PRECARIZACIÓN LABORAL

Precarizadas y sin futuro, así trabajamos las jóvenes en la Ciudad “rosa” de Mancera

Tengo 25 años de edad, desde los 15 trabajo en la informalidad y desde hace 7 años busco pero no he encontrado un trabajo que reconozca mis derechos como trabajadora. Soy parte de la juventud precarizada.

Lunes 13 de marzo | 16:04

Hace un par de años por fin salí de la universidad, mi madre siempre dijo que si quería tener una vida medianamente decente debía estudiar. Ella no tuvo oportunidad de hacerlo, la prepa en la que se quedó cuando joven estaba muy lejos según el criterio de mi abuela que decidió no permitirle seguir con sus estudios. Se metió desde entonces a trabajar y aún, a sus casi 50 años, sigue laborando.

Por su propia experiencia y por el ánimo de verme en una vida distinta a la suya, mi vieja siempre me apoyó para concluir mis estudios, ambas pensábamos que con una carrera prácticamente aseguraba mi futuro. ¡Qué equivocadas estábamos!

En una “capital social” y “amigable para las niñas y las mujeres”, una podría creer ingenuamente que la vida y el trabajo para nosotras debería ser digno. Sin embargo y lamentablemente, la realidad es otra para mí y para miles de jóvenes que vivimos y trabajamos aquí, incluso para quienes como yo trabajamos en dependencias de la CDMX.

¡Mamá, me dieron trabajo en el gobierno de la ciudad!

Contratada bajo la modalidad de honorarios, sin las prestaciones mínimas ni seguridad social, sin seguro médico ni acceso a crédito para la vivienda, pensar en jubilarse parece un chiste y como el contrato lo firmo un par de días antes de que concluya el mes, en cualquier momento podrían correrme.


Miguel Ángel Mancera

Hay días en los que “el jefe” (Miguel Ángel Mancera) tiene actividades, y eso días nos obligan a ir y aplaudir como focas de acuario, oímos sus discursos pro mujer, todos sus avances, lo rosa y segura que esta ciudad es, mientras los encargados vigilan que aclamemos y aplaudamos. ¿¡Qué locura, no!?

Aplaudimos un discurso que por dentro nos quema, porque no sólo sabemos que no es verdad lo que dice ¡sino que sus mentiras nos matan, nos violan, precarizan y oprimen!

Muchas veces las jornadas son de hasta 12 horas, sin pago de extras por supuesto. Salgo de mi casa a las 7 de la mañana y algunos días regreso pasadas las 21, cansada del trabajo y angustiada por los malos tratos debo prepararme para regresar al día siguiente. Antes de acostarme recojo lo necesario en casa y, afortunadamente, ahora que trabajo, las tareas del hogar nos las dividimos entre toda la familia; pero sé que esta no es la realidad de todas pues, si yo termino cansada, no quiero imaginarme como se sienten mis compañeras que además tienen hijos y algunas incluso son madres solteras. Hacen de comer, lavan, limpian, bañan a los niños, hacen tarea; y eso es de todos los días.

Escucho cada fin de mes los problemas que tienen porque ya no les alcanza, y si algún niño en casa se enferma la situación se torna aún más pesada, y que como no tenemos seguro médico se quedan desfalcadas pagando consultas y medicinas.


Hipocresía institucional

Pero aun peor la deben pasar otras jóvenes, ¿cómo hacen nuestras compañeras de intendencia para vivir?, ellas están subcontratadas por una empresa que cambia de nombre cada año o meses perdiendo la poca antigüedad que acumulan, lo único que cambia es el nombre de la empresa y el uniforme, y a veces ni el uniforme cambia.

Tengo 25 años de edad, desde los 15 años trabajo en la informalidad y desde hace 7 años no he encontrado un trabajo que reconozca mis derechos como trabajadora.

A veces no puedo dormir pensando en que seguramente trabajaré hasta la muerte, precarizada y sin pensión, así como lo hacen las señoras y los señores que con el cuerpo curvo y cansado limpian las instalaciones del metro.

Pero ya me ha quedado claro que el discurso de Mancera y su “Capital Social” es una farsa y veo con rabia como cada día avanzan sobre nosotras y nuestros compañeros arrebatándonos nuestros derechos más elementales y también la ilusión de un futuro digno, y me alienta saber que son miles los jóvenes que sienten como yo esta rabian contenida que quiebra gargantas de tanta impotencia, y sé que esa rabia está buscando un cauce para encaminarse hacia buena vía, porque estoy convencida que para mi generación no hay más camino que el de organizarnos porque es urgente luchar por una vida digna y arrancarle de sus arcas a estos miserables el futuro que nos han robado.






Temas relacionados

Gobierno CDMX   /   mujer trabajadora   /   Precarización laboral

Comentarios

DEJAR COMENTARIO