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DOCENTES UNIVERSITARIOS

Precarización laboral de los profesores del IPN, una realidad nacional

En un comunicado público, los profesores del IPN denuncian la situación de precarización laboral contra el sector docente en esta universidad, lo que es en realidad un reflejo de la situación por la que pasan los profesores de asignatura de todo el país.

Miércoles 23 de diciembre de 2020 | 18:17

Recientemente profesores del Instituto Politécnico Nacional (IPN) han denunciado la situación de precarización a la que son sometidos por las autoridades de esa universidad, pues viven lo que ellos mismos han denominado como “una situación laboral crítica”, ya que señalaron que la institución cuenta con una planta docente de 16 mil 947 profesores, de los cuales el 53% son de tiempos parciales. El 24% tienen plazas de menos de 20 horas a la semana, lo que es conocido con el nombre de profesores de asignatura, y el 29% entre 20 y 30 horas, lo que “se traduce en sueldos bajos (de 7,000 a 15,000 pesos mensuales), con menos o nulas prestaciones y difícil acceso a programas de investigación”.

Dicha situación ha creado una división entre profesores de tiempo completo, profesores de tiempos parciales y profesores de asignatura. En el primer caso esos profesores conforman algo a lo que podríamos llamar “castas académicas” o burocracias académicas, en las que por ejemplo un profesor de tiempo completo de 40 horas, representa el 47% según el comunicado de los profesores del IPN de personal académico, posee sueldos inalcanzables y todas las prestaciones de ley, además de que cuenta con la posibilidad de convertirse en profesor-investigador, categoría aún más alta. Pero ellos no dan 40 horas de clase, sino que la mayor parte de esa carga es tomada por los de asignatura y de tiempos parciales, es decir, esta élite de académicos se queda con los mayores beneficios y descargan la mayor parte del trabajo sobre los docentes que están contratados por horas.

Ya que un profesor de tiempo completo con 40 horas, trabaja frente a grupo 8 horas a la semana, que es la carga mínima que se le permite, siempre y cuando participe en proyectos de investigación, mientras que los de asignatura cubren el resto y no tienen derecho a tener proyectos de investigación, que representan ingresos para ellos. Y para seguir reproduciendo esta situación, las convocatorias de basificación se hacen a modo, para que sólo los que son parte de estas castas puedan acceder a las prestaciones, mientras que cientos de docentes quedan en la incertidumbre laboral.

La trampa es tan descarada que en estos concursos no cuenta ni la antigüedad frente a grupo ni los grados académicos. Como muestra, hay maestros que se jubilan después de 20 años de dar clases, sin poder subir en el escalafón laboral a pesar de todos los méritos que juntaron a lo largo de sus carreras académicas. Todo esto no podría ocurrir sin la complicidad de las autoridades con la burocracia sindical, que en este caso es la del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE), ya que el IPN es representado por la sección 60 del sindicato.

Precarización como realidad generalizada entre los docentes universitarios

Todo lo narrado aquí no es una situación exclusiva del Politécnico, por el contrario, se encuentra totalmente generalizada a lo largo y ancho del país, como legado de los ataques que el neoliberalismo emprendió contra la educación en general, y que se manifiesta con estas particularidades en la educación media y educación superior. Ataques que la 4T no se encuentra muy dispuesta a revertir, como nos lo ha mostrado en repetidas ocasiones en los dos primeros años que van de este sexenio.

Si vemos las cifras de conjunto tendremos una mayor idea de lo que pasa. Según el portal de la Plataforma en Transparencia y Rendición de Cuentas de la Secretaría de Educación Pública (SEP), en la parte de la Subsecretaría de Educación Superior, existen 35 universidades estatales en el país. En el 2020 existen 720,788 profesores universitarios, de los cuales 6,937 son de medio tiempo, 48,957 son de tiempo completo y 664,894 son de asignatura, es decir que hay más de medio millón de maestros de educación superior que se encuentran en la total precarización e indefensión laboral.

La situación se pone aún más escalofriante si vemos el promedio del salario mensual. El de un investigador de tiempo completo es de alrededor de 25,700 pesos, el de uno de medio tiempo es de 12,500 pesos y el de un profesor de asignatura es de 400 pesos en promedio, lo cual muestra una realidad de brutal abuso contra la mayoría de los trabajadores docentes de la educación superior. Y esto sin contar a las universidades privadas, en donde la precarización de los maestros es aún mayor que en las públicas.

Búsqueda de una respuesta

Los profesores de todo el país necesitamos organizarnos y asumirnos como trabajadores de la educación, como tales debemos buscar tener derechos y estabilidad laboral, exigiendo en primer lugar basificación inmediata de todos los docentes de asignatura y la unificación en una sola categoría de profesores investigadores para abolir las castas académicas, con todos los derechos laborales de un profesor de tiempo completo. En segundo lugar reclamamos el derecho a la sindicalización, lo que implica echar de nuestras organizaciones a las burocracias sindicales, cómplices de las patronales.

También se requiere la democratización de las universidades, pues una minoría controla las universidades, las burocracias académicas imponen sus decisiones a la mayoría de las comunidades estudiantiles y docentes, lo que nos lleva a la necesidad de la unidad entre docentes, trabajadores y estudiantes, peleando por gobiernos tripartitos al interior de nuestras universidades. La democratización debe traer consigo la desaparición de las burocracias académicas, donde alumnos, maestros y trabajadores puedan discutir en común sus proyectos y trabajar en conjunto para mejorar cada día más las condiciones en las que desarrollan sus actividades. Además, debemos pelear para combatir la violencia de género mediante comisiones de mujeres y asambleas tripartitas.

Junto ello, es necesaria una propuesta de unidad con el resto de los trabajadores del país, tanto los sindicalizados como los no sindicalizados, como lo hace el Movimiento Nacional contra la Precarización y los Despidos (Monapred), que es un esfuerzo por articular las fuerzas de la clase trabajadora y romper toda división con el fin de defender los derechos de nuestra clase.






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