Juventud

ASAMBLEA NACIONAL JUVENIL ANTICAPITALISTA

Por una juventud anticapitalista que pelee junto a los trabajadores

Lee aquí la intervención de Isabel Vega sobre la situación de la juventud estudiantil y trabajadora y la perspectiva que tenemos para organizarnos desde la Agrupación Juvenil Anticapitalista, que dió en la Asamblea Nacional Juvenil Anticapitalista este 6 de septiembre.

Lunes 7 de septiembre | 21:10

Como vemos hay un escenario muy complicado para la juventud, no solo en México sino a nivel internacional, sin embargo, la juventud comienza a levantar la cabeza, rechazando que nos sigan arrebatando el presente y el futuro.

Muestra de ello han sido las masivas movilizaciones en Chile, iniciadas por los secundarios, contra el alza de las tarifas del transporte. Mismas que se volvieron revueltas y pasaron de decir que no eran 30 pesos sino 30 años de neoliberalismo.

Nuestras compañeras y compañeros de Vencer, junto a trabajadores y trabajadoras pusieron en pie el comité de emergencia y resguardo, que fue una experiencia de autoorganización que puso en pie la coordinación de sectores de trabajadores en lucha, permitió reagrupar a la vanguardia para pelear una política combativa que enfrentara a la patronal y al gobierno, poniendo por delante la organización independiente para conquistar las demandas de los distintos sectores.

También con la juventud en Francia que acompañó a los chalecos amarillos, y la huelga del año pasado en enormes movilizaciones. En Bolivia, junto a trabajadores, indígenas y mujeres enfrentando, el golpe orquestado desde el imperialismo.

Más recientemente en EEUU, contra la violencia policial y racial. La rabia que se extendieron hasta Inglaterra, el Estado Español, Francia, Alemania, Gran Bretaña y Australia. Con movilizaciones enormes, encabezadas por jóvenes, que ven como muere su generación a manos de la policía. Mismos que en algunos sectores comenzar a cuestionar más profundamente el rol de la policía, exigiendo que desaparezca.

También como jóvenes, hemos sido parte del movimiento de mujeres que ha inundado las calles a nivel internacional, exigiendo un alto a la violencia y el derecho al aborto legal, seguro, libre y gratuito. Con los llamados a paro internacional hemos hecho que la tierra tiemble el 8M desde hace ya 4 años.

Llevamos la marea verde a todos los rincones del mundo y en México y Latinoamérica la consigna de Ni Una Menos, denunciando que los feminicidios y crímenes de odio son crímenes de Estado y que este sistema tiene muchas deudas con las mujeres y la diversidad sexual.

En resumen, hay una nueva generación que se levanta a nivel internacional, contra los estragos de décadas de neoliberalismo, que nos han dejado sin trabajo, sin educación, sin salud, y pretenden seguir avanzando con derechos.

Una generación que sabe que este sistema no tiene nada que ofrecemos, pues gran parte de nuestra vida (o toda) la hemos transcurrido en la crisis. Es decir, somos una juventud se ha puesto en pie contra todas las opresiones y contra la explotación capitalista.

Sumado a esto, en medio de la pandemia se mostró quiénes somos los esenciales y estratégicos para que este mundo se mueva cada día: las y los trabajadores.

A pesar de la pandemia, los trabajadores de las telecomunicaciones, la electricidad, el transporte, los petroleros, fueron obligados a seguir trabajando, pues ocupan un lugar estratégico para que el resto de la economía funcione. El Estado y las patronales son conscientes de lo peligroso que sería que estos sectores decidieran parar la producción, por eso es que se han esmerado en construir ahí las más potentes burocracias sindicales para intentar impedir que los trabajadores se organicen por condiciones dignas de trabajo. Esa capacidad de moverlo y paralizarlo todo, le da la capacidad a los sectores estratégicos de la clase trabajadora de transformarlo todo, por eso estamos convencides de la necesidad de la unidad de estos con aquellos trabajadores que no cuentan ni con sindicatos, como los repartidores de apps que este 8 de octubre están convocando a una tercer acción internacional.

Además, durante estos meses los sectores más precarizados, que tienen una alta composición de jóvenes y mujeres, son los que han estado en la primera línea: trabajadores y trabajadoras de la salud, de alimentos, de la limpieza, repartidores de apps. Todes nosotres estuvimos trabajando sin parar, porque no son los empresarios los esenciales, somos las y los millones de asalariados, quienes día a día en jornadas extenuantes y con salarios que no nos alcanzan para llegar a fin de mes; los esenciales, los que lo movemos todo.

Hoy convocamos a jóvenes de todo el país tanto estudiantes como trabajadores, porque pensamos que es clave conjugar el potencial transformador de la clase obrera que hoy cuenta con millones de jóvenes, con la fuerza y explosividad del estudiantado que en los últimos años ha protagonizado importantes procesos de lucha, desde el Fuera porros de la UNAM, la lucha por la aparición de los normalistas y el #yosoy132.

Esto a su vez implica articular nuestras demandas, contra los despidos, por la basificación, derecho a la sindicalización y a la pensión, poner la fuerza de la juventud al servicio de las luchas de los trabajadores de la salud que se movilizaron el pasado 1 de septiembre y que exigen los insumos suficientes para enfrentar la pandemia, las y los maquileros en la frontera norte, que pelean por la vida, ante la indolencia de la patronal que los obliga a seguir laborando aun cuando su vida y la de sus familias están expuestas al contagio; y los trabajadores de Notimex que llevan más de medio año en huelga exigiendo la reinstalación de quienes fueron despedidos con la excusa de la Austeridad Republicana.

A su vez, para conquistar que la educación sea verdaderamente pública y gratuita y esté al servicio de todos y todas, debemos organizarnos con los trabajadores y docentes de las universidades y escuelas que también resienten los golpes a la educación, como lo son los profesores de la UACM que fueron despedidos en diciembre por organizarse contra la precarización laboral.






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