Sociedad

INFANCIA VULNERABLE

Paula, la pobreza mata

Paula María fue una niña que durante 10 años vivió en extrema pobreza, murió la madrugada del 10 de septiembre en el Hospital General de Mazatlán por un paro cardíaco. Como Paula, 11 millones de personas en el país viven en pobreza extrema.

Lucía Rodríguez

México D.F.

Martes 13 de septiembre de 2016 | 23:34

A pesar de su edad su apariencia resultaba la de una menor de apenas 18 meses, pesaba apenas 10 kilos y su debilidad impedían que pudiera mantenerse de pie. Las condiciones en las que vivió limitaron su desarrollo físico y emocional, por lo que tampoco podía hablar, presentaba una severa desnutrición y deshidratación.

El caso de Paula se hizo conocido el 6 de septiembre cuando fue descrito en el periódico el Noroeste, luego de haber sido internada por su padre, el sábado 3 de septiembre, ante complicaciones respiratorias que comenzó a presentar. El caso despertó solidaridad e indignación entre la población cercana y en redes sociales, por lo que manifestaciones de ayuda se hicieron presentes en el hospital.

Paula fue criada por su padre, quien trabaja como ayudante de albañil y su hermano de 12 años quien la atendía cotidianamente. Su madre murió durante su nacimiento. Los reportajes han expresado las condiciones de su vivienda la cual carece de puertas, piso, agua, luz, grandes carencias materiales que se transformaron en carencias alimentarias y de salud.

Sin embargo, a pesar de la indignación que generó el estado de esta menor, las autoridades no intervinieron para brindar alguna ayuda a Paula y su familia. La tarde del 11 de septiembre su cuerpo fue velado y el 12 sepultado, con apoyo de una funeraria local que asumió los gastos.

Este lamentable hecho se ha convertido en el icono de las miles de personas de este país, en su mayoría niños, que viven en pobreza extrema y muchos de los cuales sufren problemas de salud que continuamente los conducen a la muerte.

La brutal situación que representa a millones

Según los datos del Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (Coneval), la pobreza en México creció de 53.3% en 2012 al 55.3% en 2014, por lo que dos millones de personas se integraron a esta situación. En porcentaje no se termina de dimensionar: en cifras, son 53,3 millones de personas que viven en pobreza en el país. De esta cifra, más de 11 millones viven en pobreza extrema. A esta condición se le suma la marginación que sufren producto de su zona de procedencia.

En Sinaloa, el estado de Paula, 1,167,100 personas viven en situación de pobreza y 155,800 en situación de pobreza extrema.

Como se ha mencionado la población más afectada por la pobreza son los menores de 18 años, que representan el 53.9%.

Aunque la pobreza afecta integralmente el desarrollo físico, psicológico y emocional de las personas, una de sus expresiones más brutales es la desnutrición que mata rápida o lentamente a miles de víctimas del sistema de desigualdad y explotación.

En este caso los infantes también son los más afectados por ello. En los niños de cinco a catorce años la desnutrición crónica es de 7.25% en las poblaciones urbanas duplicándose en las zonas rurales.

Realidad de contrastes

Casos como el de Paula hablan por sí solos. Sin embargo, el gobierno de Peña Nieto no ha hecho más que vanagloriar los programas asistenciales aplicados durante su gobierno como “Prospera” y la “Cruzada Nacional Contra el Hambre”, que según las cifras oficiales redujeron un 0.3% la pobreza extrema, esto frente a un aumento mucho mayor de la pobreza en general.

Los programas asistenciales sólo son paliativos de un problema económico y político, causado por la enorme acumulación de unos pocos basada en la explotación y despojo de millones más. De acuerdo con el mismo Coneval el 70% de la población mexicana se encuentra ganando entre 1 y 5 salarios mínimos, sólo el 1% concentra el 43% de la riqueza nacional. Sobre esto la revista Forbes refiere que ese 43% de la riqueza pertenece a una veintena de personas, además que la fortuna de los 4 más ricos supone el 9% del Producto Interno Bruto (PIB) del país.

En las primeras posiciones se encuentran fortunas como la de Carlos Slim con 50 mil millones de dólares; Germán Larrea, dueño de Grupo México, con una fortuna valuada en 9,200 millones de dólares y Alberto Bailléres González, de Grupo Bal, con 6,900 millones de dólares.

Casos como el de Paula son un grito de horror y auxilio ante un sistema que enriquece irracionalmente a una pequeña minoría mientras mata silenciosamente a millones todos los días.






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