarios abogaron por el uso de las divisas nacionales para las transacciones bilaterales.

Pero lo más destacado, es que la visita de Xi a Vladivostok coincide con el lanzamiento de los mayores ejercicios militares de la historia moderna de Rusia y de los cuales tiene participación la propia China, otro hecho histórico en colaboración militar a excepción de ejercicios puntuales de carácter “anti-terrorista”.

Las maniobras militares "Vostok 2018", se dan en medio de importantes tensiones con Occidente, en particular con los EEUU. Hay que recordar que este país describió en su estrategia de seguridad nacional de 2017, a Rusia y China como deseosos de “formar un mundo opuesto a los valores e intereses de Estados Unidos”. Además, es probable un recrudecimiento de las acciones militares en Siria, donde las principales potencias mundiales, especialmente EEUU y Rusia, están directamente involucradas.

Las “Vostok 2018” son las más grandes desde la segunda guerra mundial, tanto por la cantidad de tropas y vehículos que movilizará, como por su extensión territorial.

Una de las primeras operaciones fue el desembarco de unidades de infantería de marina y de una brigada de infantería motorizada en la zona del cabo Vankaren, bañado por el mar de Chukotka, a unos 400 kilómetros de Alaska (EEUU), según informó el Ministerio de Defensa de Rusia. La misión se llevó a cabo con fuego de apoyo del buque antisubmarino "Vicealmirante Kulakov" y de helicópteros Ka-27 emplazados en ese navío.

Aunque el Kremlin calificó las maniobras de "rutinarias", Putin supervisará en persona la marcha de los ejercicios, parte de los cuales se desarrolla en la región de Zabaikal, limítrofe con China y Mongolia, que también participan con varios miles de efectivos.

Los números hablan por sí solos. Unos 300.000 soldados rusos, acompañados de varios miles de efectivos del Ejército Popular de Liberación de China y de las Fuerzas Armadas mongolas. Unos 36.000 tanques y otros vehículos militares y alrededor de 1.000 aviones de combate han sido desplegados en todo el Este de Rusia.

China aportaría 3.500 soldados, 200 tanques y blindados y unos 30 aviones.

"Vostok 2018" incluye los mares de Ojotsk, Bering y Japón, aunque para tranquilizar a Tokio, Rusia ya ha dicho que la defensa de las islas Kuriles (en disputa entre Rusia y Japón) no está en el programa de estos ejercicios.

Habrá ejercicios con misiles tácticos Iskander, que ya han sido emplazados en Kaliningrado, enclave ruso en la región del Báltico que limita con países miembros de la OTAN. También mostrará las capacidades del nuevo tanque T-90 y de los cazas Su-34 y Su-35, mientras algunos de los 80 buques que surcan las aguas en estos ejercicios estarán equipados con los misiles de crucero Kalibr, los mismos que la Armada rusa ha utilizado para martillear objetivos yihadistas en Siria.

Aunque las maniobras tienen lugar lejos de su zona de influencia, la OTAN ha expresado su preocupación, ya que considera que Rusia está escenificando su respuesta ante una posible guerra a gran escala. Y más allá del gigantesco despliegue, lo novedoso que debería preocupar a Occidente es que China participe activamente en unas maniobras estratégicas, dirigidas a hacer frente a un hipotético enemigo común en el Este de Asia.






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