Géneros y Sexualidades

DERECHO A DECIDIR

¿Por qué los sindicatos democráticos deben luchar por el derecho al aborto?

Se prepara una nueva jornada internacional de lucha por aborto legal para el próximo 8 de agosto. En este contexto, la lucha por los derechos de las mujeres no puede ser ajena al conjunto de los trabajadores.

Sulem Estrada, maestra de secundaria

Agrupación Magisterial Nuestra Clase y Pan y Rosas

Martes 7 de agosto | 20:02

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Una marea verde recorre América Latina y el mundo. En Argentina con una masiva movilización el pasado 13 de junio, el movimiento de mujeres presionó para conquistar la media sanción para la ley del aborto en el Congreso al ser aprobada por la Cámara de diputados.

Este próximo 8 de agosto la discusión continuará en el Senado y para ese mismo día, está convocada una gran jornada de lucha nacional e internacional por el aborto legal, que incluye el llamado a Paro Nacional hacia las principales centrales sindicales del país sudamericano, para que hombre y mujeres salgan codo a codo a conquistar el derecho al aborto.

En México, la solidaridad con las mujeres argentinas no se hizo esperar. Por redes sociales, en centros de estudio y trabajo circulan mensajes de apoyo a la lucha por el aborto legal, seguro y gratuito, así como convocatorias para acciones de solidaridad este 8 de agosto. En este contexto, la lucha por los derechos de las mujeres no puede ser ajena a la lucha sindical.

Mujeres, abrumadora mayoría entre los sectores precarizados

Tras 24 años de TLCAN y la implementación de las reformas estructurales, las condiciones de vida de conjunto de la clase obrera mexicana se deterioraron alarmantemente. A la pobreza y miseria de las familias trabajadoras en México, le acompañó un histórico aumento de la violencia y militarización del país, junto con la descomposición social en todo el territorio nacional en el marco de la “Guerra contra el Narcotráfico”.

Mientras las grandes empresas transnacionales fueron acumulando ganancias multimillonarias en las últimas décadas a costa de nuestra super explotación, las mujeres trabajadoras fuimos ocupando el 70% de los trabajos precarios, sin prestaciones ni seguridad social, con salarios de miseria y cumpliendo con dobles y hasta triples jornadas laborales debido al trabajo doméstico no remunerado.

Bajo estas paupérrimas condiciones de vida, a las mujeres pobres y trabajadoras se nos niega el derecho democrático a decidir libremente sobre nuestros cuerpos y sexualidades, condenándonos a abortos clandestinos que ponen en riesgo nuestra salud, nuestra libertad e incluso nuestras vidas gracias a la injerencia de la Iglesia, los grupos “Pro-vida” y el Estado.

Unir fuerzas en la lucha por nuestros derechos

La ilegalidad no resuelve el problema, sino que lo agrava aún más. A la penalización del aborto en la mayor parte del país se suman: la crisis en los sistemas de salud pública, que limita el libre acceso de la población a servicios de salud sexual-reproductiva así como a métodos anticonceptivos efectivos y gratuitos, la falta de educación sexual laica y no sexista en las escuelas públicas, aunado a los altos índices de deserción escolar; el alarmante aumento de embarazos no deseados en adolescentes, entre otros graves problemas considerados como temas de salud pública.

Es en este contexto que hoy en día existe una necesidad latente tanto para el movimiento de mujeres como para el movimiento obrero y tiene que ver con la vida y salud de las mujeres pobres y trabajadoras, pues son ellas las principales afectadas por la negligencia de este sistema patriarcal y capitalista.

Desde la agrupación internacional de mujeres Pan y Rosas afirmamos que la división entre las filas de la clase trabajadora solamente le beneficia a los patrones y empresarios, pues son ellos los que utilizan esa división para profundizar las formas de explotación sobre nuestras vidas y nuestros cuerpos. Por eso creemos que es vital fortalecer la lucha de las mujeres y también, la lucha en el movimiento obrero para salir de manera unificada en la lucha por nuestros derechos y nuestro futuro.

Poner de pie un movimiento de mujeres

Por todo esto creemos que las principales organizaciones sindicales del país que se reivindican democráticas (UNT, NCT, el magisterio combativo y el Sindicato Minero, entre otras), pueden y deben sumarse a esta lucha democrática de manera independiente y combativa, para que este movimiento se fortalezca con la participación de los grandes batallones de la clase obrera mexicana, compuesta mayoritariamente por mujeres que sufren la precarización y la explotación laboral diariamente.

Te invitamos a organizarte junto a nosotras desde esta perspectiva política y levantar Asambleas de Mujeres en cada barrio, colonia, escuela y centro de trabajo, donde puedan discutir democráticamente: jóvenes, adolescentes, amas de casa, estudiantes, trabajadoras, maestras, migrantes, trabajadoras del hogar, maestras y madres de familia sobre nuestro derecho a decidir.

Este 8 de agosto y rumbo al 28 de septiembre Día de Lucha por la despenalización del aborto en América Latina, unamos fuerzas en esta justa lucha y exijamos en las calles:

¡Educación sexual, para decidir,

Anticonceptivos para no abortar,

Aborto legal, seguro y gratuito para no morir!

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